Isabel Ontaneda: la historia de su
escultural apariencia

Una de las últimas apariciones espectaculares que los ecuatorianos recordamos del reinado
de Isabel Ontaneda es su salto en paracaídas, cuando Lucio Gutiérrez fue agasajado en el
estadio, el día de su ascensión al poder. Saltó acompañada y bandera en mano, y cayó
en plena cancha, vitoreada por la multitud que estaba allí para aplaudir al flamante
presidente.
Pocos meses después, en abril de este año, Isabel enfundó su escultural cuerpo en un
largo delantal y con una asombrosa sencillez se dedicó a servir tortas y té a señoras y
ejecutivos en su recién abierta cafetería Tintoreto, a orillas del río Tomebamba. En
Cuenca es además condueña de una franquicia para lavado rápido de autos y desde esa
ciudad asesora, para las eliminatorias del Mundial, a la Asociación de Canales de
Televisión y a la Federación Ecuatoriana de Fútbol.
En su apartamento en el Barranco, que queda justo encima de la elegante cafetería que
abrió con una amiga de su madre, le sorprendió en septiembre pasado la noticia de que
tendría que volver a representar al Ecuador, esta vez en el concurso a Miss Tierra, en
Filipinas, porque la reina del Ecuador en funciones estaría en un concurso en Bolivia.
Partiría el 11 de octubre. Apenas le quedaba un mes para devolver a su cuerpo las medidas
óptimas. Una vez más volvió a su rutina de dieta y ejercicios. Pero esta vez lo hizo
sola, en el Parque de la Madre, que queda frente a su apartamento.
"Mantenerse día a día es comer sano y, para poder pecar de vez en cuando, hay que
hacer ejercicios", explica. "Pero para este nuevo concurso me tocó hacer dieta,
ir a caminar y hacer muchos ejercicios: 200 abdominales por vez. No soy muy amiga del
gimnasio. Seguí tanta rutina para mantenerme durante el reinado, y aprendí por mí misma
qué partes del cuerpo necesito afirmar". Perdió ocho libras. En Quito tenía su
entrenador personal y por un momento pensó en adherirse a los entrenamientos de los
marchistas azuayos, pero no les alcanzó el ritmo.
También tuvo que volver al spa. "Cuando la grasa se acumula en una parte del cuerpo,
aunque uno no esté gorda, necesita ayuda". Dice que además esta vez le costó mucho
más bajar de peso que cuando estuvo de candidata a Miss Ecuador. En esa ocasión su
vertiginoso cambio de apariencia generó conjeturas sobre una cirugía, presuntamente
realizada de manos de expertos en hacer 'misses', en Venezuela.
"Yo gané el reinado el 26 de marzo, una semana después partí de Quito, estuve dos
semanas en Venezuela para hacer un curso de maquillaje, peinado y modelaje, porque no
tenía idea de cómo posar en fotos". Isabel es más bien aficionada a los deportes,
fue seleccionada de Pichincha en volei y después de su primer salto en paracaídas
realizó un curso completo en esa arriesgada disciplina.
Para el concurso bajó 30 libras en dos meses, las primeras 17 siendo candidata y las 13
restantes en Venezuela. Como había perdido mucha masa muscular, le ordenaron una dieta de
proteínas y, para que volviera a formar músculos, hasta cinco horas diarias de
ejercicios, aquella vez sí en el gimnasio. En total trabajaba 18 horas aprendiendo a
maquillarse por sí sola, a peinarse y sometiendo sus caderas al ultrasonido, para reducir
la grasa acumulada.
"Lógicamente era un cambio extraordinario", dice, "pero no me operé, no
tuve tiempo. Hubiese sido más fácil con una lipoescultura, para no sufrir tanto, porque
la gimnasia fue dolorosa, llegaba el momento en que no podía comer por el dolor del
brazo; me dolía todo".
Cuando llegó el concurso de Miss Universo, estaba bien formada. El 24 de mayo de 2002
salió en la portada de la revista Vistazo, justo el día de la preliminar en Puerto Rico.
Allí decía que se había sometido a una cirugía. No protestó."Por haber salido la
primera vez en una portada, no le di mucha importancia. La gente que me conocía me
aconsejó demandar a la revista, pero, finalmente, me dije que hablen, mal o bien, pero
que hablen".
Sin embargo, no está en contra de la cirugía plástica. "Si la tecnología ha
avanzado tanto, ¿por que no?" Sin embargo, advierte a las muchachas que quieren
estilizar su cuerpo a la fuerza: "Hay extremos que son pésimos, hay quioscos de
colegios que quiebran porque las chicas no toman más que agua. Yo tuve suerte, yo tuve de
dónde heredar, toda mi familia ha sido alta y estilizada".
Un programa
VIP en diez semanas
En 10 semanas, promete Catalina Moscoso, dueña del Body Care Spa, adonde Isabel acudió
antes de ir a Filipinas, una mujer puede afinar la cintura, mejorar la tonicidad de sus
músculos, mermar la celulitis y bajar de peso. El programa vip comienza con un chequeo
médico y una recomendación dietética, según las predilecciones y necesidades
personales. Luego el médico toma una foto de la talla, cintura y caderas, delante de una
pantalla con las medidas bien visibles, de manera que al final sea posible comparar.
Finalmente recomienda ejercicios, también de diseño personal.
Durante cuatro días a la semana, la persona acude por unos 45 minutos al spa,
abreviación que viene de las palabras salud a través del agua en latín, para someterse
cada día a una máquina diferente.
Para la degradación de grasas están: el ultrasonido, que es una onda sónica que produce
calor para diluir las células de grasa; una máquina llamada vacuum, que succiona la
grasa superficialmente para llevarla hacia los puntos de drenaje; y la cápsula alfa, que
es como un sauna personal, cerrado, con 14 funciones diferentes de musicoterapia,
suministro de aroma, una camilla que vibra, relaja los músculos, mueve la grasa y ayuda a
aligerar las funciones hepáticas y renales.
Para la tonificación muscular se aplica un electroestimulador llamado Corpodos. Catalina
Moscoso asegura que una sesión con este aparato equivale a 15 días de gimnasia
correctamente dirigida en las zonas musculares donde sea necesario. Aquí, una corriente
galvánica contrae los músculos y los tonifica, combate la obesidad, la celulitis, la
adiposidad y ayuda a mejorar la textura de la piel después de un embarazo.
Un programa vip cuesta $395, una tonificación muscular de 45 minutos $6. Con una
inversión de $90 mil, el Body Care tiene capacidad para atender al día a 45 personas,
cuenta con ocho empleadas capacitadas en fisioterapia y especializadas en cada uno de los
aparatos.
El deseo de perfilar el cuerpo aumenta entre las jóvenes, pero Catalina Moscoso también
ha atendido a una mujer de 84 años de edad y los sábado van al spa ejecutivos para
relajarse. Isabel Ontaneda advierte a todas las mujeres dispuestas a estilizar su cuerpo
que no deben hacerlo de manera tan drástica, como ella lo hizo para el concurso. Aconseja
bajar tres libras por mes, como mucho cinco. Está pensando asesorar a un establecimiento
cuencano en la aplicación de gimnasia formativa bajo el agua, cuya principal ventaja es
que durante y después de los ejercicios los músculos "no duelen tanto, porque el
peso del cuerpo en el agua disminuye a la mitad". (SK)
Regresar a HOY ONLINE
|