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Por
Fabio Castro
Editor de Sociedad
Los últimos estudios científicos muestran
que el consumo de vino tinto mejora el funcionamiento
del corazón, controla la diabetes y reduce la
obesidad
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| El
consumo de vino tinto ha crecido en el Ecuador
donde asimismo han surgido enotecas y bares
especializados |
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El consumo de vino tinto en
el Ecuador ha crecido en más de un 40%, según
enólogos locales y algunos extranjeros consultados.
La curva de crecimiento, de acuerdo con el Banco
Central, se evidencia desde 2004 cuando se importaron
$8,3 millones de botellas de vino y de ahí en
adelante las compras se han incrementado en
un 15% al año. No hay reunión de amigos o coctel
donde este elixir esté ausente. Y es que en
el país hacen presencia cerca de un centenar
de marcas de buena calidad. Pero el vino tinto
no solo es un signo de distinción, sino que
sus consumidores hacen gala de conocimientos
sobre sus propiedades y sabores. Las variedades
y los gustos son miles. El paladar en el momento
del catar una copa puede diferir de uno a otro.
También influye en el sabor lo añejo y las cepas.
Las más famosas están en países de Europa occidental
como Francia, España e Italia, y en Latinoamérica,
las mejores están en Chile y Argentina. Pero
no de ahora, siempre se han conocido los efectos
medicinales del vino tinto. El blanco es un
rico acompañante.
Un reciente estudio publicado en la revista
Cell estableció que un ingrediente en el vino
tinto podría eliminar los padecimientos de la
vejez. Las pruebas mostraron que el resveratrol,
sustancia que se encuentra en la cáscara de
las uvas rojas, protege contra la diabetes y
la obesidad, incluso a aquellos con una dieta
alta en grasa. Estudios en seres humanos indican
que un gen que pudiera prolongar la vida cuando
es activado por el resveratrol también acelera
el metabolismo. “Hemos demostrado que este gen
también controla la combustión de energía”,
indicó Johan Auwerx, investigador y coautor
de los estudios. “Este es un hallazgo muy importante”,
dijo. Los descubrimientos podrían explicar la
“paradoja francesa”, de por qué las personas
en Francia, que ingieren vino tinto, sufren
menos del corazón que los estadounidenses.
ECUADOR SÍ, ENERO
2007
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