Aceite de árnica

La árnica es una hierba perenne de la familia Asteraceae que se caracteriza por su desarrollo rizomatoso. El rizoma subterráneo de esta hierba desarrolla altos tallos de los que surgen hojas verdes y flores aromáticas de un color amarillo brillante, similares a las margaritas. El aceite de árnica es una sustancia obtenida de la infusión de las flores de árnica en un aceite portador, comúnmente aceite de oliva.

Aceite de árnica

Esta hierba se caracteriza además por su resiliencia: los rizomas de la árnica son capaces de resistir incluso incendios forestales. Mientras el fuego arrasa con toda la vegetación en la superficie, los rizomas de la árnica permanecen a salvo bajo tierra y son capaces de florecer rápidamente una vez se extingue la amenaza. 

Existe una gran variedad de especies de árnica que habitan en las zonas elevadas de todo el globo. Las principales especies de árnica son:

  • Arnica montana, la variedad más popular, originaria de las regiones montañosas de Europa
  • Arnica cordifolia, característica por sus hojas con forma de corazón, tiene su origen en las montañas norteamericanas
  • Arnica chamissonis
  • Arnica latifolia
  • Arnica sororia
  • Arnica fulgens

El aceite de árnica ha sido empleada durante mucho tiempo como tratamiento para diversas afecciones. Las propiedades medicinales de la árnica han sido aprovechadas tanto con su aceite, como en cremas, ungûentos, savias y geles. La helenalina, uno de los principales compuestos químicos encontrados en el aceite de árnica, tiene poderosas cualidades antiinflamatorias.

Hoy en día el aceite de árnica es ampliamente utilizado. Esta sustancia es empleada como ingrediente activo de gran cantidad de remedios tópicos para tratar desde moretones hasta la inflamación en las articulaciones. En la industria cosmética, se emplea en el combate de la caspa y en la elaboración de perfumes. 

¿Cómo se obtiene el aceite de árnica?

Aunque existe una gran variedad de especies de la hierba de árnica, la más explotada comercialmente es la Arnica montana, originaria de las montañas de Europa y de Siberia. El aceite de árnica se extrae de las grandes flores de pétalos entre amarillos y anaranjados de esta hierba, que empiezan a florecer a mediados del verano hasta finales del otoño. 

Después de ser cosechadas las flores, mediante un proceso de destilación al vapor o extracción con CO2, se consigue el aceite esencial de árnica. Esta sustancia es altamente concentrada, por lo cual se diluye en un aceite portador neutro para obtener un aceite de árnica listo para usar de forma segura.

Otra manera de conseguir el aceite de árnica es mediante la infusión de las flores en un aceite portador. Una vez cosechadas las flores de árnica, estas son sumergidas en un aceite (comúnmente aceite de oliva extra virgen prensado al frío) y son dejadas macerando al sol por al menos seis semanas. El resultado es una sustancia aromática con un vibrante color dorado, que hereda las propiedades terapéuticas de las flores de árnica. 

El aceite de árnica está compuesto por una diversidad de ácidos grasos, entre los que se pueden mencionar el ácido palmítico, el linoleico, el linolénico y el mirístico. Adicionalmente, también se puede señalar el timol, un compuesto bioquímico con poderosas cualidades antibacterianas. 

Historia del uso del aceite de árnica

Existen registros del conocimiento y uso de las propiedades medicinales de la flor de árnica que datan del siglo XII. En las anotaciones de Hildergard de Bingen (1098-1179), una monja alemana reconocida por sus observaciones de la naturaleza y la medicina, aparecen señaladas las propiedades curativas de esta hierba.

En la tradición medicinal rusa también aparecen las cualidades medicinales de esta hierba alpina. De hecho, desde el siglo XVI la árnica ha sido utilizada por los pobladores de los alpes suizos en el tratamiento de dolores musculares y moretones. 

Las flores disecadas de la árnica pueden ser irritantes si no se manejan con el cuidado adecuado. La árnica también es conocida como el tabáco de montaña gracias a la forma de sus hojas. Según se afirma, mientras mayor sea la altitud a la que crece la flor, mayor será su aróma.

Hoy en día, el aceite de árnica se usa como ingrediente en diversos ámbitos de la industria. En muy bajas concentraciones, la árnica suele ser utilizada como ingrediente en dulces, gelatinas, postres congelados, pudines y alimentos horneados. 

En la industria cosmética, la árnica es utilizado en tónicos capilares y en soluciones contra la caspa. También es muy popular su uso en la perfumería.

Medicinalmente, el aceite de árnica se usa como ingrediente activo de geles, cremas y ungüentos. También es ampliamente utilizado en la preparación de remedios homeopáticos. 

Usos del aceite de árnica

Usualmente, el aceite de árnica que se consigue comercialmente y listo para usar es una solución diluída. El aceite esencial de árnica puro también puede ser conseguido, pero no debe ser aplicado directamente sino a través de un aceite portador, un gel, crema o loción. 

El aceite de árnica nunca debe ser aplicado directamente en la piel rota o dañada. De hecho, no se recomienda utilizar el aceite esencial de árnica en aromaterapia debido a que puede resultar demasiado potente para ser inhalado. El aceite de árnica puro es tóxico si se ingiere directamente, aunque puede ser consumido a través de preparaciones homeopáticas. 

Al momento de utilizar aceite de árnica se debe procurar utilizar un producto 100% orgánico. En caso de comprar aceite de árnica diluido listo para usar, lo ideal es que el aceite portador sea de alta calidad: las mejores opciones son el aceite extra virgen de oliva, de almendras o de semillas de uvas. 

Muchos productos comerciales añaden aditivos al aceite de árnica. Se recomienda evitar cualquier producto que incluya fragancias añadidas, ya que estos agentes podrían ser irritantes para la piel. 

