FARC ¿EN ECUADOR?
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Abril 2008

 

«En nuestro país no existe la pena de muerte»

Entrevista a Gustavo Larrea
Por Juan Tibanlombo


El 18 de diciembre de 1997, las FARC anunciaron la liberación de la ex candidata a la Vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas, de su hijo Emmanuel —nacido en cautiverio— y de la ex congresista Consuelo González de Perdomo, como un gesto de «desagravio» al presidente venezolano, Hugo Chávez, tras la cancelación de su mediación en busca de un canje humanitario, por parte del presidente colombiano, Álvaro Uribe.

Para coordinar la operación, Venezuela se comunicó con varios países y pidió a sus presidentes que enviaran a sus delegados para que integren una misión humanitaria que acompañe al rescate. En ella estaban Néstor Kirchner, ex presidente de la Argentina; Marco Aurelio García, asesor del presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva; Hadelin De La Tour Du Pin, embajador de Francia en Venezuela; Germán Sánchez Otero, embajador de Cuba en Venezuela; Armin Ritz, embajador de Suiza en Venezuela; Sacha Llorenti, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales del Gobierno de Bolivia; Luis Carlos Restrepo, delegado de Colombia; Oliver Stone, director de cine estadounidense, y Gustavo Larrea, ex ministro de Gobierno del Ecuador.

Larrea reaparecía luego de haber dejado bruscamente el Gobierno el 29 de noviembre, justo el día en que se posesionaba la Asamblea Constituyente, según Carondelet, porque no alcanzó a medir lo que pasaba en Dayuma, en la provincia de Orellana. Los moradores de ese poblado paralizaron la producción estatal petrolera para reclamar obras de infraestructura. El Gobierno declaró en emergencia a la provincia y detuvo a 22 personas, incluida la prefecta Guadalupe Llori, en medio de denuncias de organismos de Derechos Humanos por abusos militares.

El 18 de diciembre, es llamado otra vez por el Gobierno para integrar, como delegado del régimen, la misión humanitaria a la que convocó Chávez. Por ese motivo viajó a Venezuela y luego a Colombia, el 29 de diciembre. La misión se frustró el 31 de diciembre de 2007, luego de que Bogotá denunció que las FARC no tenían a Emmanuel. El 3 de enero, ya de regreso en Quito, el presidente Rafael Correa lo llama de vuelta al Gabinete, pero esta vez como ministro de la Seguridad Interna y Externa.

Clara Rojas y Consuelo González son liberadas el 10 de enero, pero sin la presencia de ninguna comisión. Una semana después, Larrea se habría reunido con el jefe guerrillero Raúl Reyes.

Gustavo Larrea siempre ha sido un dirigente político de izquierda, una herencia de su padre, Hugo Larrea Benalcázar, que dirigió el periódico socialista La Tierra y fue ministro de José María Velasco Ibarra, en la última de sus cinco administraciones (1968-1972). Cuando el general Guillermo Rodríguez Lara derrocó a Velasco Ibarra, los Larrea fueron enviados al destierro. Vivieron seis años en Caracas.

De regreso al país, Larrea se juntó con gente del del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y estudió Sociología. En 1994 llegó a ser diputado por Pichincha, por la Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana; y dos años más tarde se unió a la campaña de Abdalá Bucaram, en cuyo fugaz mandato ocupó la Subsecretaría de Gobierno. Luego volvió a su trabajo en la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu), organismo que puso la denuncia en la Fiscalía del Ecuador por asesinato y terrorismo en contra del Gobierno de Colombia, por el ataque al campamento de las FARC.

En mayo de 2001, cuando dos motociclistas atentaron contra la vida del prefecto de Sucumbíos, Luis Bermeo, lanzándole una granada, Larrea aseguró: «Lastimosamente, el país está sufriendo una ola de violencia creciente. Los actores principales son paramilitares e incluso guerrilleros que resuelven sus problemas en Ecuador ». Ahora, desde el Ministerio de Seguridad Interna y Externa, una oficina pequeña con grandes ventanales que dan directamente contra la fachada de piedra de la Vicepresidencia de la República, en pleno centro histórico de Quito, dice desconocer esa realidad.

