Quito, a las puertas de una gran
transformación que se verá desde el cielo
Una de las
grandes obras para 2005

Poder observar Quito,
sus valles, el centro histórico y, en general, todos esos paisajes espléndidos de la
ciudad, que parecen hechos al voleo por la mano de Dios, a más de 4 000 metros de altura,
ha sido un proyecto que desde hace más de 30 años se ha visto frustrado.
Pero, en el año que se inicia, ese paisaje de la capital, rodeada de colosos volcanes
como el Cayambe, el Antisana, el Cotopaxi, y, quizás, en los días despejados, el
Chimborazo, el monarca andino, podrá ser observado desde el Teleférico de Quito, un
sistema de transportación por cable, cuyo recorrido conecta la antigua planta de asfalto
de la EMOP con una cima adyacente a Cruz Loma, el balcón de Quito.
Lo que inicialmente fue pensado como un proyecto que cuente, además del Teleférico, con
un grupo pequeño de atracciones, hoy se ha transformado en "uno de los proyectos
más importantes de América y de seguro el más importante del país", asegura Galo
Hidalgo, gerente de Pro Status, la empresa que ganó la licitación del Municipio de Quito
-propietario de los terrenos del trayecto y las estaciones (250 hectáreas)- para
administrar y ejecutar el Teleférico de Quito.
Así, desde el año pasado, Pro Status logró captar a un grupo de inversionistas, tanto
nacionales como extranjeros, que está haciendo posible que, desde finales de este mes,
cuando se inaugure la primera etapa del proyecto, se pueda contar, en la estación de
salida, con un centro comercial, plazoletas artesanales, restaurantes gourmet, el patio de
comidas y, posiblemente, una parte del Vulcano Park, el primer parque de diversiones
permanente del país. En Cruz Loma funcionarán, además, un grupo de cafeterías y
tiendas que está anexo a la estación de llegada. Habrá también presentaciones
artísticas, folclóricas, etc. "Vamos a mostrar una imagen auténtica de lo que es
nuestro país; el progreso y el optimismo es lo que va a mostrar el proyecto",
concluye Hidalgo, para quien el gran beneficiario de estas obras posteriormente será el
Municipio.
Según Sergio Rivera, jefe de diseño del proyecto, después de que concluya el plazo de
concesión del proyecto, el Municipio capitalino decidirá si administrará el Teleférico
o lo entregará nuevamente en concesión. Para Hidalgo, ese sería, precisamente, uno de
los grandes beneficios que tendría el Municipio, que no aporta ni un centavo en el
proyecto. "Después de 25 años, el Municipio podrá hacer lo que quiera con las
instalaciones", dice.
Pero el otro gran beneficio para el Municipio y, sobre todo, para la ciudad y el país,
será el flujo de turistas.
Los ejecutores del proyecto y el Municipio están convencidos de que el Teleférico
cambiará la cara a la ciudad. Y todo apunta a ello.
El proyecto tiene capacidad para recibir 80 mil personas por día. Según Hidalgo, se ten
drá ese número de visitantes los fines de semana y feriados. "Recibiremos a no
menos de 5 millones de visitantes al año", afirma.
El proyecto atraerá no solo turismo extranjero sino también nacional", asegura
Hidalgo.
Además, las estadísticas muestran que un proyecto que cuenta con un Teleférico o con un
parque de diversiones tiene una zona de influencia de hasta 20 kilómetros a la redonda,
lo que da cuenta de que los alcances del proyecto son enormes.
El turismo local será uno de los factores que también crecerá enormemente con el
proyecto, lo que se reflejará en un crecimiento en la demanda de hotelería, de comidas,
restaurantes, etc.
Por ello, en la segunda etapa del proyecto, que está prevista que concluya entre agosto y
septiembre de 2005, se sumarán: un jardín botánico, entre cinco y seis salas de cine y
el 100% del Vulcano Park, con sus 32 atracciones en total funcionamiento.
Inspirados en los casos de los Emiratos Árabes Unidos y en el Canadá, donde existen
proyectos similares, para finales de 2006 se prevé completar este círculo integral, con
la construcción de una posada andina, dotada de un spa. La idea es tener, además, un
lugar donde el turista pueda quedarse varios días.
Otro aspecto es la generación de empleo. En esta última etapa del proyecto, han
trabajado alrededor de 350 personas por día, pero hubo semanas y meses en que hasta 800
personas tuvieron que laborar para la culminación del proyecto. El Teleférico ya ha
generado mano de obra, y, una vez que esté funcionando, se van a crear directamente, no
menos de 600 plazas de trabajo, a decir de sus gestores. "Indirectamente, tendremos
muchísimas más porque es un proyecto en el que poco a poco creceremos. Tenemos 25 años
para seguir desarrollando actividades", afirma Hidalgo, quien cuenta que entre las
ofertas a futuro está la construcción de un observatorio astronómico y una cancha de
esquí sobre césped artificial. (PBM)
Sábado 1º de enero de
2005

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