La alegoría para la bendición de frutas flores y pan
La bendición a frutas, flores y pan, fue ideada por un grupo de mujeres del mercado central.
Después del terremoto del 5 de agosto de 1949, un grupo de vendedoras pidió a Monseñor Luis Bernardo Pozo, quien en ese momento era párroco de la catedral, que oficie una misa de acción de Gracias por los frutos otorgados por Dios.
“Fue tan emotiva esa misa porque tras el terremoto, hubo una emigración considerable en la provincia y la gente que se quedó no se reponía aún de la desgracia de hace apenas un año.”recuerda el sacerdote de 79 años.
Fue así como se inició la ceremonia que hasta hoy es considerada el acto más importante de las festividades ambateñas. Para 1951, Monseñor Pozo ofició una segunda misa en la catedral. El altar fue decorado con flores, pero antes de iniciar la misa una agricultora de Huachi Grande, entregó al sacerdote una cruz hecha totalmente con frutillas.
“Era una bella cruz, así que la coloque sobre la mesa principal”.dice el padre Pozo. Después de la misa, los asistentes se acercaron a admirar la singular pieza TRAs los elogios, Monseñor y algunas campesinas decidieron que para el próximo año, al altar sería arreglado con más frutas y flores, luego se incorporó el pan como parte de la decoración. Este acto litúrgico, cada año convoca a cientos de fieles y turistas del país y del mundo. ES que hay un atractivo que no puede pasar por alto en esta ceremonia: la “alegoría de la bendición “.
Cada año, el atrio de la catedral de Ambato se viste de gala. Una verdadera obra de arte hecha con flores, frutas y pan, es expuesta durante los días de la fiesta. La preparación de la alegoría, requiere de todo un equipo de trabajo que inicia su labor el primer día del año. El 1 de enero es señalado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como el día mundial de la Paz. Por ello, el Papa da su primer mensaje al mundo con temas distintos pero enfocados a la consecución de paz y justicia.
El mensaje es tomado para la misa y para la alegoría de la bendición de frutas, flores y pan. Los preliminares de dibujo, estructura, materiales y escalas son elaborados por el arquitecto Germán Acurio. Hace 14 años este profesional que labora en el cabildo ambateño se involucró con la actividad por casualidad. “Monseñor Vicente Cisneros fue quien me contacto, tuvo dificultad en reproducir el diseño a escala, así que fui y desarrolle la idea, desde entonces colaboro para la realización del ornamento” dice el arquitecto. El mensaje del Papa siempre será parte de la alegoría que cuesta aproximadamente $7 000. Para este año “Misioneros de Paz” es el motivo de inspiración de Germán Acurio. El boceto es presentado a las autoridades del clero, en una reunión analizan cada elemento de la propuesta, se hacen algunos ajustes y queda aprobado. La plataforma que contendrá al diseño mide 10x9metros. Su estructura es de hierro forrado con tableros de triplex. Casi todos los años se ha elaborado un solo armazón. Para este año se retomó armar las piezas al interior de la Catedral, que hasta el año pasado estaba en remodelación interna. Lo que permite que las 200 personas que colocan una a una los materiales trabajen sobre una estructura en el interior de la iglesia. La plataforma será como siempre, fascinante, bella y multicolor.
Diez mil flores, alrededor de 3 200 frutas por tipo y 30 metros cuadrados de pan darán vida a la sin par imagen de Jesús y una familia. El ornamento cautivará otra vez. Y logrará su cometido con los vivos colores de la naturaleza y sus frutos. Hojas de magnolias y de arveja, azulinas, crisantemos amarillos y blancos, claveles rojos, semillas de palma, variedad de granos secos. Las frutas y granos son seleccionados por su color. No pueden ser frutas blandas, puesto que son colocadas con isarcol y deben prestarse a permanecer por lo menos cuatro días en la plataforma. La conjugación de elementos y colores darán realce al mensaje que cae de perlas al mundo.
“Ser misioneros de Jesús" implica ser persona de paz y propiciarla, por lo tanto la paz nace, se crea y la transmite el hombre. Dios nos dio su paz, humanizando a su hijo en una mujer, por lo tanto no puede haber paz si no la reproducimos, somos portadores de ella y al ser imagen y semejanza de Dios, somos seres de paz y debemos darle su lugar en nuestras vidas” aseguró monseñor Luis B. Pozo. Los ambateños se sienten orgullosos de sus fiestas.
Jaime Jara es propietario de un una panadería y hace 28 años dona el pan para la alegoría. “Mi familia y yo tenemos amor por nuestra tierra, por esta celebración que une a los 'guaytambos' y concentra el interés del país, nuestro agradecimiento a Dios es compartido hasta con los presidentes de la república" asegura Jaime Jara. Para el desarrollo del evento, la Diócesis de Ambato cada año conforma 25 comisiones que las integran sacerdotes de la provincia, seglares, religiosas, estudiantes de los colegios católicos y voluntarios. El viernes 16 de febrero a las 22:30 el atrio de la Catedral estará listo para la celebración que se llevó a cabo el sábado 2 a las 09:00. (VCH) |
El Romántico pan de Ambato
El pan de Ambato es en el país, lo que el pan judío fue para Roma. La ‘matzá ‘es la primera masa que el hombre elaboró. LA harina de trigo amasada con agua y cocida sobre piedras calientes, más conocida como pan ázimo o ácimo fue el principal alimento de la humanidad. Ácimo significa que no contiene ningún ingrediente fermentativo. La hogaza judía se parece a una delgada y dura galleta. que para los judíos simboliza la humildad y la igualdad. Por sus bondades, sabor y variedad de usos en la preparación de otras exquisiteces, los romanos gustaban de la matzá al punto de tener puntos de producción solo para su consumo. El pan de Ambato tiene tal renombre, que llega a la Unión Europa, EEUU, Canadá, Sudamérica, China...Y es que el sabor y la manera de prepararlo es toda una historia. A pesar de que en el país hay poca documentación sobre el pan, hay personas que se han dado la tarea de recopilar información que sustenta la labor del pan en la tierra de los Tres Juanes. Gerardo Nicola Garcés, Cronista Vitalicio de Ambato, encontró un parecido de judíos y ambateños en cuanto a su forma de agradecer a una Divinidad por la generosidad de la tierra.
