En Manta, Guayaquil y Cuenca se come
como se quiere, pero con calidad

La riqueza marína de las costas manabitas permite la preparación de platos nacionales y
extranjeros
'Con la calidad suiza y
la hospitalidad ecuatoriana', el restaurante Buena Vista del Hotel Oro Verde de Manta, es
uno de los lugares que atrapa a quienes lo visitan. Los conquista por los ojos y los
termina de convencer luego de cada bocadillo. Además de la inmensa y deliciosa variedad
de comida manabita, las alternativas gastronómicas tienen distinto color y olor.
Un buen desayuno incluye un pan de yuca y unos bolones de queso o de chicharrón. Al medio
día, no faltan los cebiches de camarón, concha, calamar, cangrejo o caracol.
Para el atardecer, queda 'de perlas' un asado de mar con brochetas donde se incluyen
pulpo, langosta y langostino, que vencen cualquier paladar exigente.
Pero en la carta del Buena Vista del Hotel Oro Verde confluyen muchos países y
continentes. El chef es Roberto Lagos. Nació hace 51 años en Salcedo (Cotopaxi), de
ellos, 30 años lleva cocinando. "Cada año organizamos semanas gastronómicas de
diversos países y los platos más apetecidos los vamos incorporando a nuestra carta
internacional", dice. Al mirar su oferta gastronómica, el estómago empieza con su
demanda: akami en salsa de anguila (japonés), mariscos a la tai (indio), el sushi y la
corvina en hoja de plátano.
Si prefiere, antes o después de su ingreso al Buena Vista, existe otra opción exquisita
y exótica: Daniel Basurto, manabita de cepa, nacido hace 32 años, prepara tragos
extravagantes, provocativos y afrodisíacos. "Orgasmo' es el más apetecido",
dice con enorme picardía. También ofrece un 'Sexo en la playa' y el 'Espérame en el
suelo'.
"Me gusta prepararlos con licores nacionales para promocionar lo nuestro", dice
Daniel, que ha ganado dos concursos nacionales de barman y ha estado en el Brasil, donde
asistió a eventos de actualización en licores.
Daniel ofrece 'orgasmos muy suaves' con crema de leche y vodka; y los fuertes con brandy,
amaretto y leche evaporada.
Otro de los puntos de encuentro en Manta es Martinica, que se inauguró hace siete meses y
es uno de los favoritos por propios y ajenos. Su decoración, la construcción mixta
(madera y cemento), lámparas de colores, cuadros y esculturas, hacen de este restaurante
un lugar muy familiar. Funciona de martes a sábado de 12:30 hasta las 00:30, "o
hasta cuando los clientes lo quieran", dice uno de sus meseros.
El chef es Omar Ribadeneira, quiteño y treintañero quien, además, es el propietario.
Martinica ofrece platos especiales de mar con langostinos, camarones, pescados o conchas
asadas; pero también pizzas, fajitas, pastas y carnes.
La especialidad de la casa es la Ensalada Martinica, que contiene aceitunas, tomates,
palmito, carne de pollo, lechuga orgánica y fideo de arroz. El secreto está en la salsa,
que es una combinación de miel, albaca y salsa balsámica.
El Frozent Martinica, que contiene curaçao y tequila, es el trago de la casa.
Guayaquil
Comida típica ecuatoriana, china, uruguaya y hasta alemana se puede degustar en los
cuatro puntos cardinales de la urbe porteña.
El detalle está en la preparación de los platos, la presentación y en la comodidad que
ofrece un buen restaurante. Pero lo que más les importa a los comensales es consumir
alimentos frescos y con bajo contenido de grasa, para dejar a un lado la comida rápida.
Un destino ideal para degustar platos exóticos preparados con mariscos es el restaurante
La Balandra, ubicado al norte de Guayaquil.
Su origen, según Wilson Andrade, propietario del local que desde 2003 opera en una zona
exclusiva de la urbe, se debe a una embarcación rústica. Esta fue usada por los nativos
de la Costa para el transporte de pasajeros y de productos agrícolas, y desapareció en
la segunda década del siglo pasado.
La Balandra se caracteriza por ser un lugar acogedor, decorado con un estilo marinero
clásico y por ofrecer productos del mar. Por eso lo visitan con frecuencia personajes
públicos y hasta artistas internacionales.
La especialidad de la casa, sostiene Andrade, es la crema de cangrejo, uñas de pangora en
mantequilla negra, corvina a la costa brava, langostino Kffir, cebiche HP (de alto poder
nutritivo y afrodisíaco), spondilus al limón, entre otros 500 platos marineros que
oscilan desde $5 hasta $50. Esto, debido a que los productos del mar son frescos y se
adquieren en las islas Galápagos y el exterior.
Lo más solicitado en este local es la fritada de pez espada, la cual está preparada con
esencias especiales que producen un sabor similar al porcino. "El plato va
acompañado de maduro frito y mote para que el cliente tenga la sensación de que es
comida de la Sierra".
También solicitan el caldo de salchicha relleno de cangrejo, que posee hierbas especiales
y un poco de leche de coco.
Pero si de comida típica ecuatoriana y guayaquileña se trata, los clientes pueden
preferir el Buffet Típico El Guayaco, situado al norte. La idea del negocio, que fue
inaugurado en mayo anterior, nació de una reunión familiar hace 12 meses, recuerda
Lorena Bastidas, gerenta general.
