El 18 de diciembre de 1997, las FARC anunciaron
la liberación de la ex candidata a
la Vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas,
de su hijo Emmanuel —nacido en cautiverio—
y de la ex congresista Consuelo González
de Perdomo, como un gesto de «desagravio»
al presidente venezolano, Hugo Chávez,
tras la cancelación de su mediación
en busca de un canje humanitario, por parte
del presidente colombiano, Álvaro Uribe.
Para
coordinar la operación, Venezuela
se comunicó con varios países
y pidió a sus presidentes que enviaran
a sus delegados para que integren una misión
humanitaria que acompañe al rescate.
En ella estaban Néstor Kirchner,
ex presidente de la Argentina; Marco Aurelio
García, asesor del presidente brasileño
Luiz Inácio Lula Da Silva; Hadelin
De La Tour Du Pin, embajador de Francia
en Venezuela; Germán Sánchez
Otero, embajador de Cuba en Venezuela; Armin
Ritz, embajador de Suiza en Venezuela; Sacha
Llorenti, viceministro de Coordinación
con los Movimientos Sociales del Gobierno
de Bolivia; Luis Carlos Restrepo, delegado
de Colombia; Oliver Stone, director de cine
estadounidense, y Gustavo Larrea, ex ministro
de Gobierno del Ecuador.
Larrea
reaparecía luego de haber dejado
bruscamente el Gobierno el 29 de noviembre,
justo el día en que se posesionaba
la Asamblea Constituyente, según
Carondelet, porque no alcanzó a medir
lo que pasaba en Dayuma, en la provincia
de Orellana. Los moradores de ese poblado
paralizaron la producción estatal
petrolera para reclamar obras de infraestructura.
El Gobierno declaró en emergencia
a la provincia y detuvo a 22 personas, incluida
la prefecta Guadalupe Llori, en medio de
denuncias de organismos de Derechos Humanos
por abusos militares.
El
18 de diciembre, es llamado otra vez por
el Gobierno para integrar, como delegado
del régimen, la misión humanitaria
a la que convocó Chávez. Por
ese motivo viajó a Venezuela y luego
a Colombia, el 29 de diciembre. La misión
se frustró el 31 de diciembre de
2007, luego de que Bogotá denunció
que las FARC no tenían a Emmanuel.
El 3 de enero, ya de regreso en Quito, el
presidente Rafael Correa lo llama de vuelta
al Gabinete, pero esta vez como ministro
de la Seguridad Interna y Externa.
Clara
Rojas y Consuelo González son liberadas
el 10 de enero, pero sin la presencia de
ninguna comisión. Una semana después,
Larrea se habría reunido con el jefe
guerrillero Raúl Reyes.
Gustavo Larrea siempre ha sido un dirigente
político de izquierda, una herencia
de su padre, Hugo Larrea Benalcázar,
que dirigió el periódico socialista
La Tierra y fue ministro de José
María Velasco Ibarra, en la última
de sus cinco administraciones (1968-1972).
Cuando el general Guillermo Rodríguez
Lara derrocó a Velasco Ibarra, los
Larrea fueron enviados al destierro. Vivieron
seis años en Caracas.
De
regreso al país, Larrea se juntó
con gente del del Movimiento de Izquierda
Revolucionaria (MIR) y estudió Sociología.
En 1994 llegó a ser diputado por
Pichincha, por la Acción Popular
Revolucionaria Ecuatoriana; y dos años
más tarde se unió a la campaña
de Abdalá Bucaram, en cuyo fugaz
mandato ocupó la Subsecretaría
de Gobierno. Luego volvió a su trabajo
en la Asociación Latinoamericana
de Derechos Humanos (Aldhu), organismo que
puso la denuncia en la Fiscalía del
Ecuador por asesinato y terrorismo en contra
del Gobierno de Colombia, por el ataque
al campamento de las FARC.