¿Cuál es su evaluación general sobre las repercusiones del ataque colombiano a una base de las FARC en territorio ecuatoriano?
Creo que ese ataque viola la soberanía de nuestro país. Creo que fue deliberado, que pudieron capturar a (Raúl) Reyes en Colombia. No veo que sea casual lo que está pasando en el mundo, lo que pasa en China, lo que pasa en Rusia, lo que pasa en los bombardeos a Gaza, los que ya fueron rechazados en épocas pasadas por el propio Gobierno estadounidense y que ahora se dejan pasar. Creo que obedece a un plan específico de vincular al Ecuador con ese ataque, porque de no ser así no veo sentido que después venga una campaña mediática contra el Gobierno ecuatoriano

.¿Usted cree en esa teoría de la conspiración? Es decir, que desde España, desde Colombia, desde los EEUU...
No, porque no es desde los países. La interpretación es equivocada, yo no creo que sea España o Estados Unidos, yo creo que hay intereses.

Me refiero a los medios, desde los medios de esos países...
Sí, pero son medios específicos. Debo dejar bien claro, no son los países, es el diario El País, eventualmente Clarín, El Tiempo de Bogotá, otros medios de comunicación, alguno que otro diario brasileño, alguno que otro europeo, el Miami Herald, son parte de una acción que intenta echar una cortina de humo sobre una verdad: se violó la soberanía ecuatoriana. Así lo reconoció la reunión de consulta de la OEA, la reunión de embajadores, la reunión del Grupo de Río. Son acciones que han sido condenadas por la comunidad internacional. Creo que hay un matiz nuevo en esto, que es muy importante.

¿Cuál es ese matiz?
El matiz nuevo es que por primera vez la OEA juega un rol en un conflicto de dos países, un rol protagónico, por primera vez rechaza una agresión. Eso es importante, es un avance en la diplomacia latinoamericana. Creo que el contexto actual de la región es distinto al de otras épocas, en el que realmente la OEA dejaba pasar cualquier cosa. Yo creo que ese es un avance político importante de la OEA.

¿Es decir que la correlación de fuerzas en América Latina ha permitido que el Ecuador logre un triunfo dentro de un organismo dominado por los EEUU?
Bueno, yo no he dicho eso; esa es su lectura, yo lo que he dicho es que es inédito lo que ha sucedido.

El Ecuador ha descubierto 117 bases guerrilleras desde 2004, 47 solo en 2007; cuando usted se desempeñó como ministro de Gobierno (15 de enero de 2007 - 9 de noviembre de 2008), ¿estaba enterado de todas esas operaciones?
Conocía por información del Ministerio de Defensa, porque esos campamentos fueron destruidos por las Fuerzas Armadas ecuatorianas, exactamente por el Ejército, pero estaba al tanto de la operación en la frontera y desde el Ministerio de Gobierno hicimos una fuerte presencia en la provincia de Sucumbíos para bajar el nivel de delitos que se cometían anualmente. Sucumbíos tenía las estadísticas de criminalidad más altas del país, en proporción con la población: más de 200 asesinatos en 2006 y el año 2007 logramos bajarlos a seis, por acción directa de nuestra fuerza policial a través de fortalecer la acción tanto de Inteligencia como la Operativa. Se logró detener a varias bandas. Creo que en esa lucha nosotros pagamos un precio muy alto, nuestra compañera, la intendenta de Policía de Sucumbíos: fue asesinada precisamente por luchar contra el crimen organizado. Creo que desde ese punto sí, yo como el Ministerio de Gobierno, no solo conocía sino que impulsé una acción para bajar los niveles de criminalidad. Vale la pena señalar también que el año anterior se cometieron en el Ecuador 36 secuestros extorsivos, en los cuales se pidieron rescates de $500 mil a $3 millones. De esos, 35 fueron resueltos sin un solo herido, sin pagar rescate; es decir que 35 bandas están presas. El caso que no se resolvió es porque la familia no colaboró con la institución policial.

¿Alguno relacionado con las FARC?
Están relacionados con el crimen organizado transnacional y las bandas provienen en su mayoría de Colombia.

Desde hace años se ha hablado de que la lucha de los paramilitares con las FARC en el Putumayo se desplazaba al lado ecuatoriano; ¿Inteligencia de la Policía ha investigado algo de eso?
Bueno, esa información de que se ha hablado mucho... Yo no he estado en ninguna reunión ni he escuchado del tema, lo que sí le puedo afirmar es que Inteligencia trabajó fuertemente en la provincia de Sucumbíos para bajar los niveles de criminalidad y que las Fuerzas Armadas desarticularon 47 campamentos que se presume eran de las FARC, campamentos de descanso, transitorios. Sin duda, el desplazamiento del conflicto colombiano hacia el sur de Colombia, norte del Ecuador, llevó a que el país tenga que esforzar acciones en la frontera, incluso elevar el número de efectivos en la frontera.

