Las nuevas tecnologías empujan a que el
mundo se 'despapelice'

`El mundo del futuro -el futuro ya no es lo que era- será digital o no será. Ser digital
es cambiar la materia por la energía, el átomo por el bit. Una gran parte de los
elementos que hoy nos rodean son susceptibles de ser digitalizados. Esto implica un cambio
de mentalidad para poder aprovechar lo que la tecnología ya está poniendo a nuestra
disposición. Por ejemplo, ¿por qué me empeño en ir a comprar el periódico cada
mañana si puedo recibir una información mucho más completa directamente en la pantalla
de mi ordenador? ¿Por qué compro 100 páginas de papel que alguien ha de fabricar,
componer, imprimir, transportar y repartir cuando con programar mi ordenador para recibir
diariamente solo aquello que me interesa estoy mejor y más rápidamente informado?",
se plantea en su libro Ser Digital (1995) Nicolás Negroponte, uno de los teóricos
contemporáneos más importantes de medios y tecnología .
La afirmación de Negroponte es simple y radical: el mundo ha cambiado. Ya no es una
textura de átomos, sino de bits. Este es el punto de partida de una revolución cuyo
alcance tan solo estamos empezando a atisbar, más aún en países como Ecuador.
En este sentido, Negroponte y otros teóricos contemporáneos tienden a asegurar que el
papel comienza a desaparecer, producto de la utilización de las conocidas como Nuevas
Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC). "Los periódicos, el dinero,
los documentos, desaparecerán en 10 (15, 20...) años". Afirmaciones de este tipo,
tan categóricas, han sido escuchadas decenas de veces en boca de los grandes 'gurúes
posmodernos'.
El papel es una tecnología milenaria que ha conseguido formar parte de la cultura
universal gracias a una versatilidad y una eficacia notables.
El Estado moderno y su burocracia fueron creados basados en la tecnología del papel. Esta
tecnología de miles de años permite registrar de una manera relativamente fácil
información, y su posterior distribución y copia.
Pero hoy, en la mayor parte del sector privado y en el Estado, se vive una etapa de
transición un poco confusa, en donde se sigue trabajando con sistemas administrativos
basados en el papel mediante equipos de computación gráfica. Entonces, lo que hacen son
adaptaciones cosméticas a la nueva tecnología, tendientes a buscar la desaparición
paulatina del uso del papel.
La reformulación de los procesos en base a partir de una nueva tecnología se dio
particularmente en el sector privado mediante las revoluciones industriales y la
revolución tecnológica,
tecnológica, ocurridas en al menos los últimos 10 años en los países desarrollados,
explica el teórico argentino Fernando Leibowich Beker.
Aunque incipiente, en Ecuador este proceso no ha sido ajeno.
Santiago Ribadeneira, presidente del Banco Solidario, una de las empresas financieras
privadas de mayor crecimiento en el país desde su creación, en 1995, al ser consultado
sobre el fenómeno de que el papel va perdiendo espacio en el mundo, manifestó que está
convirtiéndose en historia aquello de que los asesores de crédito de su institución
hagan visitas personales a los clientes cargando formularios, solicitudes, carpetas con
balances, pagarés... para luego procesar una infinidad de datos.
Explicó que las visitas puerta a puerta continúan, pero ya no se llevan papeles y más
papeles, sino, por ejemplo, tan solo un aparato de alta tecnología llamado 'Palm', algo
así como una minicomputadora capaz de almacenar, procesar y transferir, con la ayuda de
una línea telefónica, datos de crédito y flujos de caja.
Explicó que esta nueva forma de trabajar permite, incluso, ahorrar tiempo y espacio para
albergar las inmumerables carpetas y papeles de los clientes, y ayuda a tener datos
certeros en segundos, contribuyendo a optimizar el recurso humano para la empresa, lo
cual, traducido a cálculos económicos, representa ahorro, aunque, "antes de ello se
debió hacer primero una gran inversión".
Los archivos ya no son manuales ni ocupan grandes áreas, sino que son electrónicos (se
almacenan en disquetes). "Las transacciones ya no son físicas, sino virtuales",
añadió, lo cual beneficia a 100 mil clientes activos (deudores del banco) y 70 mil
clientes pasivos (a quienes el banco adeuda).
"El asesor de crédito ya no tiene que regresar al banco para transferir los datos
obtenidos cada día y para ver si se le aprueba o no un crédito al cliente. Eso se lo
hace al momento. Ahora se trata de hacer todo vía electrónica, de forma eficiente, y
buscando la excelencia", insistió Ribadeneira.
Resaltó que las gestiones financieras se realizan a escala nacional e internacional con
solo una 'tarjeta inteligente', sin necesidad de que el cliente acuda al banco o tenga que
cargar otro tipo de papel como el dinero en los viajes, para efectuar negocios, lo que
antes se llevaba en maletas, bajo el consiguiente riesgo de un robo o de que le resultara
incómodo.
"Estoy absolutamente de acuerdo con que el papel vaya siendo reemplazado por la
tecnología", confesó, pero dejando entrever que, lógicamente, la extinción
definitiva del papel nunca se dará, ya que siempre habrá trámites que se efectuarán
con papeles y con firmas.
Por su parte, el coordinador nacional de Declaraciones del Servicio de Rentas Internas
(SRI), Romeo Carpio, dijo que desde 1998, cuando esta entidad pública se llamaba
Dirección General de Rentas, se empezaron a introducir cambios tecnológicos y que, luego
de un proceso, se pudo crear una página web y se comenzó a cotizar por Internet.
Sin embargo, señaló que la mayor parte de los contribuyentes aún no hacen uso de otros
logros tecnológicos de la entidad, como hacer declaraciones al impuesto a la renta sin
acudir personalmente y sin comprar o llenar formularios y más hojas.
"Actualmente se dan 3 000 declaraciones mensuales, pero esperamos que algún día lo
hagan los 500 mil declarantes del SRI, sean personas naturales o jurídicas",
resaltó Carpio, quien cree que tomará tiempo que la tecnología reemplace al papel.
Carpio dice que los beneficios para el cliente del SRI, cuando ya se consolide el sistema
electrónico, se traducen en que no debe comprar formularios, ni correr el riesgo de
olvidarse de los archivos en carpetas de cada uno de los contribuyentes, no deberá acudir
personalmente y presentará la declaración sin formar interminables filas, desde
cualquier parte, las 24 horas del día y los 365 días del año, desde un computador, por
Internet.
Todo esto, según destaca, sin intermediarios y con cero margen de error, alta
confiabilidad y en cuestión de segundos, ahorrando así hasta recursos humanos y costos
para unos y otros.
"El papel siempre existirá, por lo menos para trámites clave, aunque haya otras
alternativas tecnológicas y se vuelva una obligación declarar por Internet",
añadió, demostrando que el papel nunca dejará de cumplir su función, aunque, eso sí,
en menor escala y espacio, guardando información ya no en tantas carpetas, sino, como en
el caso que aspira el SRI, en 'granjas de servidores' que en poco espacio 'cargan' más
que cualquier stand. (PBM-NST)
Regresar a HOY ONLINE |