En
mayo de 2001, cuando dos motociclistas atentaron
contra la vida del prefecto de Sucumbíos,
Luis Bermeo, lanzándole una granada,
Larrea aseguró: «Lastimosamente,
el país está sufriendo una
ola de violencia creciente. Los actores
principales son paramilitares e incluso
guerrilleros que resuelven sus problemas
en Ecuador ». Ahora, desde el Ministerio
de Seguridad Interna y Externa, una oficina
pequeña con grandes ventanales que
dan directamente contra la fachada de piedra
de la Vicepresidencia de la República,
en pleno centro histórico de Quito,
dice desconocer esa realidad.
¿Cuál
es su evaluación general sobre las
repercusiones del ataque colombiano a una
base de las FARC en territorio ecuatoriano?
Creo que ese ataque viola la soberanía
de nuestro país. Creo que fue deliberado,
que pudieron capturar a (Raúl) Reyes
en Colombia. No veo que sea casual lo que
está pasando en el mundo, lo que
pasa en China, lo que pasa en Rusia, lo
que pasa en los bombardeos a Gaza, los que
ya fueron rechazados en épocas pasadas
por el propio Gobierno estadounidense y
que ahora se dejan pasar. Creo que obedece
a un plan específico de vincular
al Ecuador con ese ataque, porque de no
ser así no veo sentido que después
venga una campaña mediática
contra el Gobierno ecuatoriano
.¿Usted cree en esa teoría
de la conspiración? Es decir, que
desde España, desde Colombia, desde
los EEUU...
No, porque no es desde los países.
La interpretación es equivocada,
yo no creo que sea España o Estados
Unidos, yo creo que hay intereses.
Me
refiero a los medios, desde los medios de
esos países...
Sí, pero son medios específicos.
Debo dejar bien claro, no son los países,
es el diario El País, eventualmente
Clarín, El Tiempo de Bogotá,
otros medios de comunicación, alguno
que otro diario brasileño, alguno
que otro europeo, el Miami Herald, son parte
de una acción que intenta echar una
cortina de humo sobre una verdad: se violó
la soberanía ecuatoriana. Así
lo reconoció la reunión de
consulta de la OEA, la reunión de
embajadores, la reunión del Grupo
de Río. Son acciones que han sido
condenadas por la comunidad internacional.
Creo que hay un matiz nuevo en esto, que
es muy importante.
¿Cuál es ese matiz?
El matiz nuevo es que por primera vez la
OEA juega un rol en un conflicto de dos
países, un rol protagónico,
por primera vez rechaza una agresión.
Eso es importante, es un avance en la diplomacia
latinoamericana. Creo que el contexto actual
de la región es distinto al de otras
épocas, en el que realmente la OEA
dejaba pasar cualquier cosa. Yo creo que
ese es un avance político importante
de la OEA.
¿Es decir que la correlación
de fuerzas en América Latina ha permitido
que el Ecuador logre un triunfo dentro de
un organismo dominado por los EEUU?
Bueno, yo no he dicho eso; esa
es su lectura, yo lo que he dicho es que
es inédito lo que ha sucedido.
El
Ecuador ha descubierto 117 bases guerrilleras
desde 2004, 47 solo en 2007; cuando usted
se desempeñó como ministro
de Gobierno (15 de enero de 2007 - 9 de
noviembre de 2008), ¿estaba enterado
de todas esas operaciones?
