Las flores ecuatorianas continúan
cautivando en el mercado mundial

Las flores arrojan $200 millones al año y se ubican como el principal producto de
exportación no tradicional
Desde la segunda mitad
de la década de los ochenta, la producción de flores ha crecido a un ritmo acelerado,
hasta convertir al Ecuador en el segundo exportador de Sudamérica, detrás de Colombia.
Los mayores centros de producción de flores (especialmente de rosas) están ubicados en
las cercanías de la capital (Tumbaco, Cayambe, El Quinche), en sitios que alcanzan los 2
000 metros sobre el nivel del mar, donde la iluminación del sol es mayor (por la zona
ecuatorial) y la temperatura es estable durante todo el año, condiciones que mejoran la
calidad y belleza del producto. No obstante, también se cultivan en Cotopaxi, Guayas, Los
Ríos, Manabí, Esmeraldas, El Oro y Amazonía.
La participación del sector floricultor dentro de las exportaciones totales se ha
incrementado año tras año. En 1992, la exportación de flores alcanzó los $30 millones;
en 2001, ascendió a $229 millones; en 2003, llegó a $294 millones; y solo en los cinco
primeros meses de este año se situó en $152 millones; según reportes del Banco Central.
Para 2005, existe una proyección de crecimiento del 10%.
"La dolarización causó problemas en este segmento de producción, pero actualmente
la industria comienza a recuperarse y a pensar en un futuro mejor", sostiene el
vicepresidente financiero de Quito Flores, César Torres.
El titular de la Asociación Nacional de Productores y Exportadores de Flores
(Expoflores), Miguel Mascaró, señala que el incremento de las exportaciones de flores,
en los próximos años, dependerá de la capacidad de las empresas para crear sus propias
oportunidades, sus nichos de negocios, sus cadenas de distribución y de los mecanismos
que utilicen para incentivar el consumo en Europa y los EEUU, que son los mayores
compradores mundiales.
Al respecto, Torres explica que, por tratarse de un negocio de moda, de gustos y
preferencias, los productores tienen que "correr el riesgo de asumir una producción
nueva para satisfacer al cliente y mantener los mercados".
Los principales consumidores de la flor ecuatoriana son los EEUU, Canadá, Holanda,
Alemania, Rusia e Italia. También se exporta en menores cantidades a Francia, Suiza,
España y la Argentina.
En los últimos años, la demanda internacional ha mostrado un comportamiento ascendente,
con una tasa de crecimiento promedio anual de 48,9% en el valor de exportación. Así
mismo, la industria ha crecido durante los últimos ocho años en un promedio del 50%. De
las 138 empresas acreditadas por Expoflores en 1996, en 2004 llegan a 400.
Quito Flores, una de las empresas pioneras en el negocio, tiene 17 hectáreas de
producción con 76 variedades de flores. Su presidente ejecutivo, Alberto Cantillana,
explica que anualmente la empresa exporta cerca de 12 millones de tallos, de los cuales el
70% se venden en los EEUU y Canadá y el 30% restante, a Rusia, Alemania e Italia. Esto
coincide con la tendencia nacional de exportación, según la cual, el grueso de la
producción llega al mercado estadounidense.
San Valentín, una época clave
Las épocas más importantes para el negocio son las festividades de San Valentín y el
Día de las Madres. En Quito Flores, por ejemplo, la producción asciende de 800 mil
tallos, en un mes de producción normal, a 1, 5 millones en dos semanas.
"Muchas empresas, se juegan, a esta época, es decir, que si hay un buen Valentín se
asegura el futuro de todo el año de la empresa", dice Cantillana. Desde noviembre,
las empresas empiezan a podar las plantas, con el fin de incrementar la producción de San
Valentín. Por este motivo, en estos meses disminuye la producción.
En febrero de este año, las ventas superaron las expectativas en un 10%. Los productores
locales exportaron a los EEUU y a Europa 588 mil cajas, cuando esperaban vender 543 mil,
según explicó Mascaró.
Los problemas que afronta el negocio
La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) que el Ecuador negocia con los EEUU,
constituye una amenaza para el sector. Mascaró explica que el problema radica en que ese
país ubica a la flor nacional en la canasta de productos sensibles, es decir, que la
grava con un arancel y con un plazo de desgravación de aproximadamente 10 años.
"Nuestro objetivo es lograr que sus productos tengan libre acceso al mercado de los
EEUU. Así no podemos", dice Mascaró. Actualmente, las flores no pagan arancel para
ingresar a los EEUU porque se benefician de las preferencias comerciales del Atpdea que,
sin embargo, se vencen en 2005.
Torres explica que, en el tema de propiedad intelectual, se señala que se extiendan los
plazos de protección de las marcas de productos agroquímicos en 10 hasta 30 años.
"Esto no permitiría que entraran genéricos al país, eleva los costos de
producción e impide que seamos más competitivos en la industria", advierte.
Otro problema son los fletes, afirma Mascaró: "Pagamos un flete de $1,20 por cada
kilo que se envía a mercados como el de los EEUU (cada caja de flores pesa 18 kilos
promedio), mientras que en Colombia los exportadores pagan $0,90", es decir, cerca
del 30% menos. Esto también baja su competitividad. "Nuestra flor es de mejor
calidad, por eso el cliente busca la flor ecuatoriana. Sin embargo, a veces los costos
hacen que se prefiera la flor colombiana", agrega.
Además, Torres hace énfasis en la necesidad de que el Servicio de Rentas Internas (SRI)
cumpla con una devolución más ágil del IVA, que es un derecho de los exportadores, pues
la demora en recuperar el dinero les quita liquidez.
El sector también reclama créditos más atractivos. "Son inversiones muy altas que
necesitan un tiempo para poder retornar, deben ser a tasas atractivas con períodos de
gracia interesantes", dice Torres.
El proceso
El primer paso es seleccionar el sitio adecuado (según las condiciones climáticas y el
tipo de tierra, y las bondades del agua) y el tipo de invernadero.
Luego se define el tipo de flor que se va a producir y dentro de esta, las variedades,
esto se aplica de acuerdo con las preferencias de mercado.
El volumen de la siembra se determina según la productividad de cada planta o variedad.
El Ecuador siembra entre 60 mil y 80 mil plantas por hectárea
En promedio, la planta tiene un período de formación de ocho meses. En este lapso,
requiere del cuidado diario (aproximadamente 12 personas por hectárea).
En esta fase, los sistemas de riego y las instalaciones eléctricas son vitales para el
buen desarrollo de la planta. Además, se requiere una óptima fertilización y
estrategias para prevenir las enfermedades.
Una vez que la planta arroja la primera flor, se inicia un proceso continuo de producción
diaria.
Se clasifica y se corta según el tamaño del largo (desde 40 a 70 centímetros), y se las
agrupa en bonches de entre 12 y 25 unidades.
Pasan después a un cuarto frío, donde se colocan los bonches en cajas que llevan entre 8
y 10 paquetes cada una. Así, la flor está lista para ser transportada, vía aérea, a su
destino final. (GC).
Sábado 1º de enero de
2005

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