¿Desde el año anterior?
Incluso desde antes de nuestro Gobierno ya había un incremento de la presencia militar en la frontera. Eso se ha venido ampliando. Tenemos aproximadamente 8 000 soldados en la frontera y 4 000 policías; es decir, esta es una cifra muy alta para el tamaño de nuestra fuerza, entendiendo que el grave problema que tenemos en la frontera es que hay grandes extensiones de territorio que no son controladas por la autoridades colombianas.

Cuando estaba en el Ministerio, ¿el trabajo de Inteligencia de la Policía con el Ejército qué tan coordinado era?
Bueno, había una acción de coordinación a través del Consejo de Seguridad Nacional (...), pero yo creo que la orientación de su entrevista es como que el Ecuador fuera responsable de esto y el responsable es Colombia (alza la voz, busca su bolígrafo): no es el Ecuador el que tiene 15 mil guerrilleros ó 20 mil; no es el Ecuador el que produce 600 mil hectáreas de hoja de coca; no es el Ecuador el principal exportador de droga. Nuestro país es un país de paz. No se trata por lo tanto de fortalecer nuestra presencia en la zona, se trata de mantener una presencia disuasiva y defensiva, jamás ofensiva. De respetar el derecho internacional humanitario, pero evidentemente es Colombia la responsable. Nosotros no queremos que se confunda a la opinión pública, en el Ecuador tenemos cero hectáreas cultivadas de hoja de coca; somos líderes en la lucha antinarcóticos y eso tiene costos para la Policía, para las Fuerzas Armadas que ayudan también en la lucha contra el cultivo ilícito. El ciudadano que me lea (se acerca a la grabadora), si es que esto se publica, puede entrar a la Internet y ver dónde están los cultivos. ¿Cuántos frentes guerrilleros hay en Colombia? Ese no es un problema nuestro, el problema es cuando determinados sectores de opinión quieren internacionalizar la guerra y no la paz, que nuestro país se arme hasta los dientes, que nuestro país nivele el poderío militar de Colombia.

Como le dije antes de empezar, ministro, tal vez le molesten algunas preguntas que le haga, pero para tratar de entender...

No, en absoluto, y tenga la seguridad... yo le contesto con pasión porque esa es mi forma de ser.

Le entiendo
Y porque sé además de la orientación patriótica de Diario HOY (risas prolongadas que son seguidas por su asistente que también graba la entrevista).

Ministro..

Porque, claro, en nuestro país hay algunos voceros que sé que están más de la traición a la patria que de otra acción, que creen que es el Ecuador el responsable del conflicto colombiano; ahí hay un señor, no me acuerdo ni el nombre, ex canciller del país, que se pasa defendiendo la política internacional colombiana, que es una vergüenza para el Ecuador.

¿Quién?
No, no voy a mencionar su nombre, no me interesa entrar en polémica con ningún traidor. En todo sentido, lo que quiero subrayar con energía, con firmeza, es que el Ecuador es víctima de un conflicto ajeno; es víctima militarmente; es víctima por el crimen organizado; es víctima por la existencia de grupos irregulares; es víctima porque tenemos gran cantidad de refugiados: 50 mil que han pedido refugio, 18 mil a los que se les ha concedido. Tenemos 300 mil ciudadanos colombianos irregulares, 200 mil que viven legalmente en el país.

Bueno, solo estaba tratando de mirar el contexto...
Sabe cuál es el contexto, que América Latina tiene un escollo para ir a su unidad, ese escollo es un país que vive un conflicto fratricida interno, que no nos gustaría que exista. Nos gustaría que se supere ese conflicto, que en ese país haya paz; ese escollo se superará por los colombianos y nadie más.

Le planteo estas preguntas, porque si hay una campaña mediática internacional donde se echa lodo con ventilador, como usted mismo dice, hay cosas que quedan, verdades irrefutables, y lo más lógico es que se aclaren ciertas dudas...
Y yo le estoy aclarando.

