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Por
Carlos Hidalgo Moscoso
Redacción Guayaquil
Alexandra Escobar confía en la nueva
generación de deportistas ecuatorianos y se
siente una favorita para llegar al podio de
Beijing 2008
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| Cada
mañana se entrena en compañía de su hijo
Dominique Ramsés, quien tiene siete meses
de edad |
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La campeona mundial de levantamiento
de pesas, Alexandra Escobar Guerrero, de 25
años, es una de las deportistas más destacadas
del Ecuador. Ella cree que una de las cosas
más positivas que tiene el Ecuador es la nueva
generación de deportistas ecuatorianos.
Desde su vivienda, ubicada en el barrio San
Martín de Porres Alto, al norte de Esmeraldas,
comenta sobre sus metas y su gran orgullo: el
pequeño Dominique, quien ya se acostumbró al
ruido que producen las pesas cuando “besan”
el suelo.
Luego de la música nacional, la cultura prehispánica
y los ex futbolistas Alberto Spencer Herrera
y Álex Aguinaga Garzón, afirma que lo mejor
que ha dado el país en lo deportivo es el “andarín”
cuencano Jefferson Pérez, a quien admira porque
empezó desde abajo y se levantó como el ave
Fénix. “Hace 10 años seguí por televisión la
competencia de ‘Jeff’ y luego su monumental
triunfo en Atlanta. Cuando recibió la medalla
olímpica pensé en voz baja: yo quiero, algún
día, vivir esa emoción. Y aquí estoy, luchando
para clasificar a los Juegos Olímpicos de Beijing
2008 y cumplir con el sueño de ganar una presea
dorada”, dice la pesista esmeraldeña que ganó
medalla de plata en noviembre en los Juegos
Odesur 2006.
Escobar señala que lo excelente del país, más
allá su gastronomía, son sus “amados hijos”,
pues hoy en día hay campeones que dejan su huella
en diversas disciplinas. “Esperamos que los
gobiernos de turno no se descuiden de las nuevas
promesas, pues el deporte ecuatoriano requiere
de más apoyo y estímulos. Representar al Ecuador
en una cita internacional es un honor y una
responsabilidad grande. Y creo que mi país camina
hacia importantes logros”, añade la escultural
deportista y madre, además esposa de Darío Gracia,
un modesto trabajador de la empresa eléctrica
que conquistó su corazón hace tres años. Fruto
de este del amor nació su primogénito Dominique.
Hoy, su rostro se llena de alegría al manifestar
que la beca que recibe del Comité Olímpico Ecuatoriano
($600) es una ayuda importante para su preparación
técnica, alimentación y movilización. “Ecuador
tiene con qué ganar medallas olímpicas. Paciencia.
Solo hay que esperar”, asegura esta deportista.
ECUADOR
SÍ, ENERO 2007
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