El Solidario tiene la receta para una
banca ecuatoriana con misión social

Antes de fundar el Solidario, Santiago Ribadeneira fue el gestor del programa 'tu cambio
por el cambio', en Produbanco
Santiago Ribadeneira,
de 50 años, es un banquero no tradicional. En 1995, decidió aplicar la fórmula de
rentabilidad financiera más rentabilidad social para fundar un banco: el Solidario. En
casi 10 años de vida institucional, esa entidad se convirtió en la pionera en la entrega
de créditos a comerciantes informales, campesinos y emigrantes. La idea de fundar el
"primer banco con misión social" en el país permitió a Ribadeneira y a su
socia de fórmula, Mónica Hernández, liderar un banco que incrementó sus recursos
humanos en un 121,4%.
"Cuando iniciamos, éramos siete los responsables de todo el proceso bancario. Ahora,
850 personas, entre autoridades, empleados y asesores, damos servicio en 32 ciudades del
Ecuador", dice Ribadeneira con orgullo, quien desempeña el cargo de presidente
ejecutivo.
El año pasado, el Solidario registró 150 mil clientes. Entregó alrededor de $200
millones en microcréditos de $2 500 promedio, cumpliendo la meta prevista para 2004.
En 2005, en el marco del Año del Microcrédito, declarado por las Naciones Unidas, el
banco espera incorporar a más ecuatorianos que no son sujetos de crédito, y que
representan alrededor del 60% de la población. Además, fortalecer los préstamos a los
emigrantes en España e Italia.
El 12 de septiembre de 2004, el banco firmó un convenio con la Confederación Española
de Cajas de Ahorro para trabajar directamente con los desplazados ecuatorianos en ese
país europeo. Además, ofertó tranferencias de remesas gratis y optimizó los servicios
de viaje al emigrante y préstamos para su familia.
"Nosotros creemos en la gente por lo que es, es decir, personas que no tienen
garantía, patrimonio ni respaldo, pero tienen carácter", sostiene el presidente
ejecutivo del Solidario.
Para captar ese tipo de clientes, el ente financiero no solo espera que ellos acudan a sus
agencias. Desde hace un par de años, implantó el sistema de asesores de crédito,
quienes son los encargados de ir directamente hacia los potenciales prestamistas.
Fausto Navas, de 30 años, es uno de esos asesores. Él sostiene que, en su contacto con
los clientes, ha palpado que las condiciones de vida de las personas con escasos recursos
han mejorado. "Tengo un cliente que se dedica a la fabricación de cortinas en El
Tejar (Quito). Solo tenía una máquina de coser industrial. Ahora, con su cuarto
crédito, su pequeña empresa la conforman seis máquinas y sus ventas se han extendido a
otras ciudades del país".
Para Ribadeneira, esa actitud es, sin duda, la clave para "una relación de largo
plazo". Al respecto, dice que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera
al Solidario como uno de los siete bancos más grandes e innovadores de Latinoamérica.
(PJC).
Sábado 1º de enero de
2005

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