En el Ecuador, el boom gastronómico
satisface a todos los paladares

Existe una alta demanda de comida internacional en el Ecuador que va desde la europea a la
asiática
Hora de comer. ¿Qué
se le antoja? Salchipapas, bolones de verde, chinchulines, shawarmas, pollo broster,
yaguarlocro, chaulafán, tacos, tamales, hornado, guata, menestras, encebollados...
A Carla Zaldumbide, de 48 años, se le hace agua la boca cuando piensa en unas papas con
cuero o una menestra con patacones, pero comenta que su antojo no siempre es saciado:
"El problema es que cuando salimos a comer a la calle, mis hijos prefieren comprar un
pollo del KFC o una pizza", dice.
Para Roberto Guaña, administrador del restaurante Mama Clorinda, aunque la demanda de los
platos típicos es buena, la gente ha dejado de lado la comida ecuatoriana: "Estamos
saturados de la chatarra, porque copiamos los hábitos alimentarios de los gringos. Las
personas ya no se alimentan con lo nuestro, por eso ya han desaparecido algunos platos
como el rosero quiteño (un plato parecido al champús que se prepara con mote y capulí)
o el caldo de borrego", comenta.
En cambio, para Javier Cando, encargado del salón Caravana, la demanda de la comida
rápida es alta porque sus precios son más económicos: "Por ejemplo, un plato de
hornado o de fritada cuesta entre $2 y $3, y a veces no llena el estómago. Mientras que
una papipollo con cola vale hasta $1,65 y en solo minutos se van satisfechos". Jorge
Rosero, de 15 años, se suma a la lista de salchipaperos. Para él, es mejor
comer una papa frita: "No pierdo tiempo esperando que me sirvan un almuerzo en un
salón". Solo los fines de semana sale con sus papás a los Tres Guabos para
almorzar.
Pero en este boom gastronómico hay más platillos. Las cebicherías son otro punto que
tiene buena acogida. Víctor Maldonado, administrador de Jocay Marisquería, asegura que
estos platos tienen todas las de ganar: "La comida marinera es rica y quita el
'chuchaqui'; además, no es tan cara como otros platillos". Andrea García, de 34
años, una de sus clientas, habla de otra ventaja: "No engordan y son
naturales". Con sus dos hijos, acude los sábados para comer el cebiche de cuatro
mariscos (camarón, concha, pescado, calamar y pulpo).
Pero para variar, hay quienes prefieren comida internacional. El chef Darío Palacio
asegura que la demanda de los platos extranjeros ha crecido en los últimos 10 años, y
para satisfacer a la clientela, se han contratado a chef internacionales ya que "el
paladar de los ecuatorianos se hace más exigente, pero las ventas han crecido".
Frente a eso, Eugenio Herzfeld, propietario y chef del restaurante A la Buena Mesa, cree
que la tendencia de las personas "es probar nuevos sabores. Por ello, no es raro que
la comida extranjera tenga buena acogida, pero lo mejor de todo es que la gastronomía es
tan variada que hay para todos los gustos y para todos los bolsillos". (GCA)
Sábado 1º de enero de
2005

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