Los científicos nacionales aportan al
conocimiento del genoma humano

Nadie está seguro de cuál es el nivel de inversión (estatal y privada) en
investigación científica en el país. Sin embargo, lo que sí está muy claro es que
esta es muy pequeña y representa una cifra muy por debajo del 1% del Producto Interno
Bruto (PIB) ecuatoriano.
Con un aporte tan escaso, resulta casi natural que la producción científica nacional sea
relativamente pobre. De acuerdo con Luis Romo, secretario nacional de Ciencia y
Tecnología, nuestro país forma parte del promedio investigativo latinoamericano,
"que aporta en conjunto apenas el 1,5% de la ciencia mundial".
No obstante, el tesón de unas cuantas personas permite generar contribuciones al
conocimiento científico. Pero a pesar de ello, el panorama no se presenta fácil para los
pocos que intentan resolver problemas o desentrañar alguna incógnita de carácter
científico en Ecuador.
Nadando
contra la corriente
Por todo lo anterior, no deja de llamar la atención el hecho de que un laboratorio
nacional haga ciencia, genere resultados y estos tengan trascendencia a escala
internacional; sobre todo, porque se producen en un área científica que es considerada
una de las de mayor desarrollo y constante avance en la actualidad: la genética.
Para César Paz y Miño, director del Laboratorio de Genética Molecular y Citogenética
Humana de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), el trabajo que ha
liderado durante 14 años, y que ha realizado junto con un grupo de profesionales y
estudiantes ecuatorianos, "quizás no merezcan un Premio Nobel, pero sí son datos
nuevos que aportan al acervo científico universal. Incluso las informaciones recogidas
por el equipo de genética de la Católica son válidas ya que contribuyen al proyecto
genoma humano, una de cuyas fases tiene relación con la caracterización de las
variaciones del material genético de nuestra especie", un área en la que el equipo
de la PUCE ha trabajado mucho.
Paz y Miño se refiere a las aportaciones hechas por su equipo de trabajo al conocimiento
del comportamiento específico del material genético de la población ecuatoriana en
relación con enfermedades como distintos tipos de tumores sólidos, leucemia,
retinoblastoma (tumor retiniano), síndrome de Down, fibrosis quística del páncreas y la
reacción del organismo ante la presencia de agentes tóxicos en el ambiente como
pesticidas e hidrocarburos.
Los
resultados
Y es en este último campo en el que los investigadores de la PUCE han realizado las
mayores contribuciones. En entrevista con HOY, Paz y Miño resalta el hallazgo "de la
existencia de ciertos polimorfismos (variaciones) en el comportamiento del gen MSH2,
encargado de la reparación de daños ocasionados a nivel molecular por elementos
tóxicos, los cuales determinarían una mejor o peor respuesta celular ante los daños
ocasionados por elementos como la radiación, los pesticidas o los hidrocarburos. Con base
en esto se puede afirmar que "las personas cuyo gen MSH2 se comporte de una
determinada manera (polimorfismo de tipo 'A') no podrán reparar el daño celular y tienen
la posibilidad de desarrollar cáncer o quizás tener hijos con malformaciones; entre
tanto, aquellos cuyo gen presente un polimorfismo de tipo 'B' metabolizarán adecuadamente
los agentes genotóxicos y no sufrirán consecuencias".
De acuerdo con el genetista, este conocimiento generado en Ecuador "permitiría
incluso realizar evaluaciones previas de las personas y establecer su propensión a
desarrollar problemas al estar expuestos a determinadas sustancias".
En el mismo sentido, Paz y Miño y su equipo habrían logrado aclarar una disputa
científica que existía en relación con la profundidad de los daños que causan los
tóxicos (pesticidas: durante mucho tiempo se discutió si esos elementos son capaces de
provocar un daño en los cromosomas de forma leve o si el daño causado, en caso de
producirse, es severo. El personal de la Católica, utilizando una mezcla de técnicas
clásicas de estudio cromosómico y el nuevo método denominado cometa (que permite saber
si la fragmentación del ADN es grande o pequeña), concluyeron "que los genotóxicos
sí son capaces de producir un daño previo y que cuando este se presenta, el daño final
es mucho mayor".
Además, el equipo liderado por Paz y Miño ha elaborado una propuesta de medidas más
estrictas de control y protección de los individuos expuestos ocupacionalmente a rayos X.
Comprobaron de manera experimental que el rango de cinco milisievers considerado hasta hoy
como la dosis mínima aceptable de exposición a radiación era demasiado alta y puede
generar fragmentaciones serias del ADN.
Estos resultados, y otros conseguidos en el laboratorio, han sido acogidos 17 veces en
publicaciones científicas internacionales, y ya están programadas otras tres apariciones
más en el futuro inmediato.
Camino a la
medicina del siglo XXI
Más allá de la mucha o poca importancia que pudieran tener las investigaciones
genéticas realizadas por César Paz y Miño y su grupo, esos estudios tienen la virtud de
iniciar al país en el camino del conocimiento hacia la medicina del siglo XXI.
Los miembros del Laboratorio de Genética Molecular se encuentran inmersos en un proyecto,
paralelo al de las investigaciones, del levantamiento de un mapa genético de los
habitantes del país. Hasta el momento, han acopiado datos relacionados con enfermedades y
algunas características físicas de los ecuatorianos. Se conoce, por ejemplo, la
propensión (seis veces más elevada que en otras partes del mundo) de los habitantes de
las zonas altas a nacer sin los pabellones auriculares; o de la mayor incidencia de
síndrome de Down de tipo mosaico, un fenómeno que no se repite en otras zonas de altura
como México o Bogotá.
El estudio de las peculiaridades del comportamiento del material genético cobra
trascendencia de cara a los nuevos sistemas médicos, que tienden a individualizarse. En
un futuro se prevé que las grandes casas farmacéuticas elaboren medicinas 'preparadas'
para responder a determinadas respuestas genéticas del organismo. Asimismo, las técnicas
de terapia genética se basarán en la información que se posea sobre la variabilidad
individual del ADN de los individuos.
Y en ese contexto, resulta importante la elaboración de un censo sobre las peculiaridades
del ADN de los habitantes de los países, pues de lo contrario podríamos quedarnos al
margen de recibir los beneficios de la medicina del presente siglo, los cuales ya empiezan
a vislumbrarse. (LAG)
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