Conocía por información del
Ministerio de Defensa, porque esos campamentos
fueron destruidos por las Fuerzas Armadas
ecuatorianas, exactamente por el Ejército,
pero estaba al tanto de la operación
en la frontera y desde el Ministerio de
Gobierno hicimos una fuerte presencia en
la provincia de Sucumbíos para bajar
el nivel de delitos que se cometían
anualmente. Sucumbíos tenía
las estadísticas de criminalidad
más altas del país, en proporción
con la población: más de 200
asesinatos en 2006 y el año 2007
logramos bajarlos a seis, por acción
directa de nuestra fuerza policial a través
de fortalecer la acción tanto de
Inteligencia como la Operativa. Se logró
detener a varias bandas. Creo que en esa
lucha nosotros pagamos un precio muy alto,
nuestra compañera, la intendenta
de Policía de Sucumbíos: fue
asesinada precisamente por luchar contra
el crimen organizado. Creo que desde ese
punto sí, yo como el Ministerio de
Gobierno, no solo conocía sino que
impulsé una acción para bajar
los niveles de criminalidad. Vale la pena
señalar también que el año
anterior se cometieron en el Ecuador 36
secuestros extorsivos, en los cuales se
pidieron rescates de $500 mil a $3 millones.
De esos, 35 fueron resueltos sin un solo
herido, sin pagar rescate; es decir que
35 bandas están presas. El caso que
no se resolvió es porque la familia
no colaboró con la institución
policial.
¿Alguno relacionado con las
FARC?
Están relacionados con el crimen
organizado transnacional y las bandas provienen
en su mayoría de Colombia.
Desde hace años se ha hablado
de que la lucha de los paramilitares con
las FARC en el Putumayo se desplazaba al
lado ecuatoriano; ¿Inteligencia de
la Policía ha investigado algo de
eso?
Bueno, esa información de
que se ha hablado mucho... Yo no he estado
en ninguna reunión ni he escuchado
del tema, lo que sí le puedo afirmar
es que Inteligencia trabajó fuertemente
en la provincia de Sucumbíos para
bajar los niveles de criminalidad y que
las Fuerzas Armadas desarticularon 47 campamentos
que se presume eran de las FARC, campamentos
de descanso, transitorios. Sin duda, el
desplazamiento del conflicto colombiano
hacia el sur de Colombia, norte del Ecuador,
llevó a que el país tenga
que esforzar acciones en la frontera, incluso
elevar el número de efectivos en
la frontera.
¿Desde el año anterior?
Incluso desde antes de nuestro Gobierno
ya había un incremento de la presencia
militar en la frontera. Eso se ha venido
ampliando. Tenemos aproximadamente 8 000
soldados en la frontera y 4 000 policías;
es decir, esta es una cifra muy alta para
el tamaño de nuestra fuerza, entendiendo
que el grave problema que tenemos en la
frontera es que hay grandes extensiones
de territorio que no son controladas por
la autoridades colombianas.
Cuando
estaba en el Ministerio, ¿el trabajo
de Inteligencia de la Policía con
el Ejército qué tan coordinado
era?
Bueno, había una acción de
coordinación a través del
Consejo de Seguridad Nacional (...), pero
yo creo que la orientación de su
entrevista es como que el Ecuador fuera
responsable de esto y el responsable es
Colombia (alza la voz, busca su bolígrafo):
no es el Ecuador el que tiene 15 mil guerrilleros
ó 20 mil; no es el Ecuador el que
produce 600 mil hectáreas de hoja
de coca; no es el Ecuador el principal exportador
de droga. Nuestro país es un país
de paz. No se trata por lo tanto de fortalecer
nuestra presencia en la zona, se trata de
mantener una presencia disuasiva y defensiva,
jamás ofensiva. De respetar el derecho
internacional humanitario, pero evidentemente
es Colombia la responsable. Nosotros no
queremos que se confunda a la opinión
pública, en el Ecuador tenemos cero
hectáreas cultivadas de hoja de coca;
somos líderes en la lucha antinarcóticos
y eso tiene costos para la Policía,
para las Fuerzas Armadas que ayudan también
en la lucha contra el cultivo ilícito.
El ciudadano que me lea (se acerca a la
grabadora), si es que esto se publica, puede
entrar a la Internet y ver dónde
están los cultivos. ¿Cuántos
frentes guerrilleros hay en Colombia? Ese
no es un problema nuestro, el problema es
cuando determinados sectores de opinión
quieren internacionalizar la guerra y no
la paz, que nuestro país se arme
hasta los dientes, que nuestro país
nivele el poderío militar de Colombia.