Y según Nicola, el pan de Ambato goza de fama desde la Colonia. “Los trigales de Tisaleo, Huachi... eran los proveedores de la materia prima de los artesanos. En Pinllo, todas las familias hacían pan, la demanda era alta, se llevaban en mulas o burros cargas de pan a las otras ciudades, se sabe que el Libertador Bolívar cuando se hospedó una ocasión en la villa de Ambato, fue recibido con lo mejor que producían los ambateños de esa época: el pan de Pinllo” afirma el cronista. Ahora en la ciudad hay varias panificadoras. Las románticas panaderías, o sea en donde se utiliza aún a la arteza, la mesa de labrado, dos tipos de harinas; la de trigo y la de castilla, manteca de chancho, horno de leña y otros secretitos quedan pocas . La mayor parte están en Pinllo, le sigue Atocha, Santa Rosa, y en menor escala en Ambato. En la parroquia Pinllo a 10 minutos de la urbe, hay una importante oferta de panaderías que desde las 06:00 ya ofrecen pan, café, chocolate, y colada morada. Hay familias que por generaciones hacen pan. Los Bonilla, Abril, Velástegui, López... son algunos de los apellidos relacionados con la labor del pan. En la calle Mera de Pinllo, una pintoresca casita verde de dos pisos. Funciona la panadería de Fausto López.
El caballero de 73 años y que aparenta de diez años menos, es la cuarta generación que se dedica a hacer pan. “Cuando tenía 6 años, mis padres me hacían despertar a las 05:00 para ayudarlos a empacar los ‘rascabuches’ un pan de muyuelo que se vendían tres por 0.50 centavos, había que colocarlos en canasta o en cajas de madera, para llevarlas a la plaza Urbina o al Mercado Modelo a lomo de burros” dice López. Desde entonces, este ambateño padre de siete hijos, trabaja con su esposa de 79 años, Olga Mayorga, en la elaboración de empanadas, pan de pinllo, tapados y guaguas de pan en finados. Al decir de López, ahora es mucho más fácil hacer el pan. Cuando era niño recuerda que debían comprar ‘la media’ que eran 125 libras de trigo. Sobre mulas o burros las llevaban a Atocha al molino de piedra y luego a Pinllo para cernir la harina e iniciar la preparación de la masa. “Teníamos que pedir turno para moler el trigo, el trabajo era arduo” concluye Don Fausto. Pero el centro de Ambato cuenta con otra panadería muy especial. En ella, se puede escuchar música de piano, probar las delicias de un pan que tal vez no se lo encuentre en otro sitio y conocer el origen de algunos nombres de los panes guaytambos.
“El tapado es hecho con dos masas, una de clara de huevo y la otra de su yema, la amarilla queda dentro de la blanca, por eso su nombre” dice Doña Teresa, quien es propietaria de una de las panaderías más tradicionales de esta ciudad. La ‘Panadería Ambato’ inició su actividad en 1947, y desde entonces ofrece una exquisita variedad de panes 100% hechos a mano y en horno de leña. La panadería está ubicada en pleno centro ambateño, en las calles Castillo y Olmedo. Es en la propia casa de esta dama, donde inicia su labor muy temprano y bajo los mismos cuidados para conservar ese toquecito de pan hecho en casa, tal como su madre le enseñó. La madre de Doña Teresa, emprendió la empresa hace 59 años. El 17 de septiembre de 1947, bateas, una mesa de labrado, latas y un horno de leña se convirtieron en los implementos de trabajo de dos mujeres: madre e hija amasaron su propósito de instalar su negocio. Su amor por la familia, la música, y el pan, mantienen muy ocupada a Doña Teresa. A sus 75 años, afirma que elabora el pan más por gusto que por lucro. Los recuerdos afloran cuando amasa la sin igual hogaza. “Mi madre me enseñó que el mollete es un pan con características francesas.
Las misiones que llegaron al país como la ‘Geodésica’ trajo consigo a gente, que visitó Ambato, probaron el pan y sugirieron que se lo rellenará con carne de cerdo endulzada con panela. ‘mollé’ en francés significa relleno. La panderita, a más de su amor por el trigo y el calor de la leña, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de música. Varias generaciones de niñas de la escuela Eugenia Mera, fueron alumnas de la mujer que dedica con música de piano, pasillos, boleros o tangos a sus clientes. Un niño entra a la panadería y pide un ‘changandito’ a Teresa. El pan tiene una singular forma, parece a simplemente una palanqueta, pero no lo es. El changadito o cruzado es un pan de harina de maíz y tiene dos partes de harina que se unen. ‘changa en quichua que quiere decir pierna, muslo, entonces como una expresión de amor que ya se la visto en las culturas como los puruhaes, panzaleos...cuyos cantaros, vasijas y otras obras muestran parejas entrelazando sus piernas, es decir están ‘changaditos’… sonríe Teresa, la maestra jubilada que dedica el tiempo a su romance con el pan. (VCH)
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