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Por
Pablo Basurco Muñoz
Jefe de Información
Un tercio de los habitantes del planeta
usan teléfono celular. En el Ecuador, con cerca
de 8 millones de abonados, más de dos tercios
de la población los utiliza
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su llegada al país, en 1994, los celulares
se han sofisticado mucho y sus usos cada
vez son más variados |
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Un ring con una versión electrónica
de la quinta sinfonía de Bethoveen suena en
el celular. Ramiro Villavicencio, un ejecutivo
de ventas de 35 años, regresa a ver para saber
de qué se trata.
Es un mensaje de texto que le anuncia que le
llegó un e-mail. Es la respuesta de una empresa
para concretar la traída de un embarque desde
China. “Son seis contenedores por mes, un negociazo”,
afirma.
Llama a su esposa Carla desde el celular para
darle la buena nueva. Apenas cuelga, de nuevo
el ¡ta, ta, ta, ta...! El mensaje es de su hijo
Matías, de 8 años. “Debo ir a recogerlo a la
escuela”. Ramiro asegura ser de los que no puede
vivir sin su celular. Lo utiliza para comunicarse
con sus clientes, recibe mensajes SMS con las
noticias que le interesan (de coyuntura política
y económica), tiene una agenda que le anuncia
sus actividades del día, se conecta a la Internet,
toma fotos…
Dice haber tenido unos 20 aparatos desde que
se compró el primero, hace 12 años, cuando esa
tecnología llegó al país.
Con una risa medio burlona recuerda que su primer
celular era “un ladrillo”. Claro, en 1994 los
celulares eran más grandes que un teléfono inalámbrico
y eran analógicos, por lo que la única posibilidad
era recibir y hacer llamadas.
Pronto llegaron la masificación (desde 2001
la cantidad de abonados ha aumentado en promedio
un 60% anual hasta alcanzar, en la actualidad,
cerca de 8 millones de usuarios) y la sofisticación
de los aparatos.
Con ello también vino el cambio en los hábitos
de los ecuatorianos. Desde luego, hay quienes
creen que el volumen de los ringtones, las conversaciones
privadas en voz alta en la calle, en el autobús,
el cine... significan una invasión en la vida
de los demás.
Son opiniones, pero no mayoritarias, y la cifra
de ecuatorianos que cuentan con un celular indica
que los usos de este aparato son, para bien
o para mal, parte de la rutina diaria de la
gran mayoría.
ECUADOR
SÍ, ENERO 2007
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