Como
le dije antes de empezar, ministro, tal
vez le molesten algunas preguntas que le
haga, pero para tratar de entender...
No,
en absoluto, y tenga la seguridad... yo
le contesto con pasión porque esa
es mi forma de ser.
Le
entiendo
Y porque sé además de la orientación
patriótica de Diario HOY (risas prolongadas
que son seguidas por su asistente que también
graba la entrevista).
Ministro..
Porque,
claro, en nuestro país hay algunos
voceros que sé que están más
de la traición a la patria que de
otra acción, que creen que es el
Ecuador el responsable del conflicto colombiano;
ahí hay un señor, no me acuerdo
ni el nombre, ex canciller del país,
que se pasa defendiendo la política
internacional colombiana, que es una vergüenza
para el Ecuador.
¿Quién?
No, no voy a mencionar su nombre, no me
interesa entrar en polémica con ningún
traidor. En todo sentido, lo que quiero
subrayar con energía, con firmeza,
es que el Ecuador es víctima de un
conflicto ajeno; es víctima militarmente;
es víctima por el crimen organizado;
es víctima por la existencia de grupos
irregulares; es víctima porque tenemos
gran cantidad de refugiados: 50 mil que
han pedido refugio, 18 mil a los que se
les ha concedido. Tenemos 300 mil ciudadanos
colombianos irregulares, 200 mil que viven
legalmente en el país.
Bueno,
solo estaba tratando de mirar el contexto...
Sabe cuál es el contexto, que América
Latina tiene un escollo para ir a su unidad,
ese escollo es un país que vive un
conflicto fratricida interno, que no nos
gustaría que exista. Nos gustaría
que se supere ese conflicto, que en ese
país haya paz; ese escollo se superará
por los colombianos y nadie más.
Le planteo estas preguntas, porque
si hay una campaña mediática
internacional donde se echa lodo con ventilador,
como usted mismo dice, hay cosas que quedan,
verdades irrefutables, y lo más lógico
es que se aclaren ciertas dudas...
Y yo le estoy aclarando.
Perfecto;
le planteaba la pregunta sobre el trabajo
coordinado entre Inteligencia de la Policía
y el Ejército cuando era ministro
de Gobierno porque una de las tantas cosas
que dijo el presidente Álvaro Uribe
para justificar el ataque es que...
Es que esa es la trampa, es ponerse a la
defensiva. La trampa en la que usted cae
como periodista es creer que nosotros tenemos
que darle respuesta al señor Uribe
cuando es el señor Uribe el que debe
contestarle al mundo (da la vuelta a su
cuaderno para revisar unos apuntes) por
qué Colombia no destruye las 600
mil hectáreas de coca; por qué
Colombia es el país que más
cocaína exporta; por qué Colombia
es el que más ciudadanos expulsa
por el conflicto.
Pero lo que le estoy planteando...
Porque la matriz de comunicación
que usted plantea es la matriz de ellos
y no la nuestra, y yo le estoy cuestionando
y respondiendo con absoluta amabilidad,
le voy a responder todo.
Gracias.
Lo que le quería preguntar es....
Pero así como usted tiene preguntas
yo tengo respuestas.
Evidentemente...
Y no va a ser solo a sus preguntas, sino
al interés nacional.
Colombia dijo que en julio del
año anterior había entregado
las coordenadas de donde estaba Raúl
Reyes en el Ecuador, pero que no hubo cooperación...
¿Usted le cree a Colombia?
Solo hice una pregunta...
Le pido a usted que me enseñe un
documento o protocolo donde esté
eso. Lo negamos rotundamente, pero no quiero
hacerlo yo, pregúntele al jefe del
Comando Conjunto de las FFAA. Es otra mentira
más, cuando ha habido información
de Inteligencia o pedidos de extradición
a ciudadanos colombianos vinculados a cualquier
tipo de delito, la Policía ecuatoriana
la ha tramitado de manera urgente, ha detenido
a las personas y las ha deportado. Siempre
ha cumplido los acuerdos. Mientras cuando
han pasado naves o tropas colombianas a
nuestra frontera, la Combifrón (Comisión
Binacional Fronteriza) no ha servido para
nada.
