Banano ecuatoriano es el 'objeto del
deseo' en los mercados mundiales

En Ecuador, 52% son pequeños productores que venden 20% del total del banano exportado
'En Rio- Riobamba,
allá donde florecen los guineos", decía una canción alemana de los frívolos años
veinte, que casi no sabían nada de la exótica fruta y su procedencia. Por esa misma
época, apareció Josefina Baker en París, vestida con nada más que una faldita de
guineos y otra canción, esta inglesa, decía: "No me pidas bananos"... No solo
se refería al elevado precio de los mismos. Desde entonces, la Musa Sapientum, uno de sus
nombres botánicos, o 'la sonrisa de la naturaleza', como alguien prefirió llamarla, no
se ha detenido en su conquista del mundo, convirtiéndose en un verdadero objeto de culto.
Andy Warhol la puso en el cover de The Velvet Underground y la transformó en el motivo
más chic de la decoración. La historia de su expansión es, sin embargo, cruenta y
convierte al banano en el mejor ejemplo de la dependencia poscolonialista. En efecto, el
término banana republic no puede ser más expresivo.
Desde que el alemán Konrad Adenauer fracasó en su intento de convencer a la naciente
Comunidad Europea de su política de arancel cero para el banano, en 1958, Europa y los
países productores centro y sudamericanos junto a los EEUU se han enfrentado en una
'guerra del banano', en la que Washington defiende a las grandes transnacionales, mientras
Europa protege a las que fueron sus posesiones territoriales en África, el Caribe y el
Pacífico (ACP).
El Ecuador, con 3,9 millones de toneladas al año, es el primer exportador de banano en el
mundo, forma parte del grupo de banano-dólar, pero solo la transnacional Dole tiene aquí
una pequeña plantación, que no es comparable a las grandes productoras de Chiquita y Del
Monte, en Centroamérica, aunque estas participen en la comercialización del banano
ecuatoriano.
Mientras en los EEUU se registra un descenso del consumo, en Europa la caída del muro de
Berlín creó un mercado en expansión, a tal punto que el guineo, una vez más, es el
'objeto del deseo' en el ex bloque oriental. Sin embargo, ha sido justamente la
ampliación de la Unión Europea (UE) la que ha integrado a los nuevos miembros al sistema
de protección del mercado, a través de precios regulados y de contingentes de
importación. La UE, que actualmente cobra un arancel de 75 euros por tonelada, ha
ofrecido para 2006 dejar solo el arancel, pero subirlo a 230 euros. Este valdría para
todos, pero, el año pasado, Bruselas subvencionó con 230 millones de euros las
ineficientes plantaciones propias y de la ACP.
Para el ex ministro de agricultura Sergio Seminario, el Ecuador debe lograr que el arancel
sea lo más bajo posible, pero cumpla su cometido de mantener los precios. En cambio,
Simón Cañarte, presidente de la Asociación de Productores, cree que debe insistir en el
arancel cero, porque, con la apertura del mercado, se deprimirán los precios y el costo
del arancel se correrá al productor. (SK)
Sábado 1º de enero de
2005

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