Nadie
más alejado del poder, que la prensa de provincia
Por: Susana Klinkicht
Redacción Cuenca (sklinkicht@hoy.com.ec)
Un
bache en la calzada sirve para deducir con precisión la cantidad
de poder que un periodista puede ejercer con su trabajo: en un medio
local, es probable que con una sola foto consiga que la calle sea
pavimentada. Si es corresponsal de un medio nacional en esa misma
ciudad, difícilmente ameritará publicar la nota. Todo
depende de la cercanía a las esferas que toman las decisiones.
“Nadie más alejado del poder que
un corresponsal de un medio nacional en provincias”. Así
describe Ricardo Tello, con la experiencia acumulada como periodista
de El Universo en Cuenca, esa sensación constante de impotencia
de los corresponsales nacionales en la ciudad desde la que informan
y su ausencia notoria en los temas relacionados con el poder capitalino.
Pero
después de haber sido reportero del mismo diario en Guayaquil,
subdirector de El Norte de Ibarra y ahora editor general de El Tiempo
de Cuenca, considera que esa cuestión del poder es algo muy
relativo: “En realidad, lo que estamos es solamente lejos
de las fuentes del poder, de la Presidencia, el Congreso, la Corte
Suprema de Justicia y ahora de Montecristi, pero estamos cerca de
la gente.”
Los medios de prensa pequeños buscan cada vez más
y de manera sistemática al ciudadano común como fuente
y objetivo principal: “Dejan las informaciones del poder político
a los medios nacionales, en especial a la TV, y se ocupan de los
temas que afectan a la gente y del modo cómo lo que se decide
en el Centro atañe a las personas.”
La experiencia es que los ciudadanos de provincias, es decir, de
todos aquellos lugares que no son Quito ni Guayaquil, hasta cierto
punto, reaccionan a las noticias que se producen en las instancias
del poder central a su vez con distanciamiento. Tienden a convertirlas
en un chisme, que resulta un poco soso, precisamente porque lo consumen
lejos de Palacio: un problema entre congresistas o asambleístas,
los cambios de ministros y superintendentes, la disolución
de la Corte Suprema no tienen una injerencia directa en la vida
de los que ni siquiera conocen a la parentela de los aludidos.
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'Estamos solamente lejos de las fuentes del poder pero estamos
cerca de la gente' |
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“El verdadero poder radica en lo que afecta a la gente y la
verdadera misión de los periódicos es el servicio”,
es la nueva divisa de los medios, perseguida en el país con
más coherencia por los aproximadamente 180 periódicos
regionales que por los nacionales, todavía atrapados en estrategias
palaciegas que los convierten en “cajas de resonancia”
del poder político, como diría Rubén Darío
Buitrón. En estas circunstancias, los corresponsales en la
periferia tienen aún más dificultades de saltar a
la portada de un periódico nacional. Pero hay fuentes conscientes
de la congestión noticiosa que se produce en la capital política
que optan por trasladar su primicia a provincias para asegurar su
impacto. Así sucedió cuando la Embajada Estadounidense
dio a conocer en Cuenca la postura que adoptaría frente al
probable derrocamiento de Abdalá Bucaram.
Estrategias desde la provincia
“La misión del corresponsal de un
medio nacional es percibir lo que sucede en su sector de responsabilidad
y dar voz a las personas que allí viven”, define Tello.
Pero, además, y allí radica uno de sus principales
desafíos, deberá estar atento a las coyunturas informativas
que se produzcan a escala nacional, para darle a su región
la oportunidad de participar en el debate. Cuenca, Loja o Azogues
tienen algo que decir, por ejemplo, a la Asamblea Constituyente.
Una ciudad como Cuenca, en donde se han prohibido las corridas de
toros y las peleas de gallos, tiene una propuesta propia respecto
a la protección de animales. El corresponsal tiene la obligación
de percibir esta especial vocación y abrirle espacio.
Sin embargo, hay peligro de que lo que logre un espacio en los medios
nacionales sea lo exótico, lo fuera de lo común. La
tentación de lo sensacionalista siempre está latente
en el trabajo del que informa desde lejos.
