Haciendas de la serranía ecuatoriana,
un reto para los sentidos

Desde hace varios años, la tendencia de las haciendas agrícolas y ganaderas de la
Serranía ecuatoriana, que estuvieron bajo el dominio de familias terratenientes, ha sido
la de convertirse en turísticas. En la arquitectura de las casas de hacienda predomina el
estilo colonial combinado con el español. Pero este estilo varía de acuerdo con la
ubicación, el clima y las habilidades de los peones y artesanos nativos que participaron
en la construcción; y la utilización de materiales de la zona como piedra, madera,
barro, paja, cabuya, majada de ganado y teja. Se caracterizan por sus patios empredrados,
grandes jardines con abundante vegetación y fuentes artificiales; corredores, zaguanes, y
habitaciones amplias y penumbrosas donde las chimeneas dan un toque romántico. En sus
alrededores también existen cuartos de peones, bodegas, trojes y establos para las
actividades agroproductivas.
San Agustín de Callo está levantada sobre un palacio inca del siglo XV, en 1580 fue
convento de los agustinos, morada de la misión Geodésica Francesa y del renombrado
pintor Frederic E. Church, desde donde plasmó al Cotopaxi. Está ubicada en Mulaló,
provincia de Cotopaxi. Aún se conservan varias paredes del palacio inca, formadas por
grandes piedras con un tallado perfecto, donde se han construido la capilla, el comedor
con vista al volcán y varias habitaciones decoradas con inmobiliario antiguo como tinas
de baño y baúles. La hacienda tiene un patio empedrado con una pileta en el centro y
corredores señoriales. Continúa siendo productiva.
La CiEnega es considerada un palacete señorial, ubicado en Lasso, provincia de Cotopaxi,
cuenta con 36 habitaciones que conservan su decoración romántica original. Es rica en
historia: en el siglo XVII fue propiedad de los marqueses de Maenza. Tuvo como huéspedes
ilustres en 1736 a M. de la Condamine, de la misión Geodésica, y a Alexander von Humbolt
en 1802, en la época republicana a Juan José Flores, Gabriel García Moreno, Leonidas
Plaza Gutiérrez y José María Velasco Ibarra. La hacienda tiene un hermoso jardín de
estilo sevillano construido hace 150 años. Las edificicaciones están levantadas en
paredes de piedra volcánica de dos metros de espesor, la capilla, construida en 1500, que
aún conserva el portón original, alberga a la patrona de la hacienda, nuestra Señora
del Rosario.
También existe un comedor con ambiente colonial, ahí se conservan varias piezas de las
vajillas de varias generaciones.
Cusin, ubicada en San Pablo del Lago, en Imbabura, se construyó en 1602, cuando el rey de
España Felipe II cedió estas tierras a la familia española Luna; luego, a principios
del siglo XVII, pasó a la familia Chiriboga como dote y permaneció en sus manos durante
300 años.
Se convirtió en sitio turístico en 1990, cuenta con 40 habitaciones con un toque
romántico que, acompañado del calor de las chimeneas, constituyen un rincón exquisito.
Toda la casa tiene un estilo de los años 1600: paredes de adobe, columnas de piedra y
techo de teja. Está decorada con cuadros, muebles y piezas antiguas. Aún se conserva una
cocina industrial de estructura metálica que funciona a leña. Posee tres hectáreas de
jardines que tienen más de 200 años. Dentro de la hacienda también existe un monasterio
que está abierto para el hospedaje de los visitantes.
Guachalá está ubicada en Cayambe, su construcción rústica se remonta a 1945, cuando
fue una guarnición inca, en 1534 fue invadida por los españoles, y en 1700 se convirtió
en uno de los centros de obraje desde donde se exportaba tela a España en 1868 el
presidente García Moreno se radicó ahí.
Guachalá tiene como encantos adicionales su antigua capilla y su fresco de 1747, el patio
empedrado y su fuente que corona el Huacaisiqui (ídolo de piedra preincaico), el obraje,
el granero, los arcos, la antigua caballeriza y la iglesia inaugurada en 1938, que exhibe
varias fotos de europa en los inicios de siglo.
San Luis se distinguió por ser una de las haciendas que poseía el mejor ganado de lidia
traído desde España. La hacienda está concebida al estilo clásico español y decorada
con artículos folclóricos de la zona. Está rodeada de amplios jardines y bosques de
eucalipto, cascadas artificiales que desembocan en la laguna natural y corredores de
madera desde donde se puede apreciar al Cayambe. También cuenta con una plaza de toros,
donde se realizan corridas, y un área de fogatas, donde los turistas disfrutan del
canelazo y la música tradicional. San Luis conserva su capilla antigua y una carreta
tirada por caballos que le dan un toque especial.
La hacienda que también conserva tres siglos de historia es Pinsaquí, construida en
1790, está ubicada en Otavalo y su construcción está concebida con vista al volcán
Imbabura. Fue una fábrica téxtil del tiempo de la colonia, y durante el gobierno de
Gabriel García Moreno se firmó ahí el tratado que puso fin al problema territorial con
Colombia.
Pinsaquí mantiene aún de manera intacta su habitación principal, en ella, por varias
ocasiones pernoctó el general Simón Bolívar. La parte posterior de la casa posee un
hermoso jardín con una fuente artificial y una variedad de árboles con alrededor de 200
años, que, con la también antigua capilla, se convierten en los más fervientes testigos
de la historia. (MEC)
Regresar a HOY ONLINE
|