Ella cuenta que el cliente puede elegir variedad de platos (guatita, seco de gallina y
chivo, hornado, caldo de bola y pata de chancho) por el precio de $5,99 (de lunes a
viernes), más impuestos. El fin de semana y feriados, el costo del menú es de $8,95.
El sitio, decorado con imágenes de atractivos turísticos de Guayaquil, es amplio y a
diario lo visitan entre 100 y 300 clientes.
"La comida es sana, de calidad y nutritiva. Es preparada por manos
profesionales", señalan Patricia Hernández y Moira Martillo, chefs nacionales,
quienes añaden que para 2005 habrán nuevas promociones y delicias.
El Jardín Food Center abrió las puertas de sus ocho restaurantes el pasado mes de
agosto. Este patio de comidas opera en el corazón de la urbe y atrae a cientos de
personas con un económico menú que va desde $0,80 a $2,50.
Luis Peña, gerente y principal inversionista, asegura que el objetivo es cubrir un
déficit de locales de comida en el casco comercial, donde existen nueve hoteles. "El
establecimiento genera cerca de 250 plazas de trabajo. Sabemos que nuestro consumidor
busca buen sabor, calidad y sobretodo, economía".
Lo novedoso de estos restaurantes es que todos se comprometieron a tener un precio tope
para los platos, que es $2,50.
El Jardín Food Center, construido con una inversión de $350 mil, tiene capacidad para
200 personas en la planta baja, en el mezzanine existen 160 mesas y cada restaurante acoge
entre 15 y 25 personas en su interior.
Cuenta con un área al aire libre, cubierta por parasoles y una pérgola de plantas
naturales. En su entorno funcionan la Plaza de la Administración, el Malecón 2000 y el
Parque Seminario.
Entre las firmas que atienden al público están Tacos Californianos, Comidas de Víctor,
La Esquina de Beto, La Española, Tato's Lunch, y Café Badana. Es decir, el cliente puede
disfrutar comida mexicana, española, argentina, entre otras, sin visitar los cinco
continentes.
Cada concesionario paga de $16 mil a $19 mil para operar por cinco años y mensualmente
cancela $900.
Cuenca
Cuando Leslie Chriss Breen llegó a Cuenca, no pensó mucho para ponerse un restaurante en
el centro histórico. Importó arroz y fideos desde Tailandia para preparar el sabroso Pad
Thai.
Su restaurante, que además funciona como cafetería, se denomina Eucalyptus, nombre que
se puso de moda rápidamente entre los cuencanos y también entre los extranjeros que
llegan al país.
Breen, estadounidense, conjuntamente con su chef, Pablo Emilio Sarmiento, de origen
colombiano, preparan todos los días el Pad Thai con ingredientes tailandeses, pero
también sirven el japonés sushi, único en los restaurantes de la ciudad, a más de
otros deliciosos platos.
Sus clientes, en su mayoría extranjeros, llegan confiados por los comentarios de sus
amigos. "Nuestros clientes son ingleses, chinos, europeos y, por supuesto, los
cuencanos", comenta Cecil Velasteguí, del departamento administrativo. Señala que
en el exterior se ha promocionado al restaurante a través de la Internet, folletos y
publicidad en medios escritos del país.
Pero Eucalyptus no se queda allí. Las noches de los miércoles están dedicadas a las
mujeres: desde las 18:00 hasta las 22:00, los tragos son gratis para las damas.
El Franciscano es otro restaurante situado en el centro histórico, en una casa que data
de la época colonial.
Los clientes que llegan a este lugar, antes o después de comer, visitan el inmueble que
tiene más de 150 años de construcción.
El local fue restaurado en su totalidad, dispone de cuadros que datan de la época
colonial y todos tienen que ver con el ámbito religioso. "Nuestros visitantes pueden
conocer mucho de la historia de la ciudad", dice Paola Molina, encargada de la
administración. Los meseros fueron capacitados para guiar a los clientes.
El nombre de Franciscano nace por una historia de la casa, donde se supone que un
franciscano vivió hace más de 100 años. El inmueble ahora convertido en restaurante,
mantiene tres ambientes: patio, traspatio y huerta, donde los clientes pueden preparar su
propia parrillada.
En este restaurante destaca el Lomo Franciscano. Se trata de un lomo fino de res o chancho
relleno de champiñones y acompañado de una porción de arroz, con su ramillete de
verduras y papas fritas o al horno. El precio es de $7 más el 22% por impuesto y
servicios.
Balcón Quito es el único restaurante en Cuenca que trabaja los jueves, viernes y
sábados hasta las 05:00. Los cuencanos ni siquiera se preguntan, al salir de sus
compromisos sociales, dónde ir a comer en la noche o en la madrugada.
Este local, ahora con una decoración muy juvenil y adornado con elementos traídos desde
los Estados Unidos, se ha vuelto muy familiar entre los cuencanos.
El plato fuerte de la casa sigue siendo el chaulafán, y aunque su propietario, Enrique
Sacoto, reconoce que es un poco caro ($3,20), dice que "el mismo satisface la
exigencia del paladar y no tiene comparación en la ciudad".
A este plato hay que agregar ahora el denominado Costillas BBQ: costillas de cerdo al
horno, salsa, papas rellenas, queso y camarones apanados, plato muy apetecido entre los
empresarios. En cuestión de bebidas, los clientes degustan de los sabrosos cocteles en
copas especiales, cuyo precio va desde los $3 hasta los $3,50.
Balcón Quito está situado en las calles Sangurima y Hermano Miguel. (RMT/CHM/MCA).
Sábado 1º de enero de 2005

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