LIGA DE QUITO

Capítulo III
La raza de campeón del jugador de Liga
Por Martha Córdova

Víctor Bottaniz, o simplemente “Lito”, tiene varias historias por contar. Es argentino, nació en Santa Fe, jugó fútbol profesional en River Plate y en otros clubes de ese país. Hace seis años exactos, en junio de 2002, se unió a Liga Deportiva Universitaria para dirigir las divisiones menores.

“Aquí es donde se forma al jugador de Liga, ese con raza ganadora”, dice mirando a los casi 30 muchachos de entre 17 y 19 años que se entrenan en la cancha número 2 del complejo de Pomasqui.

Está junto a la cancha donde practica el equipo profesional, lleno de seleccionados nacionales y de jugadores históricos para LDU en la Copa Libertadores 2008. Con intención o no, esa ubicación sirve para que los chicos se fijen como meta cruzar a la cancha principal, y para que quienes ya están allí no se olviden de lo que han tenido que pasar. “Sí, los muchachos vienen para conversar. Para buscar un consejo, para saludar. Yo les digo que vienen a recordar dónde nacieron”, añade Bottaniz, quien implementó un proyecto del que hoy se siente muy orgulloso.

Luis Bolaños y el mismo Franklin Salas, también Paúl Ambrossi, que figuran en el equipo de primera, son quienes han hecho de esa visita una costumbre, pues siempre recuerdan su paso por esta cancha.

“Chucho” Bolaños, por ejemplo, llegó a LDU muy pequeño. Estudió en el Colegio de Liga y desde edad escolar ya estaba en el equipo de fútbol. Se formó en las divisiones menores y siguió por todas las formativas: Sub 12, Sub 14, Sub 16, Sub 18 y Sub 19.

Cuando cumplió 20 años y no tenía cabida en el equipo de primera, fue a Macará, donde jugó hasta 2007.

El ex entrenador de LDU Juan Carlos Oblitas decía que recurría a estos métodos para que los jugadores “tengan hambre” de regresar a Liga, pero con mayores fortalezas físicas y técnicas, mayores ambiciones y mayor número de partidos jugados en primera división.

“Chucho” retornó en enero de 2008 a LDU. Llegó al primer equipo y en menos de cuatro meses se ganó el puesto en la formación titular. Es, sin duda, un jugador importante para la interpretación del fútbol que el DT Eduardo Bauza diseñó en su libreto.

Bolaños también es una alternativa para el seleccionador nacional Sixto Vizuete en el largo camino al Mundial Sudáfrica 2010. “A Bolaños lo vimos crecer. Sufrimos con la enfermedad de su padre, porque Adolfo nos ayudó mucho aquí, transmitiendo las experiencias del camerino; eso no se aprende en ningún curso de técnico.

Futbolísticamente, Chucho tiene muchas cualidades. Es veloz y tiene un cambio de ritmo que sorprende. Cuando ordenó su vida, se consolidó como un futbolista profesional. Él saldrá pronto al exterior”, dice Bottaniz. La misión principal de estas divisiones menores es la de formar al jugador de Liga, que según Bottaniz es de raza ganadora. “Porque la hinchada de Liga es de paladar fino, quiere que su equipo gane y juegue bien. Nosotros hacemos todo lo posibe por lograr un jugador que haga las cosas a la perfección, por eso el jugador de Liga es de una raza diferente, una raza ganadora”, sostiene.

Esa raza ganadora exige un trabajo físico, técnico y táctico; un control permanente en lo médico y en lo nutricional; y un sólido y constante trabajo psicológico para lograr jugadores con mentalidad fuerte para enfrentarse a escenarios adversos y diferentes.

En ese proceso de cinco o seis años, que lo han seguido otros jugadores como Diego Calderón —quien alterna como titular en la formación de la Copa Libertadores de América—, el volante Pedro Larrea y el defensa Byron Camacho, hay muchas cifras a tomar en cuenta. Todos ellos sumaron más de 40 partidos al año en los torneos juveniles y cuando fueron promovidos a la primera división no les tomó de nuevo jugar ante 30 mil ó 40 mil personas. En su tiempo de juvenil, Cristian Balseca declaró: “Lo primero que nos enseñan en LDU es a amar la camiseta”.

