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ECUADOR Y LOS EEUU EL DESAFIO DEL TLC

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'Con un sistema financiero competitivo, el futuro está asegurado para todos'

Los actores del sector financiero consideran que las amenazas potenciales pueden convertirse en las grandes oportunidades para el Ecuador


La crisis bancaria de 1999 tuvo como pedagogía para todo el sistema financiero un mayor compromiso con el control regular

El sistema financiero ecuatoriano quizá sea el sector más preparado para asumir el reto de la globalización y, en particular, el del TLC. En eso coinciden banqueros, analistas y usuarios. Aunque también algunos creen que es el que más amenazas puede soportar. Hay varias razones y también ciertos retos que sustentan estas aseveraciones.

¿Los banqueros ecuatorianos son personas más confiables para sus clientes y para los potenciales inversionistas extranjeros? La pedagogía de la crisis de 1999 ha hecho su efecto. Existe más confianza para depositar ahorros y realizar transacciones financieras.

Claro, como explica el experto económico y ex ministro de Finanzas, Mauricio Pozo, el sector financiero, "de largo, es el más abierto de la región y el más vinculado a la economía internacional". Según él, el Ecuador, después de Venezuela y Chile, es el país más abierto y con grandes posibilidades de desarrollo si se piensa en un futuro con la existencia de un Tratado de Libre Comercio, junto con Colombia y el Perú. Todo ello, a pesar de que es una economía muy pequeña si se toma en cuenta que apenas representa el 1% del Producto Interno Bruto de América Latina.

En ese sentido, Santiago Ribadeneira, presidente del Banco Solidario, considera que al ser pequeños también "nos convertimos en un potencial atractivo por las condiciones en las que se desenvuelve la economía globalizada que vivimos".

Es decir, la dinámica regional considera a los mercados por sus condiciones propias y no solo por su ubicación geográfica o tamaño. Por ejemplo, los países asiáticos han demostrado cuánto pueden generar y aportar en la economía mundial a partir de crear marcos jurídicos, escenarios atractivos y efectos sostenidos a favor del crecimiento integral de sus economías.

En el sector financiero, la negociación con los EEUU busca analizar las medidas que el Ecuador, Colombia y el Perú adopten con sus bancos, seguros, valores, inversionistas e inversiones en cada una de las instituciones financieras y en el comercio transfronterizo de los servicios financieros.

En las rondas de negociación hasta ahora realizadas no han habido mayores dificultades para asumir la firma del Tratado en el campo financiero. Por lo pronto, está claro que los inversionistas pueden realizar sus negocios en el territorio de la otra parte de acuerdo a la legislación establecida y las modificaciones legales que sean necesarias para su correcta aplicación.

De hecho, en este campo los retos mayores son para Colombia y el Perú, como consideran los especialistas, pues no están tan abiertos como el Ecuador y requerirán un proceso más ágil para armonizar sus condiciones a las del mercado mundial.

De todos modos, no está el camino libre de escollos. Pozo considera que, existiendo una mayor apertura, el Ecuador está en la obligación de ampliar sus capacidades y consolidar ese nivel.

Lo mismo piensa Patricio Peña, presidente de la Bolsa de Valores de Quito. Para él, los actores de los mercados de valores deben prepararse mejor, pues, al no existir ahora limitaciones para el flujo y repatriación de capitales, se abren grandes posibilidades de hacer buenos negocios con inversionistas extranjeros.

Lo que a Pozo le preocupa con especial interés es la existencia del monopolio en el campo de la seguridad social. Por eso dice que la actual Ley de Seguridad Social es inaplicable y deben hacer varias correcciones que faciliten la existencia de un mercado más sano.

Y si alguna sugerencia puntual se puede hacer en este momento es, según Pozo y Ribadeneira, fortalecer los derechos de los acreedores, porque hasta ahora es más favorable a los deudores. Del mismo modo, se debe discutir la eliminación de restricciones en los costos financieros para reducir las tasas de interés.

El ex ministro también apunta algo que podría garantizar un sistema rentable, confiable y con expectativas de crecimiento adecuado: la creación de un fondo de liquidez para pequeños depositantes, pues ahora no existe un prestamista de última instancia, como en su momento fue el Banco Central.

En la línea de consolidar la posición ecuatoriana ante el TLC, los entrevistados coinciden en que se debe profundizar el proceso de transparencia de la información y de los burós de crédito. Si bien es cierto que con las nuevas tecnologías y la 'experiencia' de los clientes hay una mayor transparencia, se la debe acentuar de modo que se cree confianza y una mayor participación de los ciudadanos en la búsqueda de créditos para impulsar sus proyectos personales y empresariales.

Si se quiere que la inversión y el comercio transfronterizo de servicios financieros se produzca, existe un reto y ciertas obligaciones para hacer reformas jurídicas: fortalecer la supervisión bancaria. Esto provocaría una competencia sana, estimulante y productiva para todos los actores del sistema financiero.

Cuando habla de amenazas, Ribadeneira sostiene que, en teoría, la banca ecuatoriana puede sentir esos temores porque se va a enfrentar a banqueros, como los estadounidenses, con alta experiencia y conocimiento y actuación en un mercado más intenso, sin descontar la capacidad de 'fondeo' y de recursos más baratos.

En lo que también están de acuerdo Peña y Ribadeneira es en que esas amenazas pueden y deben ser asumidas como oportunidades, si se considera que es la ocasión para demostrar que, si seguimos como estamos, no vamos a ninguna parte. Por eso señalan que en este proceso solo ganan los competitivos.

En particular, Ribadeneira indica que las experiencias de libre comercio de otros países revelan que la actuación correcta solo garantiza un éxito y una ganancia para todos y no solo para los banqueros, como señalan ciertos críticos del TLC. Lo que todavía debe discutirse es cómo asume el reto cada actor del sistema financiero. El presidente del Banco Solidario cuenta que en su entidad ya están trabajando en buscar alianzas, nuevos sistemas "para que vean en nosotros una oportunidad de negocios". Incluso, alude a una consiga para convocar a todos: "Impongámonos como norte el país del sí se puede y no lo contrario".

Peña solicita que exista una sola concepción de criterios de modo que se desarrollen operaciones financieras sin ninguna complicación ni enredo. Por eso también destaca que el proceso de divulgación e información debe profundizarse, como lo demanda también Pozo.

Lo que debe tejer una red para crear una unidad participativa, según los entrevistados, es una mentalidad para competir y triunfar.

En ese sentido demandan la participación más activa de todos los sectores de la sociedad en la discusión de cada uno de los temas de negociación del TLC. Si se ausentan o toman distancia los partidos políticos, ¿cómo se pueden considerar las reformas legales necesarias?

A los empresarios y banqueros, participantes de la negociación desde el llamado 'cuarto de alado', les interesa involucrar a los intelectuales, profesionales y políticos con aportes creativos y no solo con la crítica negativa desde la sospecha de que, en este proceso solo ganan los poderosos, cuando la realidad ha demostrado que con imaginación, países como los centroamericanos o Chile, han podido sacarle el mayor provecho. Ahí cuando plantean que el reto es colectivo. (OP).
Sábado 1º de enero de 2005

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