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El aburrimiento es el enemigo en los entornos pequeños,
según admite Ricardo Tello |
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Para que una participación de provincias sea admitida en
igualdad de condiciones, el corresponsal requiere de su inclusión
en la agenda que se elabora en el centro. Su misión es superar
también la distancia que lo separa del poder interno. “Allá
se decidirá si las entrevistas, las opiniones sobre un tema
y las investigaciones que las sustentan se hacen solo en la capital
o si se multiplican las voces y se activan las corresponsalías”,
anota Tello. Diario HOY tuvo en su día un papel preponderante
en la despenalización de la homosexualidad, cuando los protagonistas
de la iniciativa surgieron primero en Cuenca. También contribuyó
a destapar el peculado por el que fue destituido el entonces ministro
de economía Carlos Julio Emmanuel, porque logró primero
declaraciones de los alcaldes afectados en las pequeñas ciudades.
¿Propios o ajenos?
Existe la teoría en algunos medios nacionales
de que los corresponsales no deben provenir de la ciudad de la que
informan. “Nosotros no nos damos cuenta de que tenemos en
Cuenca una de las iglesias más grandes de Latinoamérica,
solo porque pasamos todos los días a su lado”, dice
Tello. Él recomienda salir, de la mano de Tom Wolfe, a las
calles de la ciudad a redescubrirla una y otra vez. “Sería
ideal que el corresponsal tenga la capacidad de sorprenderse de
su ciudad de la misma manera como el que no está habituado
a ella.”
Suele ocurrir, en cambio, que el corresponsal enviado desde otra
parte descubre primero el cliché y su asombro se detiene
en la superficie, de tal manera que sucesivos corresponsales abordan
siempre el mismo tópico. Hay cierto tipo de historias que
resurgen una y otra vez. ¿Cómo activar, entonces,
el disparador que pone en marcha nuestra capacidad de sorprendernos
y sorprender a los lectores o televidentes? “El aburrimiento
es el enemigo en los entornos pequeños, los recursos se van
agotando”, admite Tello.
Existe una opción, que es la de indagar si los problemas
locales son comunes a otras ciudades o, incluso, a otros países.
El tema del patrimonio edificado, por ejemplo, no puede ser reducido
a la información sobre cada casa vieja que se bota, sino
apreciado en su contexto, en la falta de estrategias locales y nacionales
para enfrentar el problema y puede ser compartido entre varios corresponsales
de un mismo medio.
Hay
también otros recursos: hace pocos años, causó
sensación una historia escrita por la periodista cuencana
Sandra Ochoa después de un viaje entre emigrantes que intentaron
suerte en una precaria embarcación. Su historia terminó
solo cuando los coyotes fueron juzgados. “Es un fantasma que
me va a perseguir toda la vida”, dice, “pero fue la
opción para mostrar el drama humano de cientos de miles de
personas”.
Sandra Ochoa pudo hacer el viaje porque lo pagó el New York
Times. El esbozo de su proyecto no tuvo el respaldo inicial a escala
local porque resultaba muy caro. Ochoa confirma que para un corresponsal
de provincias es difícil acceder a las unidades de investigación
de las redacciones centrales, porque no puede alejarse de la cobertura
cotidiana por mucho tiempo. Generalmente su trabajo consiste en
escribir historias constructivas sobre gente emprendedora, con las
que compite con todos los demás corresponsales por la página
‘País’ de su periódico.
Medios nacionales y poder local
Una de las demandas que un medio nacional en provincias
enfrenta es el deseo del poder local de trascender. El alcalde,
el prefecto, los concejales con más aspiraciones políticas
o las cámaras de la producción quieren ver reflejadas
sus acciones, pero, sobre todo, que se haga eco de sus reclamos
al poder central. Esto obliga al corresponsal nuevamente a la reflexión
sobre las necesidades de la gente.
Surge la pregunta, incluso cuando las demandas y exigencias de las
autoridades locales frente al Gobierno Central son justificadas:
¿Deberíamos sumarnos a una campaña ciudadana
o institucional? “Debemos informar, porque a la gente le afecta,
pero sin mimetizarnos”, dice Tello.
La tecnología
Los corresponsales de HOY, que todavía
recuerdan las peripecias que sufrieron los medios para enviar noticias
y fotos del desastre de La Josefina, en 1993, o de la Guerra del
Cenepa, en 1995, a Quito, registran con gratitud la evolución
de la tecnología de la comunicación.
La Internet ayuda a superar el aislamiento de los periodistas en
provincias, permite conocimientos inmediatos de lo que ocurre en
el resto del país y de lo que se discute en el mundo y puede
integrarse al debate e introducir a su corresponsalía con
más facilidad en la agenda.
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