Además, están listos para jugar con el sistema que requiera el técnico del primer equipo, en este caso el argentino Edgaro Bauza, quien dialoga de manera permanente con “Lito” Bottaniz y muchas veces observa sus prácticas.

Técnicos, padres y amigos

Esa es otra de las obligaciones de quienes conforman el cuerpo técnico de LDU en estas divisiones. Los técnicos son entrenadores, padres, amigos, pedagogos y psicólogos, sobre todo porque varios de los jóvenes futbolistas han emigrado hasta la capital para convertirse en profesionales.

El primer martes de cada mes, el cuerpo técnico realiza pruebas entre los jugadores aspirantes a ingresar a una de las siete categorías que maneja, entre los 12 y 19 años. “Llegan especialmente del Valle de El Chota, de Esmeraldas y de Manabí”, dice Manuel Yépez, quien es el director general del Country Club, complejo donde se entrenan estos equipos.

Los que se quedan en el equipo son alojados en la Casa de los Juveniles de Liga, que está ubicada en el sector de La Mariscal, en el centro norte de Quito. Sin embargo, será por poco tiempo pues en Pomasqui ya se construyen cuatro casas residencia, cada una con capacidad para 30 jugadores. Allí cuentan con casa y comida seguras, atención médica y, sobre todo, protección y apoyo. Uno de los casos dignos de contar es el de Orlando Ayoví, que llegó desde Borbón, en Esmeraldas. Quedó huérfano y creció en un convento. Cuando se unió a
Liga, su vida cambió. Siguió el proceso en las divisiones formativas, alternó en primera división en 2004 y en 2005, pero fue en 2007 cuando logró su primer gol. Fue en el empate 3-3 contra El Nacional.

En su historia deportiva tiene goles importantes, como el que marcó el 25 de abril de 2007 en la Copa Libertadores, al Caracas. LDU venció 1-0 con ese tanto. El pasado 23 de abril fue convocado para jugar por la selección ecuatoriana en el partido amistoso contra LDU, precisamente. “Es un jugador que le servirá muchísimo a la Selección. Su potencia y su velocidad nos darán más profundidad en la línea ofensiva”, ha manifestado el seleccionador ecuatoriano Sixto Vizuete. Orlindo convirtió un gol en el triunfo 5-0 sobre Liga.

“Lito” Bottaniz, entre las múltiples historias que ha vivido junto a los chicos de LDU, cuenta que con el primer premio que recibió Orlindo arregló la tumba de sus padres. “Esas experiencias estremecen. Es otra forma de vivir el fútbol”, dice el argentino.

Bottaniz, además, como responsable del futbolista que descubrió, formó y proyectó, recomendó su contratación al Atlético Rafaela, de Argentina. Estuvo en ese país el segundo semestre de 2007 jugando en la primera B. Retornó al Ecuador en 2008 y se unió a Deportivo Azogues, donde hoy es goleador con 8 tantos en lo que va del torneo. Su pase aún pertenece a LDU.

En esta misión de pedagogía y orientación de los técnicos, hay tres ámbitos en los que se pone esmero:

Puntualidad: “Lito” Bottaniz en su plan de trabajo ha puesto mucho énfasis en lograr la puntualidad en los muchachos de las divisiones menores. “Es bien conocida la famosa hora ecuatoriana, que constituye un irrespeto para el resto de personas, en este caso para los otros jugadores y los técnicos. Por eso, la puntualidad es una de las metas ya alcanzadas”, dice.

Ladrillo: la dirigencia y el cuerpo técnico, una vez que el jugador de las divisiones formativas alcanza su permanencia en el primer equipo, tiene como primer objetivo adquirir una vivienda. “Lo primero que les pedimos que hagan es lograr que tengan una vivienda propia. El carro podrá venir con el tiempo, pero primero es el ladrillo”, afirma Bottaniz.