¿Cuáles han sido los
resultados de la Combifrón?
Muy pocos, y todo han sido largas, largas
y más largas: asesinaron a un hermano
de un general de la República cerca
de Tulcán, largas y más largas;
bombardearon o dispararon cohetes y ametralladoras
contra la población civil ecuatoriana,
largas y más largas.
Desde
ese punto de vista, ¿la Combifrón
es un organismo que no se puede revivir?
Para revivirlo habría que tener un
compromiso claro para que cualquier cosa
que la Combifrón trate, los Estados
den respuesta inmediata, que no se siga
jugando con el honor del país. El
Ecuador cumple todos los acuerdos internacionales;
cuando en el pasado se denunció que
un guerrillero, el señor Simón
Trinidad creo, estaba en el país,
fue detenido y repatriado.
En el caso de Simón Trinidad,
que nada tiene que ver con este Gobierno
porque fue en 2004, la Policía lo
detuvo y lo deportó, pero después
Colombia mostró videos para demostrar
que fue la Inteligencia de ese país
la que lo siguió por todo Quito.
Es a las autoridades del Gobierno
de 2004 a las que tiene que hacerles la
entrevista para preguntarles por qué
toleraron eso, pero a mí me parece
que no se puede permitir que una fuerza
extranjera intervenga en la seguridad interna
de un país; pero sí debe actuar
de manera diligente cuando hay pedidos para
capturar y deportar a gente vinculada con
actos ilícitos.
Usted sale del Ministerio de Gobierno
y es llamado para integrar una comisión
humanitaria que rescate a rehenes de las
FARC, ¿es ahí donde se establece
un nexo con las FARC?
No; cuando nos piden colaborar
con una misión internacional, el
presidente (Rafael) Correa acepta ese pedido
y me dice que yo debería integrar
ese grupo. Voy a Venezuela y luego a Colombia
y le transmito al presidente Uribe lo que
el presidente Correa me pide transmitirle:
que el Ecuador está dispuesto a colaborar
en la liberación de secuestrados;
que el Ecuador hará gestiones para
la liberación y que presta su territorio
para que se produzcan nuevas liberaciones.
Yo le comunico eso el 31 de diciembre en
el Fuerte Militar de Villavicencio.
El presidente Uribe me manda a agradecer
al presidente Correa por su disposición
de colaborar en acciones humanitarias y
muestra su predisposición para que
el Ecuador intervenga en ese proceso.
Y
de ahí, cómo llega hasta Raúl
Reyes para hablar de ese proceso...
Cuando uno realiza acciones humanitarias
tiene que tomar relación con la otra
parte, porque sino sería imposible
su liberación. No le voy a contar
pormenores de esto porque es un tema de
seguridad del Estado, por respeto al país
que permitió que esa reunión
se haga.
Pero esos contactos se hicieron
directamente a través de Colombia...
No, ya le di mi respuesta. Pero es evidente
que cuando uno hace acciones humanitarias
tiene que conversar con la otra parte; pero
es evidente que no es la primera acción
humanitaria que yo realicé. Acciones
humanitarias y ni un milímetro más
que eso, porque nosotros consideramos que
el secuestro es un delito excecrable, que
es un delito que afecta a la humanidad,
que el secuestro debe elevarse a delito
de lesa humanidad.
¿Eso le planteó a
Raúl Reyes?
Desde luego; y nosotros le planteamos la
necesidad de la liberación de todos
los secuestrados, pero al menos la liberación
de Íngrid Betancourt, de tres ciudadanos
norteamericanos, de cuatro policías,
de tres militares y de un ciudadano ecuatoriano.
