La reforma política, remiendo imperfecto

Una de las novedades del proyecto es la bicameralidad
Por
Thalía Flores y Flores*
Una encuesta de la empresa Market, que da cuenta de que el 66% de los ecuatorianos no se
siente representado democráticamente, puede ser una clave que nos ayude a descifrar el
por qué ninguna organización nacional ha demandado del Congreso el trámite de la
Reforma Política propuesta por el presidente de la República, el 10 de agosto del año
pasado, aunque algunos de los temas hayan sido considerados importantes para mejorar la
gobernabilidad del país.
Esta suerte de desidia frente a los cambios tendría también como explicación el
agotamiento de la comunidad, que hace tiempo dejó de creer en que las enmiendas a la
Carta Magna servían para mejorar las condiciones de vida de la sociedad porque de ser
así, las 18 constituciones, con todos los cambios introducidos, habrían hecho ya del
Ecuador un país equitativo.
Pero el presidente Gustavo Noboa lo que pretende con las reformas es "modernizar el
sistema político, procurando una Función Legislativa más idónea y democráticamente
constituída; una Función Judicial más profesional y efectiva, y tribunales que actúen
con independencia, al margen de influencias partidistas".
Esos son los argumentos del jefe de Estado para proponer la bicameralidad, cambiar al TSE
por una Comisión Nacional de Elecciones, reemplazar al TC por una sala especializada de
la Corte Suprema de Justicia, crear la Corte de Casación, etc., aunque al mismo tiempo,
desea disolver el Congreso "por una sola vez", para que el país -según dice-,
tenga más gobernabilidad.
Pero en el año que se inicia hoy será difícil para el Congreso tramitar las reformas
propuestas, no solo porque la mayoría de los temas no ha logrado emocionar a los
parlamentarios, sino porque siendo un año electoral no se arriesgarán a hacer cambios
con los cuales el electorado se muestra indiferente.
De esta manera, quizá, Noboa no vea concretar los cambios que busca, puesto que pocos
creen que se arriesgue a una Consulta Popular, cuando el país enfrenta una contienda
política. Así, el país tiene abierta una puerta para nuevos cambios que serán vendidos
como ilusiones de cambios.
* Thalía Flores y Flores es editorialista y editora de Información de HOY. |