Trabajo infantil: el reto es la
reinserción frente al Tratado de Libre Comercio

Muchos chicos tambiÉn trabajan como servidumbre en hogares o plantaciones
De vendedores, payasos,
lustrabotas, campesinos, mineros, etc., así se ganan la vida miles de niños y niñas en
el país. Estos pequeños trabajadores cambiaron los juguetes y los libros por las
herramientas de trabajo, pero las oportunidades para que tengan una niñez normal,
todavía no son suficientes.
En los últimos años, los distintos Gobiernos han intentado erradicar el trabajo
infantil. Sin embargo, el régimen de Lucio Gutiérrez tiene una responsabilidad mayor, ya
que el Gobierno de los Estados Unidos pidió un análisis de este tema con miras a la
firma del Tratado de Libre Comercio (TLC).
El ministro de trabajo, Raúl Izurieta, manifiesta que, durante la presidencia de Gustavo
Noboa, el Gobierno del Ecuador se comprometió con el de los EEUU a dar a conocer las
acciones realizadas dentro de 31 temas vinculados al sector laboral, uno de ellos; la
condición de los niños trabajadores.
En enero de este año, Izurieta viajó a los EEUU para responder sobre los avances de las
acciones que buscan solucionar ese problema, "el TLC no hace exigencias, solo pide
respuestas" dice el funcionario, y por ello el ministerio ha iniciado varios
proyectos que se ejecutan desde el Comité Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil
(Conerti), dependencia del ministerio.
Uno de ellos fue la implantación, desde abril, de la Unidad de Inspectores Especiales,
que controla que no haya niños trabajando en lugares de alto riesgo, precautelando sobre
todo su salud. Otro proyecto que está en marcha son los Foros de la Niñez, actualmente
funciona uno en Guayaquil que abarca el área bananera y se prevé implantar otro en Quito
del tema de la floricultura.
A estos foros asisten empresarios y autoridades del sector que, junto a representantes de
varios organismos que trabajan por los niños, buscan dar alternativas de superación a
los menores mediante el acceso a la educación y la recreación.
Pero qué tan efectivos pueden ser estos proyectos si se toma en cuenta la dimensión del
problema. Según cifras del Ministerio de Trabajo, en el Ecuador, hay 302 mil personas de
5 a 18 años que trabajan de estas, el 67% lo hace por decisión de sus padres y 130 mil
son menores de 15 años.
Sin embargo, estos datos no coinciden con los que manejan otras entidades como el
Instituto Nacional del Niño y la Familia (Innfa) que, a decir de su presidenta, Ximena
Bohórquez, el número de niños trabajadores corresponde al 10% de la población total,
es decir, 1 200 000. Estos datos los proporciona la Organización Internacional del
Trabajo (OIT).
En cambio, el Programa del Muchacho Trabajador (PMT), del Banco Central, toma en cuenta
las cifras arrojadas por el censo realizado por el INEC en 2001, que dan cuenta de 775 mil
niños que laboran. Aunque Alexandra Bonilla, coordinadora de proyectos de erradicación
de trabajo infantil, admite que el número es mayor, "en el PMT calculamos que son 1
millón".
Pero los organismos gubernamentales y no gubernamentales que trabajan en el tema, no solo
difieren en las cifras, sino también en los proyectos que llevan a cabo y el enfoque que
tienen los mismos.
Bohórquez afirma que no existe un trabajo coordinado entre los ministerios de Salud,
Bienestar Social y Educación, que están a cargo del problema, ni tampoco entre
organismos y fundaciones. Esto representa uno de los mayores obstáculos para erradicar el
trabajo infantil porque "hay que trabajar coordinadamente con el fin de que no se
dupliquen esfuerzos, no se dupliquen recursos humanos y poder armar una agenda
nacional", sostiene la primera dama.
En cambio, para el ministro Izurieta, uno de los principales problemas es qué hacer con
el niño que sale de las calles y la falta de conciencia de los padres de familia, que
prefieren que su hijo trabaje a que estudie. El funcionario cita como ejemplo la cruzada
que hizo el Ministerio para rescatar a los niños que trabajan en las calles, pero
"no se pudo ayudar a nadie porque los padres utilizan al menor y no lo dejan
ir".
Para el PMT es más importante trabajar por la formación integral del menor ya que no es
fácil que dejen sus labores, porque, con esos ingresos, ayudan a la economía familiar.
Por ello, el PMT tiene tres grandes unidades de trabajo donde se ejecutan sus proyectos en
el área urbana. La primera es de Niños Trabajadores, en la cual se busca la reinserción
a la escuela, se otorgan becas, se fortalece la formación ciudadana y se trabaja
coordinamente con los maestros. La segunda unidad es la de Defensorías Comunitarias.
Aquí se busca, junto con varios ministerios, la implantación de políticas públicas que
generen una erradicación progresiva del trabajo infantil. La tercera unidad es la de
Jóvenes. Aquí el PMT dicta talleres con el fin de que los chicos puedan insertarse en el
campo laboral.
El Innfa, en cambio, apunta su trabajo tanto a los menores como a su familia, porque, a
decir de Andrés Dueñas, coordinador del programa Niños Trabajadores, el problema
"también es cultural porque se ponen en juego los valores y las percepciones de los
padres de familia". Los proyectos del Innfa se los ejecuta en el área urbana y
rural, uno de ellos apunta a la escolarización, por medio de becas y con la ayuda de
padrinos que financien los estudios de los menores. Al momento hay 22 mil beneficiarios de
este programa y Bohórquez admite que la cifra es ínfima, más todavía si se toma en
cuenta que hay varios sectores en los cuales se ha hecho poco.
Uno de ellos es el trabajo sexual. Según Izurieta, en el país hay 5 500 niñas que se
prostituyen, pero todavía no hay una legislación que castigue a los empleadores y
clientes de este negocio.
Al momento, la Comisión de lo Laboral del Congreso Nacional, tramita en segundo debate un
proyecto de Ley para introducir normas al Código del Trabajo que garanticen los derechos
laborales de los menores. El diputado Andrés Páez, presidente del organismo, indica que
lo ideal sería erradicar el trabajo infantil, pero "componentes como pobreza,
discriminación y exclusión social impiden que la niñez únicamente se eduque".
El Código Laboral permite que los adolescentes, entre 15 y 18 años, trabajen bajo cuatro
condiciones: que la jornada no sea mayor a seis horas, que el salario sea igual al de un
adulto, que la empresa afilie al IESS al menor y que tenga tiempo para estudiar y
distraerse. Pero, aunque la Ley lo ampare, esto no se cumple y, en el caso de los menores
de 15 años, el país no cuenta con una legislación que impida que trabajen.
Izurieta indica que el gobierno de los EEUU está conforme por la "celeridad con que
se respondió a este tema para poner al Ecuador como un país competitivo frente al
TLC", por lo que ya no es necesario presentar otros informes ahora solo resta
"seguir trabajando".
Pero el trabajo infantil sigue latente y es un problema que preocupa al país. Organismos
como el PMT y el Innfa consideran que aún queda mucho por hacer, pues, aunque las cifras
son alarmantes, la realidad es todavía más dura.
Por ello, es urgente la aplicación de políticas públicas que frenen el incremento del
trabajo infantil y permitan la reinserción de aquellos menores trabajadores, y para esto
debe existir voluntad política y conciencia social. (GFS)
Sábado 1º de enero de
2005

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