| 'No queremos cambiar otra vez de Gobierno'

Denuncias en contra de algunos dirigentes de la Conaie, especialmente Antonio Vargas, y el
aparecimiento de desafíos a la autoridad de la organización fueron las notas más
sobresalientes en el mundo indígena este 2001
Por
Segundo Moreno Yánez*
En medio de un ambiente de tensión, el 15 de marzo de 2001, en el salón de banquetes de
Carondelet, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
(Conaie), Antonio Vargas, se dirigió al jefe de Estado ecuatoriano con estas palabras:
"Señor presidente, tenga la plena seguridad de que usted va a concluir su período
presidencial. Los indios ya no queremos cambiar de Gobierno".
El primer levantamiento indígena del nuevo milenio no contó, esta vez, con el apoyo de
coroneles; su eslogan "nada solo para los indios" fue un grito de protesta
contra la subordinación a los lineamientos del FMI y en rechazo a las medidas económicas
de fin de año. El levantamiento conmemoró la 'caída' de Mahuad, pero mostró un
'faccionalismo' en el movimiento indígena, al aparecer como protagonistas otras
organizaciones paralelas a la Conaie. En el acuerdo suscrito el 7 de febrero con el
Ejecutivo, además de la Conaie, estamparon sus firmas la Confederación de Afiliados al
Seguro Campesino, la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y
Negras (Fenocín), la Federación Ecuatoriana de Indígenas Evangélicos (Feine) y otras
similares.
En la antigua Grecia se denominaba 'pírrica' una danza en la que se imitaba un combate;
en lengua romance pasó a significar el esfuerzo vano de una lid infructuosa. El
mencionado acuerdo obtuvo limitados logros, como el descenso del precio del gas y el pago
de exiguas indemnizaciones por los muertos y heridos durante el levantamiento, además de
vagas promesas de impedir la regionalización del Plan Colombia, apoyar a los emigrantes y
controlar las tarifas de los transportes. Mientras algunos dirigentes comparaban la firma
del convenio con el hecho de comer un limón, que "no deja de tener su encanto, pero
sigue siendo agrio", Antonio Vargas afirmaba que lo más importante era demostrar
"la unidad del pueblo indígena en todo el país".
El manejo del conflicto por el Gobierno fue deficiente al subestimar la capacidad de
convocación del levantamiento y por no considerar a la dirigencia indígena un locutor
político adulto, sino como el "menor de edad" que solicita favores al gobierno
de turno. (Cfr. Kipu, Nº 36 y 37).
Entre los resultados de las 'mesas de diálogo', consideradas un ensayo de 'cogobierno',
se debe mencionar la suspensión de la alianza con la Coordinadora de los Movimientos
Sociales. Además de esto, el 'Diálogo rimbombante', con sus 23 capítulos más
coyunturales que estructurales, despertó infladas expectativas y colocó, a decir del
ideólogo indígena Viteri Gualinga, "parches o apenas una aproximación a lo
deseable" (HOY, Quito, 2001-0-25).
Como se podía prever, el posterior Congreso de la Conaie diluyó el interés en el
diálogo y orientó la atención de los dirigentes hacia las futuras candidaturas
nacionales, incluso a la Primera Magistratura del Estado.
Aunque es posible hablar de una división del movimiento indígena con la existencia
paralela de dos 'superfederaciones' y una 'confederación', no es creíble aseverar la
existencia de discordias estructurales en la Conaie. Existen, sin embargo, dos corrientes:
una más tradicional, que pretende que la Confederación se mantenga fuera de la próxima
contienda electoral y que utilice al movimiento Pachakutik como su brazo político; y
otra, que busca acortar las distancias para llegar al poder. Leonidas Iza, actual
presidente de la Conaie, afirma que acudirá a las bases para decidir la modalidad en la
participación electoral
El 2002 será el 'año de la verdad', aunque habrá que esperar con un nuevo
levantamiento, posiblemente en enero y febrero, para 'cumplir el ritual' de rebeldía
frente al poder y, especialmente, para examinar la capacidad de liderazgo y convocación
de los líderes y negociadores indígenas como futuros candidatos.
* Segundo Moreno Yánez, antropólogo y editorialista. |