Hernando José Gómez, un 'optimista
racional' al frente del equipo colombiano

Hernando José Gómez es doctor en Economía de la Universidad de Yale y economista de la
Universidad de los Andes
El jefe del equipo
negociador colombiano, Hernando José Gómez, se muestra muy confiado al afirmar que su
país está listo para subirse en el tren del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los
EEUU, no en vano: Colombia, recuerda Gómez, ya hizo su apertura económica a comienzos de
los años 90, durante el mandato del presidente César Gaviria y de la mano de un grupo de
ministros que por su juventud y por sus caras nuevas (volvían al país después de
estudiar y formarse en universidades extranjeras) era conocido como el 'kinder'.
Pero se cuida de parecer jactancioso: "no sé si la apertura nos dejó mejor
preparados que el Ecuador y el Perú para asumir un TLC, pero lo cierto es que produjo un
proceso bastante interesante de especialización de nuestra economía y que nuestro nivel
de aranceles ya es, de hecho, significativamente bajo, con un promedio de 11,9%. Por otra
parte, las medidas de protección excesiva ya no existen en nuestro país".
Gómez asegura que en el punto actual la "economía colombiana está bastante bien
preparada para aprovechar las oportunidades de un mercado tan grande y diverso como los
EEUU".
Al contrario del Ecuador, los colombianos apuestan a sus productos industriales como
posibles puntas de lanza para meterse en el mercado estadounidense de lleno a partir de
2006, cuando el esquema de apertura entre los tres andinos y su socio del norte deberá,
en teoría, estar funcionando. "Sentimos que en la industria en general nuestra
posición es bastante sólida y que no vamos a tener dificultades para competir, con
algunas excepciones, en las que tenemos que buscar unos plazos para hacer una transición
adecuada. Pero son más los sectores que pueden aprovechar en el corto plazo las
oportunidades para exportar que aquellos que necesitarán períodos más largos para
adaptarse y fortalecerse", dice.
Tal vez Colombia es, de los tres países andinos que negocian el TLC, el que menos miedos
tiene desde el punto de vista de su producción agrícola. La agricultura colombiana,
agrega Gómez, vivió también "un cambio estructural muy importante y se
modernizó" en los años 90, al pasar de un esquema de cultivos no permanentes a
permanentes".
Esto es clave, porque los europeos y los estadounidenses exigen una provisión constante
de productos y no entienden de temporadas, según los expertos.
"Nuestra preocupación en la agricultura no es que no podamos competir, porque
estamos buscando la eficiencia todo el tiempo por la vía de incrementos en la
productividad o a través del control de costos. Lo que no nos gusta es que a pesar de
todos estos esfuerzos, algunos de nuestros bienes deben pelear mercado con sus similares
de los EEUU, que reciben subsidios". (MT).
Sábado 1º de enero de
2005

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