Sexualidad: otro aspecto en el que también se pone atención es lograr una vida sexual ordenada. Es alto el índice de jugadores, no solo de LDU, que a los 18 ó 20 años ya se han convertido en padres sin antes afianzar su carrera profesional. En LDU, se ofrece una educación sexual que le permita al futbolista no crear responsabilidades antes de tiempo.

La estructura de las divisiones nada menores

Las divisiones menores de LDU marcan pautas en el fútbol profesional ecuatoriano. No en todos los clubes profesionales del país los equipos juveniles cuentan con un área como la Casa Club, que posee camerinos, duchas, jacuzzi y comedores. Son instalaciones similares a las del equipo profesional. Así desapareció de las canchas de Pomasqui la mala costumbre de que los jugadores se cambiaran de indumentaria detrás de los árboles.

La lista de profesionales que son responsables de esta formación deportiva suma 16 profesionales. La lista la encabeza Víctor Bottaniz, como su director general. Julio Kleiner es el director del Departamento de Preparación Física, y quien marca la pauta del trabajo en todas las categorías en donde laboran Byron Flores y Manuel Echeverría.

El preparador de arqueros es Fernando Moya y el médico es Juan Barriga, quien también trabaja con el equipo de primera. Marco Lazcano se ocupa de la nutrición y el ex jugador Shubert Carrera, quien militó en LDU y en América en la década de los 80, es el psicólogo.

Otros ex jugadores “albos” trabajan en estas divisiones como entrenadores, por ejemplo Patricio Hurtado, quien está al frente del equipo Sub 14 y que estuvo con Liga en el título que alcanzó el club el 19 de diciembre de 1999, al vencer 3-1 a El Nacional. Se trató de la sexta corona de los “albos” y del segundo bicampeonato.

Nixon Carcelén dirige la Sub 15, Gonzalo Rosero trabaja con los muchachos de 12 años, el argentino Eduardo Stelik con los de 16, Pablo Sotalín con los de 17 y el propio Víctor Bottaniz con la categoría Sub 19.

José Romanelly, el “Negro”, quien por muchos años fue entrenador de las menores, hoy se desempeña como cazatalentos. Tras superar una afección cardíaca, se reincorporó al equipo. “Tendrá que recorrer el país en busca de los chicos con talento”, dijo Manuel Yépez.

Además de la cancha 2 del complejo, estos equipos se entrenan en el mini estadio de Pomasqui, al que todos conocen como “Cascarón”. También lo hacen en las cinco canchas que están al final del complejo en la parte alta.

Anualmente, LDU invierte $600 mil, según confirma Rodrigo Paz, de la Comisión de Fútbol del club, que tiene a su cargo el equipo profesional y las divisiones formativas. “Cada año crece el presupuesto”, dice el dirigente, y además señala que si Luis “Chucho” Bolaños es transferido al exterior, una parte de ese ingreso económico que recibirá la Comisión se invertirá en esta escuela de formación de LDU.

La muestra ‘blanca’

Liga Deportiva Universitaria tiene una amplia muestra de futbolistas que, formados en sus canchas, ya tienen un espacio en el fútbol profesional y en el del plantel “blanco”.

Israel Chango Jaramillo: cuando el jugador, de 19 años, abandona el campo de juego, mantiene su carácter serio. “Es muy responsable y disciplinado”, confirma Pablo Sotalín, ex DT del mediocampista de LDU.

Quizá por esa disciplina y constancia por buscar un lugar en el fútbol profesional, Israel abandonó sin problemas la ciudad de Puyo. Aquello ocurrió hace tres años, cuando Eduardo Stelik viajó a Pastaza. Ahí, el técnico encontró a Israel y le pidió que lo visitara en la capital.

El futbolista dejó a su padre, Luis, y a su madre, Elena, con la intención de ganar su primer sueldo como futbolista. “Fui a una prueba y no tuve problemas”, ratifica el siempre tranquilo volante. Cuando llegó a Liga empezó a jugar en la Sub 17. Aunque algunos partidos estuvo en la Sub 18. Ahí se mostró como lateral zurdo, pues maneja a la perfección ese perfil. Tampoco tiene problemas para jugar como volante de avanzada o de corte, como hoy lo hace en el equipo de primera.