Perfecto; le planteaba la pregunta sobre el trabajo coordinado entre Inteligencia de la Policía y el Ejército cuando era ministro de Gobierno porque una de las tantas cosas que dijo el presidente Álvaro Uribe para justificar el ataque es que...
Es que esa es la trampa, es ponerse a la defensiva. La trampa en la que usted cae como periodista es creer que nosotros tenemos que darle respuesta al señor Uribe cuando es el señor Uribe el que debe contestarle al mundo (da la vuelta a su cuaderno para revisar unos apuntes) por qué Colombia no destruye las 600 mil hectáreas de coca; por qué Colombia es el país que más cocaína exporta; por qué Colombia es el que más ciudadanos expulsa por el conflicto.

Pero lo que le estoy planteando...
Porque la matriz de comunicación que usted plantea es la matriz de ellos y no la nuestra, y yo le estoy cuestionando y respondiendo con absoluta amabilidad, le voy a responder todo.

Gracias. Lo que le quería preguntar es....
Pero así como usted tiene preguntas yo tengo respuestas.

Evidentemente...
Y no va a ser solo a sus preguntas, sino al interés nacional.

Colombia dijo que en julio del año anterior había entregado las coordenadas de donde estaba Raúl Reyes en el Ecuador, pero que no hubo cooperación...
¿Usted le cree a Colombia?

Solo hice una pregunta...
Le pido a usted que me enseñe un documento o protocolo donde esté eso. Lo negamos rotundamente, pero no quiero hacerlo yo, pregúntele al jefe del Comando Conjunto de las FFAA. Es otra mentira más, cuando ha habido información de Inteligencia o pedidos de extradición a ciudadanos colombianos vinculados a cualquier tipo de delito, la Policía ecuatoriana la ha tramitado de manera urgente, ha detenido a las personas y las ha deportado. Siempre ha cumplido los acuerdos. Mientras cuando han pasado naves o tropas colombianas a nuestra frontera, la Combifrón (Comisión Binacional Fronteriza) no ha servido para nada.

¿Cuáles han sido los resultados de la Combifrón?
Muy pocos, y todo han sido largas, largas y más largas: asesinaron a un hermano de un general de la República cerca de Tulcán, largas y más largas; bombardearon o dispararon cohetes y ametralladoras contra la población civil ecuatoriana, largas y más largas.

Desde ese punto de vista, ¿la Combifrón es un organismo que no se puede revivir?
Para revivirlo habría que tener un compromiso claro para que cualquier cosa que la Combifrón trate, los Estados den respuesta inmediata, que no se siga jugando con el honor del país. El Ecuador cumple todos los acuerdos internacionales; cuando en el pasado se denunció que un guerrillero, el señor Simón Trinidad creo, estaba en el país, fue detenido y repatriado.

En el caso de Simón Trinidad, que nada tiene que ver con este Gobierno porque fue en 2004, la Policía lo detuvo y lo deportó, pero después Colombia mostró videos para demostrar que fue la Inteligencia de ese país la que lo siguió por todo Quito.
Es a las autoridades del Gobierno de 2004 a las que tiene que hacerles la entrevista para preguntarles por qué toleraron eso, pero a mí me parece que no se puede permitir que una fuerza extranjera intervenga en la seguridad interna de un país; pero sí debe actuar de manera diligente cuando hay pedidos para capturar y deportar a gente vinculada con actos ilícitos.

Usted sale del Ministerio de Gobierno y es llamado para integrar una comisión humanitaria que rescate a rehenes de las FARC, ¿es ahí donde se establece un nexo con las FARC?
No; cuando nos piden colaborar con una misión internacional, el presidente (Rafael) Correa acepta ese pedido y me dice que yo debería integrar ese grupo. Voy a Venezuela y luego a Colombia y le transmito al presidente Uribe lo que el presidente Correa me pide transmitirle: que el Ecuador está dispuesto a colaborar en la liberación de secuestrados; que el Ecuador hará gestiones para la liberación y que presta su territorio para que se produzcan nuevas liberaciones. Yo le comunico eso el 31 de diciembre en el Fuerte Militar de Villavicencio.
El presidente Uribe me manda a agradecer al presidente Correa por su disposición de colaborar en acciones humanitarias y muestra su predisposición para que el Ecuador intervenga en ese proceso.

Y de ahí, cómo llega hasta Raúl Reyes para hablar de ese proceso...
Cuando uno realiza acciones humanitarias tiene que tomar relación con la otra parte, porque sino sería imposible su liberación. No le voy a contar pormenores de esto porque es un tema de seguridad del Estado, por respeto al país que permitió que esa reunión se haga.