¿Por qué estos secuestrados?
Porque consideramos que la liberación
de ellos hubiese permitido o hasta ahora
permitiría avanzar en acuerdos humanitarios,
que demostraría la voluntad de ese
grupo guerrillero, de las FARC, de iniciar
conversaciones para un acuerdo humanitario.
¿Cuál fue la respuesta
de Reyes?
La respuesta de él fue que lo iba
a transmitir, que lo iba a comunicar, que
estaba de acuerdo en que eso abría
las posibilidades para un acuerdo humanitario.
¿Estuvo alguien más
de esa misión humanitaria?
No.
¿Fue usted solo?
La conversación fue entre los dos.
Lo que no quiere decir que los miembros
de la misión humanitaria no se hayan
reunido con dirigentes de las FARC para
conversar.
¿No sintió miedo al
ir a un campamento guerrillero?
Yo no he ido a ningún campamento
guerrillero. Yo no soy una persona de miedos,
en general. Yo no tendría miedo de
ir a ninguna parte, pero no fui a un campamento.
¿Qué tiempo duró
esa conversación?
Cerca de una hora
.¿Y después qué
paso?
Ahí terminó la conversación.
Posteriormente, recibimos un mensaje de
que aceptaban la liberación y que
esa se podría producir en el transcurso
de los primeros 15 días de marzo,
y que ellos quedaban en avisarnos el sitio
de la liberación con 24 horas de
anticipación.
¿Cómo se sintió
cuando se da la liberación de los
cuatro rehenes (el 27 de febrero) y las
FARC dicen que se acabaron las liberaciones
unilaterales?
Muy preocupado, porque podrían
cerrarse las liberaciones, por los anuncios
que habíamos recibido. Pero días
después recibimos un mensaje diciendo
que liberarían a los secuestrados
en el mes de marzo.
¿Y al día siguiente
hay el ataque al campamento?
No al día siguiente, porque..., días
después, diría yo, para ser
más preciso.
Les
liberan el 27 y el 29 es el ataque...
El primero de marzo.
De
miércoles a sábado. Ahora
el Congreso Bolivariano, ¿usted estaba
al tanto de quiénes venían?
No, no es un tema que me preocupe; es como
el Congreso que la ultraderecha libertaria
que se dio aquí hace ocho meses.
Sí hubo un Congreso de un grupo de
gente y punto, este es un país democrático.
Si hay un evento, más aún
auspiciado por organismos municipales (de
Quito) y por la Prefectura de una provincia
(de Pichincha), no me trae ninguna preocupación.
El
Gobierno, por ejemplo, ha reclamado al Perú
porque llegaron agentes de Inteligencia
que siguieron a presuntos dirigentes del
MRTA.
Bueno, usted tiene más información
de Inteligencia, debería colaborar
con las Fuerzas Armadas y la Policía.
Todo
está publicado...
Pero tiene bastante nivel de información,
debería colaborar con los organismos
de Inteligencia.
Está
en los periódicos peruanos...
Y usted les cree a los periódicos
peruanos.
Fueron declaraciones del comandante de la
Policía de ese país.
Yo ni a los ecuatorianos les creo mucho,
peor a los peruanos (risas). Mire, si es
que hubiese habido un interés de
cualquier país que haya intervenido,
es una acción que es repudiable.
El Estado ecuatoriano no tenía conocimiento
de qué personas vinieron ni si estaban
siendo seguidas por agentes de otros países.
Usted conversó con Raúl Reyes
una hora y luego se entera que ha muerto;
¿qué sintió?
Estos hechos a los seres humanos sensibles
nos causan obviamente una sensación...
Que un ser humano muera, cualquiera que
este sea, le genera a uno una reacción
de sensibilidad, pero en ningún momento
pierdo la objetividad. Creo que esa acción
es excecrable, es un bombardeo a gente que
estaba en un campamento, más allá
de que sea ilegal; en nuestro país
no existe la pena de muerte.