Las petroleras privadas mantuvieron
estables las finanzas públicas en 2004

Las productoras creen que no hay un ambiente favorable para invertir por los problemas
surgidos alrededor del IVA
La actividad petrolera
del Ecuador en 2004 estuvo marcada por la importancia de la producción de las compañías
privadas, aunque no en los niveles de expectativa que generó la construcción del
oleoducto de crudos pesados (OCP), que en noviembre celebró su primer año de operación.
Según las estadísticas del Banco Central, las contratistas (grandes campos y marginales)
produjeron 328 mil barriles diarios, de un total nacional de 525 mil barriles.
Por su parte, la estatal Petroproducción extrajo de sus 26 campos amazónicos un promedio
de 197 mil barriles diarios, luego de haber llegado en junio de 2003 al nivel más bajo de
170 mil barriles y cerrar 2004 con 205 mil barriles. "Hemos cumplido la meta y nos
compromete a seguir trabajando", declaró el vicepresidente de esa filial de
Petroecuador, Fausto Jara, días antes de ser destituido del cargo.
De los 197 mil barriles, 160 mil se destinaron a la refinación para el consumo interno de
combustibles y quedó un saldo exportable de Petroecuador de apenas 34 mil barriles
diarios.
Pero la participación del Estado en la producción privada de 110 mil barriles por día
(40 millones en el año) hizo posible que Petroecuador exportara 144 mil barriles.
El ex ministro de Energía Fernando Santos, calcula que por ese concepto el Estado
recibió $1 200 millones en 2004, al precio promedio de $30 por barril. "Esto ha
permitido que el país saliese adelante y mantuviera estables las finanzas
públicas", dice.
Si se comparan las estadísticas de la Dirección Nacional de Hidrocarburos (DNH) del
primer semestre de 2004, en que Petroproducción extrajo 34,8 millones de barriles frente
a 36,9 millones de igual período de 2003, el saldo es rojo con menos 5,84% en contra del
Estado.
En cambio, las compañías rebasaron las previsiones, con excepción del campo marginal
Tigüino de Petrobel, que produjo 24,36% menos en el primer semestre de 2004 respecto a
2003; de Bermejo Norte y Bermejo Sur (marginales) de Tecpecuador, que registra un
excedente de solo 0,41%; y de Pacoa de Canadá Grande, con 0,40%.
La mejor fue Perenco, que en los primeros seis meses de 2004 extrajo 413,34% más (4,1
millones barriles) de sus campos Gacela, Jaguar, Lobo, Mono, Oso y Yuralpa, respecto a los
798 mil barriles de 2003. Le sigue Ecuador TLC con 3,1 millones de barriles frente a 1,1
millones de 2003, lo que significa el 181,26%. En tercer lugar se ubica Repsol-YPF, que
produjo 151,70% adicional, al pasar de 3,6 millones de barriles a 9,2 millones.
AEC Ecuador Ltda. extrajo un excedente de 80,28%; City Oriente, el 65,81%; Encana Ecuador,
48,87%; y Occidental, 39,74% y fue la única que cumplió su compromiso con el OCP, pese a
las dificultades con el Gobierno, dijo una fuente de la multinacional.
AGIP OIL, que también superó la meta, es la única que opera en el país mediante
contrato de prestación de servicios, en el que el Estado es dueño absoluto del crudo y
reembolsa a la compañía todos los costos y gastos.
Incluso, el resultado de las actividades del consorcio Espol-Pacifpetrol en los campos
Centro, Norte y Sur de la península de Santa Elena es halagador. De una producción que
en el período de análisis de 2003 fue de 238 025 barriles, pasó a 320 456 barriles el
año anterior, equivalente a 34,63%.
Los incrementos coinciden con la bonanza del mercado petrolero, que puso en el pedestal al
crudo con precios superiores a $54 por barril, nunca antes registrados.
La posibilidad de que las petroleras incrementen su producción para utilizar la capacidad
ociosa del OCP es inmensa, dice Santos. El ducto transporta 165 mil barriles diarios de
los 290 mil previstos inicialmente, según declaró el presidente de OCP Ecuador S.A.,
Bernardo Tobar.