Pero esos contactos se hicieron directamente a través de Colombia...
No, ya le di mi respuesta. Pero es evidente que cuando uno hace acciones humanitarias tiene que conversar con la otra parte; pero es evidente que no es la primera acción humanitaria que yo realicé. Acciones humanitarias y ni un milímetro más que eso, porque nosotros consideramos que el secuestro es un delito excecrable, que es un delito que afecta a la humanidad, que el secuestro debe elevarse a delito de lesa humanidad.

¿Eso le planteó a Raúl Reyes?
Desde luego; y nosotros le planteamos la necesidad de la liberación de todos los secuestrados, pero al menos la liberación de Íngrid Betancourt, de tres ciudadanos norteamericanos, de cuatro policías, de tres militares y de un ciudadano ecuatoriano. ¿Por qué estos secuestrados? Porque consideramos que la liberación de ellos hubiese permitido o hasta ahora permitiría avanzar en acuerdos humanitarios, que demostraría la voluntad de ese grupo guerrillero, de las FARC, de iniciar conversaciones para un acuerdo humanitario.

¿Cuál fue la respuesta de Reyes?
La respuesta de él fue que lo iba a transmitir, que lo iba a comunicar, que estaba de acuerdo en que eso abría las posibilidades para un acuerdo humanitario.

¿Estuvo alguien más de esa misión humanitaria?
No.

¿Fue usted solo?
La conversación fue entre los dos. Lo que no quiere decir que los miembros de la misión humanitaria no se hayan reunido con dirigentes de las FARC para conversar.

¿No sintió miedo al ir a un campamento guerrillero?
Yo no he ido a ningún campamento guerrillero. Yo no soy una persona de miedos, en general. Yo no tendría miedo de ir a ninguna parte, pero no fui a un campamento.

¿Qué tiempo duró esa conversación?
Cerca de una hora

.¿Y después qué paso?
Ahí terminó la conversación. Posteriormente, recibimos un mensaje de que aceptaban la liberación y que esa se podría producir en el transcurso de los primeros 15 días de marzo, y que ellos quedaban en avisarnos el sitio de la liberación con 24 horas de anticipación.

¿Cómo se sintió cuando se da la liberación de los cuatro rehenes (el 27 de febrero) y las FARC dicen que se acabaron las liberaciones unilaterales?
Muy preocupado, porque podrían cerrarse las liberaciones, por los anuncios que habíamos recibido. Pero días después recibimos un mensaje diciendo que liberarían a los secuestrados en el mes de marzo.

¿Y al día siguiente hay el ataque al campamento?
No al día siguiente, porque..., días después, diría yo, para ser más preciso.

Les liberan el 27 y el 29 es el ataque...
El primero de marzo.

De miércoles a sábado. Ahora el Congreso Bolivariano, ¿usted estaba al tanto de quiénes venían?
No, no es un tema que me preocupe; es como el Congreso que la ultraderecha libertaria que se dio aquí hace ocho meses. Sí hubo un Congreso de un grupo de gente y punto, este es un país democrático. Si hay un evento, más aún auspiciado por organismos municipales (de Quito) y por la Prefectura de una provincia (de Pichincha), no me trae ninguna preocupación.

El Gobierno, por ejemplo, ha reclamado al Perú porque llegaron agentes de Inteligencia que siguieron a presuntos dirigentes del MRTA.
Bueno, usted tiene más información de Inteligencia, debería colaborar con las Fuerzas Armadas y la Policía.

Todo está publicado...
Pero tiene bastante nivel de información, debería colaborar con los organismos de Inteligencia.

Está en los periódicos peruanos...
Y usted les cree a los periódicos peruanos.

Fueron declaraciones del comandante de la Policía de ese país.
Yo ni a los ecuatorianos les creo mucho, peor a los peruanos (risas). Mire, si es que hubiese habido un interés de cualquier país que haya intervenido, es una acción que es repudiable. El Estado ecuatoriano no tenía conocimiento de qué personas vinieron ni si estaban siendo seguidas por agentes de otros países.

Usted conversó con Raúl Reyes una hora y luego se entera que ha muerto; ¿qué sintió?
Estos hechos a los seres humanos sensibles nos causan obviamente una sensación... Que un ser humano muera, cualquiera que este sea, le genera a uno una reacción de sensibilidad, pero en ningún momento pierdo la objetividad. Creo que esa acción es excecrable, es un bombardeo a gente que estaba en un campamento, más allá de que sea ilegal; en nuestro país no existe la pena de muerte.

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