Al equipo mayor llegó después de una buena campaña realizada en 2006. El jugador fue campeón Sub 19 y dio la vuelta olímpica en Ponciano. Esa actuación le permtió ascender al primer equipo en 2007 por requerimiento del DT argentino Edgardo Bauza.

“El profesor, por lo general, en el primer año me ubicó junto a Alfonso Obregón o a Enrique Vera. Eso fue muy importante para mí, pues son jugadores de experiencia y eso me ayudó a mejorar”, reconoce Israel, quien este año se desempeñó como marcador lateral izquierdo.

En 2007 fue convocado por Sixto Vizuete para la selección ecuatoriana que ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en julio. Al finalizar el año, el futbolista que se formó en LDU dio otra vuelta de campeón, pues el club “blanco” se coronó campeón del fútbol nacional. Es decir, con 20 años ya tiene dos títulos nacionales y uno continental.

Ángel Pután Sandoval: el delantero de Machala llegó a LDU cuando tenía 13 años. En 2005 dejó el equipo Sub 18 para jugar en el equipo profesional, donde conoció a su ídolo, el peruano Roberto Palacios. “Chorrillano sabe cómo jugar al fútbol. Me dijo que debo luchar diariamente para ganar la titularidad”, expresó el delantero que este año pasó a jugar en Liga de Loja. Su pase fue cedido a préstamo para que siga acumulando minutos en el fútbol profesional.

Marvin Pita: llegó desde Portoviejo cuando tenía 14 años. Para el manabita fue fácil adaptarse a la capital, pues su madre administró la Casa de Liga, sitio de concentración de los jugadores juveniles del cuadro quiteño.

“También estaban otros jugadores, como Andrés Arrunátegui, en la Casa de Liga; a todos les brindamos un lugar para vivir, alimentación y hasta ayuda psicológica”, expresó doña Ana, madre de Marvin, quien pasó a Macará y este año juega por El Nacional.

La Casa de los Juveniles de Liga

La Casa de Liga Deportiva Universitaria se ubica en el sector de La Mariscal. Allí viven aproximadamente 24 jóvenes de diferentes lugares del país. La mayoría de ellos proviene del Valle de El Chota y de Esmeraldas.

“La comida es buena”, reconoce Alexis Chalá. “Los de El Chota y Esmeraldas nos llevamos de buena manera, pero con los de otros sitios, como el Puyo, somos indiferentes, porque tenemos formas diferentes de pensar”, dice el volante.

En la Casa de Liga, los jugadores lavan su ropa y duermen tres chicos por habitación, pero el club les entrega de manera gratuita la casa y la comida. “Nos manejamos con mucho respeto entre nosotros y tratamos de darnos apoyo para no sentirnos solos cuando algo nos sale mal”, comenta Alexander Domínguez, quien fue suspendido seis meses en diciembre pasado.

Es uno de los jugadores por los que apuesta la directiva y esperará que cumpla la sanción para que alterne en partidos oficiales con José Francisco Cevallos.

En la Casa de los Juveniles de Liga se alojan jugadores de toda edad. Está, por ejemplo, Ángel Castillo (sub 12), más conocido por sus compañeros como “Foguiño” o “Celestino”. También Ronald Lara, jugador de la Sub 16.

Diego Quintanilla, Alberto Martínez, David Navarrete y Rodrigo Castrillón son jugadores que comparten la práctica del fútbol con los estudios. El club se encarga de gestionar cupos en diferentes colegios de la capital para que los muchachos logren una formación integral. Además, les entregan entre $50 y $100 para los traslados hasta el lugar de entrenamientos u otros gastos mínimos.

El club también gestiona un comodato a 50 años con el Municipio de Quito para administrar una parte de la zona adyacente al estadio. Allí se planifica rellenar el área para construir canchas deportivas y la concentración de las categorías juveniles de Liga, en donde se albergarán de 70 a 100 jóvenes.

 
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