Los ecuatorianos prefieren centros
comerciales por comodidad y seguridad

Los ecuatorianos se tratan mejor: ¡prefieren una tarde amable en un centro comercial, que
'luchar' en las tiendas de barrio, a la intemperie, sin seguridad y vencidos por el
cansancio de caminar y caminar hasta encontrar el producto deseado!
¿Esta es una conducta inducida por las grandes cadenas comerciales o estas llenaron un
espacio que hacía falta en las grandes ciudades?
Antes, la costumbre de los ecuatorianos era salir con la familia a pasear al centro de la
ciudad, visitar un almacén de venta de bienes de consumo o acudir a un cine. Cuando los
gustos no simpatizaban con el lugar visitado, se trasladaban a otro sector de la urbe. Se
perdía tiempo y dinero. Al final, se hacía una cosa y se postergaba otra.
Con los centros comerciales, los consumidores comprobaron que en un solo sitio han
encontrado lo que hallaban disperso en la ciudad. Pueden dialogar con los amigos, tomar un
café, comprar ropa y electrodomésticos, realizar una transacción comercial o bancaria,
comer una variedad de platos e ir a una de las salas de cine, sin cambiar de sitio.
En Guayaquil aparecieron centros comerciales como el Policentro, Albán Borja, Riocentros,
La Rotonda, Mall del Sol y San Marino. Negocios que se extendieron a Quito (Quicentro
Shopping, Ciudad Comercial El Bosque, Centro Comercial Iñaquito, Mall El Jardín) Cuenca,
Machala, Portoviejo, Manta y en los próximos meses a Babahoyo, Quevedo y Esmeraldas.
Guayaquil
La tendencia no solo es buscar el confort en el momento de comprar, sino también cubrir
todas las necesidades en un solo espacio, y con ese concepto Isabel Noboa creó el Mall
del Sol, en Guayaquil.
Este paseo comercial -ubicado en el norte de Guayaquil con 100 mil metros cuadrados de
construcción, 197 locales y más de 40 islas ofrece no solo diversidad de productos y
servicios sino también una de las ventajas más importantes para la ciudadanos:
seguridad.
"Hay más seguridad que en una tienda de afuera, ubicada en la intemperie",
cuenta Isabel Noboa con orgullo, además de destacar la comodidad con que los clientes
pueden comprar.
Asimismo, descarta el pensamiento de que la preferencia del público hacia adquirir un
servicio dentro de los centros comerciales sea inducido por las grandes cadenas.
"Solo es una respuesta al progreso. En el mundo de hoy no podemos estar buscando
distintos sitios para satisfacer nuestras necesidades y tratamos de buscar y llenarlos en
un solo espacio y ese el espacio que procura el Mall del Sol" , sostuvo la empresaria
al hablar del centro comercial, el cual para ella representa una prueba de un reto
cumplido y una satisfacción del servicio brindado por el centro comercial, el cual
para ella representa una prueba de un reto cumplido y una satisfacción del servicio
brindado.
En Guayaquil también existe el centro comercial San Marino, inaugurado el 25 de julio de
2003 y ubicado en las avenidas Francisco de Orellana y Carlos Luis Plaza.
Con innovaciones como nuevos almacenes, patios de comida con variedad de platos nacionales
e internacionales y espacios para parqueo, el usuario va en busca de una buena taza de
café, un pantalón de las mejores marcas o para observar películas de última
generación. Diariamente ese centro es visitado por 30 mil personas.
En este año terminaron los trabajos del centro comercial California 2, ubicado en al
noroeste de la ciudad, en donde los habitantes de ese sector pueden adquirir alimentos o
divertirse en un buen cine. Su principal financista es Jacobo Ratinof, de Chile.
En 18 meses terminarán los trabajos del centro comercial Mall del Sur, ubicado al sur de
Guayaquil. El 25 de julio de 2003 se colocó la primera piedra de la obra. Los capitales
son de las empresas Romero de Guayaquil y Wright, de Quito. Este centro está construido
para atender las necesidades de los habitantes del sur de Guayaquil, dijo Isidro Romero,
principal de Mall del Sur.
Asimismo, en octubre de 2004 terminarán los trabajos de los centros comerciales Terminal
Terrestre y Plaza del Sol, que ofrecerán los mismos servicios.
Portoviejo-Manta
La presencia de los centros comerciales en la capital manabita ha renovado el espíritu
comercial de sus habitantes y de la población flotante que va a Portoviejo desde los
cantones situados alrededor de la urbe, que buscan bienes y servicios de calidad y a
precios convenientes.
Primero fue el centro comercial El Paseo, el que se ha apoderado del gusto de los
portovejenses, que poco a poco van desterrando la idea de comprar en las tiendas de barrio
para optar por los centros comerciales, donde a cada paso hay el artículo, o bien la
diversión que necesita, manifestó Luis Ormaza Torres, administrador de El Paseo, del
Grupo Empresarial El Rosado, de Guayaquil.
Declaró que se transforman las estrategias de venta y gestión para adaptarse a los
nuevos hábitos de consumo de la población.
Destaca que Portoviejo, con una población de 250 mil habitantes (entre residentes y
visitantes), mueve por mes $2 millones, cantidad que aumentará en la medida en que avance
la cultura de compra de los clientes en este centro comercial, donde se han instalado
todas las grandes cadenas de comidas, servicios y diversión.
El centro tiene 40 locales comerciales, ocho salas de cine y un área de parqueadero para
304 vehículos.
Otro centro comercial que funciona en Portoviejo es el Bahía Río, que tiene 406 locales,
a un costo de $1,6 millones. El lugar tiene un área de 10 mil metros cuadrados y está
ubicado junto al río Portoviejo, en el barrio La Paz.
En Manta funciona El Paseo Shopping desde 2001 y en octubre de 2004 abrirá sus puertas el
Paseo del Sol.
Cuenca
Todavía en Cuenca no se da el auge de los centros comerciales, como ha sucedido en Quito
y Guayaquil, comentó Raúl Neira, gerente de Milenium Plaza. "El tamaño de la
ciudad no ha permitido que los centros comerciales se desarrollen en la misma
magnitud", reiteró. "La cultura familiar, que todavía se mantiene, a Dios
gracias, hace que los cuencanos busquemos al mediodía ir a nuestras casas a compartir con
los hijos y la esposa. Eso hace que la gente no busque el centro comercial para el
almuerzo, por ejemplo", dijo.
En cuanto a las salas de cine, Neira manifestó que se había perdido la demanda, a causa
de que las salas eran incómodas y por el tipo de películas que se mostraba.
"Recién ahora, con los Multicines que tenemos aquí en Milenium Plaza, se quiere
retomar esa cultura de ver buenas películas en instalaciones estupendas. Pero parece que
se va a lograr recién con los niños y jóvenes que están viniendo en gran número ahora
al cine, porque es difícil cambiar a un adulto en su rutina", afirma.
En la parte comercial, el cuencano está acostumbrado a ir al centro de la ciudad, que es
como un centro comercial. Pero poco a poco se está generando una necesidad de los centros
comerciales, a través de la posibilidad de comprar en un espacio delimitado con un
parqueadero seguro. También los jóvenes, comenzando por muchachas desde los 12 años, se
reúnen en el centro comercial, con la aprobación de sus madres, porque es cómodo,
seguro y no se consume licor.
En Ambato se espera que terminen los trabajos del Mall de los Andes antes de octubre de
2004. (AM-NMCH-SK)
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