El arte camina y crece

Por Orlando Pérez*

La VI Bienal de Cuenca, el Primer Salón del Libro y la Palabra, el Festival de Poesía, la presencia de Javier Vásconez como finalista en el Premio de Literatura Rómulo Gallegos y una 'cascada' de obras de teatro, en todo el país, son los hechos más relevantes en el campo cultural durante el año 2001.
Y es que la crisis económica de 1999 todavía tuvo efectos en algunos sectores del quehacer cultural. Entre pagar deudas, reconstruir planes, proyectar nuevas estructuras empresariales, para determinadas tareas, el año pasado fue de reencuentros y retos para algunos artistas.
En eso estuvo el mayor esfuerzo y, de ahí, el resultado positivo. De hecho, el teatro sintió significativamente la resaca de la crisis. Ello obligó a reuniones de dramaturgos, actores y directores para encontrar mecanismos de cooperación. Lo mismo podría decirse de la danza y el ballet.
En cambio, la Orquesta Sinfónica Nacional tuvo el peor año de su historia, no precisamente en el campo musical, sino en el económico, ante la sordera del Gobierno para atender a un grupo de músicos de probada calidad profesional. El retiro de Alvaro Manzano fue un signo de lo ocurrrido.


Si hay algo que diferencia a un país que siembra futuro, potencia e incentiva a sus talentos, con otro que privilegia, aporta, escucha y ofrece su tiempo, todos los días, a la política partidista y a los grupos de interés económico, es precisamente el espacio y recursos que pone al servicio de la cultura.
Y también hay otra diferencia: la empresa privada de muchos países ha entendido que el consumo no es un asunto de ofertas y baratijas, sino que también corresponde a una cultura ciudadana que va más allá de la mera satisfacción de las necesidades primarias. Por eso auspicia y reconoce económicamente la tarea de actores, escritores, pintores, dramaturgos y bailarines.
En cambio, en Ecuador hay un sector muy reducido de empresarios que no cesan de apoyar estas propuestas, aunque a algunos les tachen de 'quijotes', por el prurito de que en este país 'a quién le importa la cultura'. Por este reducido grupo de 'quijotes' es que este año se puede disfrutar de más de cinco libros de muy buena calidad, donde se expone la obra de la mayoría de pintores ecuatorianos. Y también ha sido posible asistir a conciertos y presentaciones artísticas de nivel internacional.
Sin embargo, los promotores principales, los auspiciantes naturales deberían ser el Estado y las instituciones que reciben recursos para el fomento y difusión de la cultura. Obvio: el artículo 62 de la actual Constitución los obliga. Claro, como en todo, la ley de leyes casi nunca se cumple.
Y en el año 2001 fue notoria la distancia entre lo que el Gobierno hizo y promovió en el campo cultural y lo que la empresa privada, los grupos de intelectuales y artistas hicieron por su cuenta.
Por poner un caso concreto: la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) hasta ahora no recibe el dinero necesario para impulsar definitivamente el Plan Nacional de Lectura. Y la CCE y el Ministerio de Educación esperan y esperan el dinero sin hallar una salida concreta. Mientras tanto, ya se ha gastado en trípticos, cuñas, reuniones y recorridos por todas las provincias.
¿Otro ejemplo? La pensión vitalicia a los ganadores del Premio Nacional Eugenio Espejo, por fin ascendió de monto (a 25 salarios mínimos vitales), pero tampoco es significativa para quien, después de una vida entregada al arte, pueda seguir creando con comodidad y como un reconocimiento válido.
Y más allá de esas consideraciones, lo bueno de todo es que los artistas no cesan de producir, y han revitalizado su relación con el hecho artístico.
Es más: en Ecuador, el arte conceptual gana peso y calidad. Por ejemplo, los artistas plásticos y los fotógrafos han demostrado que marcan la pauta en este sentido y obtienen premios, generan instalaciones y performance inigualables.
Lamentablemente, se cierran galerías y se abren otros espacios bajo distinto concepto, como el de bar-galería, donde se han 'acomodado' varias exhibiciones y muestras relevantes. Los bailarines y los coréografos también. El grupo Humanizarte ha dado varias pruebas que de puede responder a la exigencia internacional sin pedir favor a nadie.
Para el caso del teatro, fue un año fructífero: en uno de los últimos festivales se reunió a 26 grupos. Y como dice la especialista Genoveva Mora: "Ha sido un año de reflexión, crítica de actores y creadores. Con una mirada más crítica y preocupada de uno a otro". No hay que olvidar que el festival de Manta sigue siendo un gran ejemplo y el grupo Malayerba, una escuela en la delantera.
El cine, para variar, tiene mucho por dar y pocos recursos para producir. Con todo, hubo dos estrenos nacionales, pero lo fuerte está en el cortometraje: nueve películas en producción. Y se abrió la sala Ocho y medio que ha despertado amplia espectativa.
En literatura hubo muchos libros publicados, pero no siempre en esa cantidad se reveló calidad. Todavía estamos pendientes de la gran obra poética y narrativa de las nuevas generaciones, y por eso se mantiene el debate alrededor de aquellos que hicieron algo en los setentas y ochentas.
Pero se dio un capítulo particular en esto de la cultura: la música. Hubo de todo en lo popular, en la balada tropical, en la producción disquera, a propósito de la clasificación ecuatoriana al Mundial de fútbol, varios conciertos de rock, entre otros hechos. Sin embargo, se tuvo una pauta regular: muchas de las canciones aludieron el tema de la migración y en algunos casos el eco se sintió más en España y EEUU que aquí.
De hecho, la migración 'produjo' el primer novelista de origen ecuatoriano escribiendo en inglés, en Nueva York (Ernesto Quiñónez con El vendedor de sueños). Y en esa misma línea también se advierten, en el corto plazo, producciones cinematográficas, más obras de teatro y cuentos, como ya se verificó en la VI Bienal de Cuento Pablo Palacio.
Lo que falta, como muchos esperan, es un mayor protagonismo internacional de escritores, que siempre trae buena imagen y rendimientos pedagógicos.

*Orlando Pérez es editor Metropolitano de HOY.

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