El aceite de árnica puede ser aplicado en la zona a tratar entre dos a cuatro veces al día. Se recomienda utilizar una bola de algodón o masajear directamente en la zona hasta que el aceite sea absorbido totalmente por la piel. El aceite de árnica es especialmente efectivo en el tratamiento y alivio de: 

  • Dolores musculares y achaques
  • Moretones
  • Hinchazón y dolor articular
  • Inflamación

Beneficios del uso del aceite de árnica

Proveniente de tradiciones medicinales milenarias, hoy en día el aceite de árnica es apreciado por sus grandes aportes a la salud y el bienestar. Su uso se ha popularizado cada vez más, y hoy en día es uno de los principales recursos en la medicina naturista para el tratamiento del dolor y la inflamación.

A continuación, se señalan cuales son los beneficios del uso de aceite de árnica según los especialistas

  • Alivio postoperatorio: uno de los usos más comunes del aceite de árnica es el tratamiento de moretones. Según investigaciones, el uso de cremas y geles con árnica como principal ingrediente activo ayuda a aliviar los dolores y los moretones producto de una cirugía. 

El aceite de árnica ha probado ser efectivo en el tratamiento de los síntomas postoperatorios como el dolor, la hinchazón y los moretones. Por esta razón, su uso es bastante popular en la cirugía plástica.  

  • Tratamiento de los moretones: los moretones son el resultado de una ruptura de los vasos sanguíneos subyacentes de la piel. Generalmente son el resultado de una herida o un golpe. Siempre y cuando la piel no se encuentre rota o dañada, la aplicación de aceite de árnica dos veces al día puede ayudar a curar rápidamente un moretón.

Según estudios, el uso de los extractos de la flor de árnica puede ser más efectivo que los medicamentos convencionales. Entre los ingredientes del aceite de árnica que podrían contribuir a este efecto curativo se encuentran algunos compuestos derivados de la cafeína. 

  • Tratamiento de la osteoartritis: para condiciones crónicas como la artritis, el uso de tratamientos naturistas es bastante común. El aceite de árnica es uno de los más efectivos en el tratamiento de la artritis en las manos, actuando como un antiinflamatorio no esteroideo de manera similar al ibuprofeno, según estudios.  

Otros estudios han encontrado que la aplicación tópica de aceite de árnica también puede ser efectivo en el tratamiento de la osteoartritis en la rodilla. En general, el uso tópico de árnica es bastante seguro y efectivo para el tratamiento de condiciones inflamatorias.  

  • Tratamiento del tunel carpiano: el uso de aceite de árnica puede ser un remedio especialmente efectivo en el tratamiento de la inflamación del túnel carpiano, una pequeña apertura debajo de la base de la muñeca. El aceite de árnica puede ayudar a aliviar el dolor, evitando así la necesidad de una cirugía.

Según estudios, en pacientes que sí fueron sometidos a cirugía, el uso de aceite de árnica también ayudó a aliviar los dolores asociados al procedimiento quirúrgico.  

  • Alivio de dolores musculares y esguinces: gracias a sus efectos antiinflamatorios, el aceite de árnica es una gran alternativa en el tratamiento de diversas lesiones relacionadas al ejercicio. La aplicación de este aceite ha demostrado ser eficaz en el alivio de la inflamación, promoviendo la recuperación del daño muscular.

Por esta razón el aceite de árnica puede tener un impacto positivo en el rendimiento deportivo. La acción conjunta de la helenalina, un poderoso antiinflamatorio, y el thymol, que estimula la la dilatación de los vasos sanguíneos subcutáneos, promueven la correcta circulación sanguínea y una rápida recuperación. 

  • Estimula el crecimiento del cabello: aplicado a través de un masaje en el cuero cabelludo, el aceite de árnica puede ayudar a prevenir la pérdida de cabello y estimular su crecimiento. Este aceite puede ser aplicado directamente, nutriendo el cuero cabelludo, o a través de productos como shampoos y acondicionadores que lo utilicen como ingrediente activo. 

Riesgos y precauciones del uso del aceite de árnica

Aunque aporta grandes beneficios, el aceite de árnica sólo debe ser aplicado tópicamente. Su consumo puede ser altamente dañino e irritante: dosis muy concentradas de árnica pueden ser fatales.

Algunos remedios homeopáticos hacen uso del aceite de árnica y pueden ser consumidos de manera segura: estas soluciones incluyen esta hierba en proporciones increíblemente bajas. La flor de árnica jamás debe ser utilizada directamente, ya que puede ser demasiado potente y tóxica. 

Al ser aplicado tópicamente el aceite de árnica no debería entrar en contacto con piel rota o expuesta, ya que podría ser irritante. De igual forma, se recomienda no utilizarlo por largos periodos de tiempo. 

Algunas personas podrían ser alérgicas a la hierba de árnica y por ende a esta sustancia. Si se es alérgico a cualquier hierba perteneciente a la familia de las Asteraceae, se recomienda evitar el uso del aceite de árnica. Otras hierbas mientras de esta familia son:

  • Dalias
  • Margaritas
  • Dientes de león
  • Caléndulas
  • Girasoles

Para descartar la posibilidad de alergia o hipersensibilidad, se recomienda hacer una aplicación pequeña en una zona controlada de la piel y estar atento a posibles reacciones adversas. Si tras la aplicación hay síntomas de enrojecimiento, hinchazón o irritación, se debe evitar el uso de cualquier producto que contenga extractos de árnica. 

Mujeres embarazadas o lactantes, niños menores de 2 años y pacientes de enfermedades cardíacas deberían consultar con un especialista antes de hacer uso del aceite de árnica. Se recomienda además suspender su uso unas dos semanas antes de una cirugía debido a su efecto anticoagulante.

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