Solo a finales de 2006 o inicios de 2007, el bombeo podría aumentar en unos 30 mil
barriles provenientes del bloque 31 de Petrobras, la única de las privadas que se
encuentra en el período de desarrollo de los campos. El resto de firmas está en la fase
de explotación.
Para Santos, el escenario petrolero no es claro porque carece de un ambiente favorable
para la inversión y los negocios, debido a los problemas legales que tienen "todas
las compañías" con el Estado y las comunidades indígenas: "No hay política
petrolera, el país se debate en medio de una falta de interés, de conocimiento y demora
en la toma de decisiones por parte de las autoridades".
Opina que ha fracasado la invitación reiterada del Gobierno a los inversionistas, con
excepción de la apertura de los bloques 4 y 5 del Litoral, adjudicados a la asociación
Sundown-Cliper de los EEUU.
El ministro de Energía, Eduardo López, refuta y defiende su plan petrolero declarado
política de Estado, en cuyo marco se espera incrementar en 40 mil barriles diarios la
producción de los cuatro campos estatales: Shushufindi, Auca, Lago Agrio y
Culebra-Yulebra-Anaconda bajo contrato de obras, bienes y servicios específicos. El
concurso se convocó en diciembre y se calcula que los contratos se firmarán en el primer
trimestre de 2005.
Están en proceso de licitación los campos marginales: Singue, Ocano-Peña Blanca y
Chanangue, así como la concesión de la administración de la refinería de Esmeraldas
para, en un plazo de seis meses, tener una mayor producción de derivados a un menor
costo, dijo el ministro. En 2005 habrá nuevas licitaciones para más campos marginales y
los 12 bloques del sur oriente.
En mayo se espera ofertar el proyecto Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), que tiene
reservas probables de 1 200 millones de barriles de crudo pesado de 16 grados API, que
serán procesados en una nueva refinería de alta conversión, apta para transformar este
tipo de petróleo en combustibles.
Dichos anuncios no convencen a Santos, quien califica de pésimo el balance de la gestión
estatal, pues se "ha desperdiciado un año maravilloso de precios altos del petróleo
sin incrementar la producción, pese a tener las reservas". Los dos años que faltan
de Gobierno "son una incógnita", manifiesta.
López enseña la otra cara de la medalla. Insiste que, al inicio del Gobierno, la
declinación de los campos era evidente por la falta de una política hidrocarburífera
coherente de los últimos ocho años, ni tampoco se proveyó a la empresa estatal de los
materiales e insumos como tuberías, bombas, taladros de perforación y
reacondicionamiento, equipos de generación eléctrica, etc.
Petroproducción opera desde abril de 2004 con cuatro taladros de perforación y nueve
torres de reacondicionamiento, que incidieron en el incremento de la producción a 205 mil
barriles diarios, indicó Jara. Pero perdió un año (abril 2003-abril 2004) sin perforar
por falta de decisiones del Consejo de Administración de Petroecuador.
Pese a estos balances, las compañías están dispuestas a realizar nuevas inversiones en
el Ecuador pero bajo garantías y "sin hostilidad, chantaje e intentos de
corrupción".
El representante de la Asociación que aglutina a las petroleras, René Ortiz, asegura que
lo importante para una firma que explora y explota crudo es crecer con contratos que
generen más producción, pero para ello necesitan de la iniciativa del país. Otras
compañías están esperanzadas en que se les invite a participar en licitaciones,
sostiene.
El personero es un convencido de que la estabilidad política es "absolutamente
necesaria porque da señales de que el objetivo común de las tres funciones del Estado,
judicial, legislativa y ejecutiva, se dirige a abrir la inversión extranjera en el sector
petróleo y gas natural, el más atractivo de la economía nacional por el buen potencial
de reservas y el alto precio del petróleo".
A su vez, esto genera "una cadena de estabilidad que se inicia en el lado político,
se materializa en lo económico y termina cumpliéndose en el lado social", añade
Ortiz. (TH)
Sábado 1º de enero de
2005

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