Julio ya no quiere ir a España, gana
$400 en la maquiladora de prendas de cuero

Las maquiladoras abrieron 20 mil puestos de trabajo directos y 20 mil indirectos hace tres
años. actualmente son solo 5 000 plazas respectivamente
Sobre el suelo de
Cuenca, el vapor se levanta con la presencia del sol, ha salido luego del fuerte aguacero
que cayó en la madrugada del jueves 18 de noviembre. Y, a las 09:30, el aire es fresco en
el interior de la maquiladora de chompas de cuero, Cuerotex S.A., de propiedad de Juan
Malo.
El espacio está distribuido en bodegas, diseño, preparación de la materia prima, corte,
confección, planchado, terminado, etiquetado, exhibición de modelos y la parte
administrativa.
Julio Criollo, de 40 años, está orgulloso de que su mano de obra, y la de los 69
compañeros más, vista a los clientes de las cadenas más prestigiosas de EEUU, Europa y
China, por ejemplo, el Corte Inglés, Orbis, Barny's y otros. Hace 22 años empezó en el
taller de cuero (Concuero) de la familia Malo. Ahora, como buen sastre, supervisa que el
tipo de cuero, el color, la etiqueta y las tallas estén de acuerdo con el pedido del
cliente. Gana $400 mensuales, más beneficios de ley. Se ha olvidado de irse a España:
"Allá es igual o peor, aquí estoy con mi familia". Sus cinco hijos aún
estudian. También, los esposos, Gladys Rivera y Rafael Solís laboran desde hace cuatro
años. Son expertos en pegar manualmente el corte de las chompas. Ganan $190 cada uno.
Juana Carrillo cose nítidamente y Luisa Lima da a las prendas el último planchado.
Trabajan contra el tiempo. Saben que mientras más chaquetas despachen mayor es la
remuneración. Por eso, el diseñador James Illescas, desde que llega (07:30) hasta que se
va (16:30), no para de tomar las medidas de los muestras que envían los clientes. Tiene
embodegados los patrones de todos los modelos que han caído en sus manos desde hace nueve
años.
Similar dinámica se vive en la maquiladora de joyas de oro Mora&Kochman que funciona
desde hace ocho años en Cuenca. A las 15:00, Esteban Chuñir (22) se esmera en parejar y
lijar las piezas (pendientes, aretes, anillos... ). Cada trabajador se hace cargo de un
lote de joyas. Fernando Dután dejará listos 100 pendientes de corazones de oro blanco y
amarillo de 14 kilates en tres días. Luego, pasan al pulido, después, al control de
calidad y quedan listas para entregar.
A Mauricio Quinde (30), jefe del departamento de joyeros, le convence el sistema de
trabajo. Regresó de los EEUU luego de ocho años. Ganaba $9 por hora. Estaba lejos de su
esposa y sus hijos. Su hermano se quedó y hace $700 mensuales. Mauricio lleva siete años
en Mora&Kochman, recibe $650.
También, Isabel Arias renunció hace cinco años a la maquiladora, para criar a sus
hijos. Hace uno volvió a la sección de control de calidad. Pinta las piezas de oro
blanco, se asegura que estén bien terminadas y las coloca en los moldes para exportar.
Gana $100. A las 16:30, el aguacero vuelve a enfriar las calles cuencanas. Isabel se
alista para ir a su casa.
La dolarización ahuyenta a la maquila
En 1992, Concuero producía 70 chaquetas por mes. Dos personas producían una chaqueta
diaria: "No nos fijábamos en la productividad", cuenta Juan Malo, presidente de
la maquiladora Cuerotex S.A., que funciona desde 1996.
Por solicitud de empresarios de los EEUU se estableció la fábrica con 30 trabajadores,
con sueldos de $37 (en la época del sucre): "Mejoramos la productividad, pues, en
Europa y los EEUU, un obrero producía cinco chompas diarias. Nos enviaron técnicos
coreanos y con nuevos sistemas organizativos mejoramos la productividad. Ahora, cada uno
de los 70 obreros (70% mujeres) produce cinco chaquetas diarias. Ganan $190 mensuales,
algunos superan los $400", cuenta Malo. Busca alianzas para ampliar la cobertura en
textiles y zapatos.
Para el empresario, el mercado, la tecnología y el capital son los tres factores
necesarios para producir y exportar. Eso da la maquila: "Es un mecanismo que permite
importar materia prima y reexportar sin impuestos". Los maquilantes "nos ponen
carta de crédito bancario o nos anticipan los pagos. Sin este apoyo, necesitaríamos de
25 a 30 años para conseguir lo que tenemos en cinco años". Hay otra ventaja:
"Se copia y mejora la calidad de los productos importados para producirlos
aquí".
Los curtiembreros del país tienen un reto: "Si igualan la calidad y el costo de las
muestras extranjeras les compro todo el producto. El cuero es el mismo en todo el mundo,
con procesos y alta tecnología se supera la calidad". Al momento, más del 35% de la
materia prima es ecuatoriana.
Pero no todo es color de rosa. Desde hace más de tres años este sector enfrenta varios
problemas. Con la dolarización, el costo de producción subió (energía y
telecomunicaciones). "La mano de obra costará más, pero si somos productivos no hay
problema. Los españoles pagan a sus obreros $1 700, por eso aún es barato en el
Ecuador".
Además, están las consecuencias de los cambios continuos de la Ley de Aduanas. Para Juan
Fernando Malo (hijo), gerente de Cuerotex, "son cambios de forma que perjudican a la
productividad". Por ejemplo, les obligan a contratar un seguro nacional, a pesar de
que el dueño de la mercancía contrata un seguro internacional que asegura la cobertura
del 100% de los tributos, en caso de que no se vuelva a reexportar el producto. Y, desde
el 31 de julio de 2005 se exigiría la verificación de la materia prima en origen.
"Pedimos seguridad jurídica. La maquila exige eficiencia, calidad, precio
competitivo, cumplimiento y si no se legisla en función de eso, va a desaparecer",
sentencia.
La maquiladora de joyas Mora&Kotchman tiene los mismos problemas. Antonio Montaner,
gerente, aduce que las verificadoras cobran 0,7% del costo de la mercadería,
"significan entre $60 mil y $80 mil al año. Es un trámite burocrático que alarga
los plazos de entrega. La modificación de la Ley de Aduanas se vetó en el Congreso. Ahí
se juegan muchos intereses". Además, en la Aduana se ha incrementado el proyecto
'cero papeles'. Todo se hace por la red pero "todavía es desconocido el
programa".
Montaner pregunta por qué a las maquiladoras de joyas se les prohibió exportar desde la
zona franca del Azuay. "Lo hacemos desde Quito o Guayaquil". La maquiladora de
joyas en Cuenca fue motivada por emigrantes ecuatorianos en NY. Tenían fama de ser
hábiles en la artesanía y orfebrería. En aquel momento la moneda ecuatoriana era el
sucre, los costos justificaban la inversión. Empezaron con 15 trabajadores, en 2002
fueron 130 trabajadores y en 2004 son 90. Es a consecuencia de la dolarización. Se
elevaron los costos de producción. "Se encareció el producto pero no podemos vender
más caro a nuestro cliente. En los EEUU los precios están congelados. Los maquiladores
buscan otros países. El Estado ecuatoriano, en lugar de poner trabas debería facilitar
la inversión extranjera. A este paso posiblemente, el próximo año ya no estaremos
aquí", concluye. (GV)
Sábado 1º de enero de
2005

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