Tibio
rol del gremio periodístico en defensa de los profesionales
Por: Verónica Galarza
Redacción Quito (vgalarza@hoy.com.ec)
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| En mayo de 2007, Rafael Correa expulsó de Carondelet
al editorialista Emilio Palacio (izq.) |
El denominado “socialismo del siglo XXI”
se ha esparcido por Latinoamérica y el presidente Rafael
Correa se ha hecho eco de la teoría acuñada por el
sociólogo Heinz Dieterich para presentar un modelo de desarrollo
económico-político basado en la democratización
de la sociedad. No habla de comunismo, pero sí de la búsqueda
de un cierto equilibrio entre ricos y pobres.
En una época en que prima el desarrollo científico
y tecnológico en el mundo, la democracia participativa es
uno de los estandartes de esta corriente, que busca que el pueblo
sea sinónimo de mandante y no de gobernado. Esa práctica
se difunde en todos los ámbitos de la vida nacional, incluidos
los medios de comunicación, que han sido críticos
cuando se ha tratado de mermar la libertad de expresión.
En este punto se retoma uno de los ejes del socialismo tradicional
que es el control del Estado, sea este total o parcial, para adaptar
una política comunicacional para medios públicos y
privados.
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Perros
de presa, sabuesos del poder, solo toman café, son
frases dichas por intelectuales |
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En estos 16 meses de estar en el poder, Correa
ha tenido varios roces con periodistas, medios de comunicación
y dueños de las empresas mediáticas.
El primer encontrón lo tuvo con diario La Hora, el cual publicó
el 9 de marzo de 2007 un editorial bajo el título de ‘Vandalismo
oficial’, en el que se acusó al presidente de gobernar
con “tumultos, piedras y palos”.
La respuesta fue un juicio penal en contra del director del rotativo,
Francisco Vivanco. A la defensa del medio salieron los gremios periodísticos
nacionales e internacionales como: la Asociación Ecuatoriana
de Periódicos del Ecuador (Aedep), la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP), entre otros.
No obstante, a la relación medios-Gobierno se añade
la famosa frase “los periodistas son como bestias salvajes,
al hacer añicos a la gente y a su reputación”,
dicha por el primer ministro británico Tony Blair a mediados
de 2007 y recogida por Correa.
Este asunto generó tanta polémica que incluso el periodista
Juan Carlos Calderón Vivanco fundó la Asociación
de Periodistas “Bestias Salvajes”, cuya denominación
en ningún momento fue motivo de indignación.
El caso de la periodista de diario El Universo, Sandra Ochoa, a
quien el mandatario la tildó de “gordita horrosa”
por decirle “qué es lo que quiere que le pregunte señor
presidente”, no pasó desapercibido.
El 30 de junio de 2007, en una de sus cadenas sabatinas, Correa
pidió a la gente que no vea televisión, no escuche
radio, ni lea periódicos, como una contraofensiva al papel
de la prensa.
Otro de los ataques a periodistas fue el que recibió Emilio
Palacio, editor de Opinión de El Universo, a quien lo sacó
de Carondelet por un altercado producto de la intolerancia.
Hace un mes, el mandatario pidió a Camilo Samán, quien
se desempeñaba hasta el 11 de mayo como gobernador del Guayas
que inicie un juicio por injurias en contra del mismo rotativo.
Esa intolerancia le ha llevado a Correa a decir que los medios “tienen
un rol terrible, porque están con el poder” y bajo
ese criterio afirmó que se han convertido en sus opositores,
faltos de profesionalismo. Esta serie de actitudes se han visto
reflejadas en sus intentos por regular los derechos de la comunicación
que han sido discutidos por la Asamblea y en los que han participado
la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador (Fenape).
Similares situaciones se han evidenciado en anteriores administraciones,
en donde la represión ha sido el ingrediente principal para
intentar controlar a los periodistas.
El 25 de marzo de 2003, el presidente Lucio Gutiérrez creó
la primera Comisión Anticorrupción adscrita a la Presidencia,
bajo la dirección de Alejandro Nájera. A él
se le atribuyó el espionaje telefónico y la elaboración
de una lista de enemigos del Gobierno, que incluía a periodistas,
conocida como “la lista negra de Nájera”.
Bajo ese Régimen y por la presión de gremios como
la Aedep se frenó una “Ley Mordaza”, que quería
regular la libertad de expresión, y en su lugar Ecuador se
adhirió a la Declaración de Chapultec, cuyo principio
es el ejercicio de una prensa libre sin censura previa. Dos días
antes al derrocamiento de Gutiérrez (21 de abril de 2005)
falleció el fotógrafo chileno Julio García,
producto de un enfrentamiento en las calles de Quito, entre la fuerza
pública y la sociedad civil. La muerte del periodista generó
el repudio del gremio.
Así como a Gutiérrez, los gremios periodísticos
pidieron a los entonces mandatarios Jamil Mahuad y Abdalá
Bucaram que tengan sensatez y renuncien a sus cargos. Al primero,
por dejar un país con crisis financiera y al segundo por
difundir una mala imagen del país en el exterior.
Y qué decir del Gobierno de León Febres Cordero que
se caracterizó por acciones represivas a sus opositores.
En estos 30 años de democracia, el papel de los gremios en
defensa de la profesión ha sido calificado como histórico
únicamente en la administración de Abdalá Bucaram.
En aquella época, el Colegio de Periodistas de Pichincha
organizó una marcha en protesta al Régimen que fue
derrocado el 6 de febrero de 1997. Desde entonces, la misión
de estos organismos a más de capacitar a sus militantes se
ha detenido en misivas a los gobiernos de turno en las que se pide
tolerancia y respeto.
Una de las fallas que tienen estas instituciones es su división.
De manera legal existe una Confederación que agrupa a la
Federación y esta a los colegios provinciales, pero se han
creado otros organismos como la Unión Nacional de Periodistas
y asociaciones. Más allá de la falta de un solo liderazgo
gremial urge la expedición de normas legales que vayan acorde
con la realidad, pues la Ley de Ejercicio Profesional data de 1975.
Bajo estos antecedentes se configura la necesidad de replantear
el rol del periodismo y de los gremios. Según Rubén
Darío Buitrón y Fernando Astudillo en el libro Periodismo
por dentro, el periodista se debe a la sociedad y por tanto debe
crear un periodismo de contrapoder, crítico, participativo,
solidario y que llegue al fondo de las cosas.
‘Hay un buen ambiente con
el Gobierno’
René Espín, presidente del Colegio
de Periodistas de Pichincha,
advierte la necesidad de poner ciertos límites a la gente
que no ha ido a los
centros de educación universitaria
Ante las críticas del Gobierno a los periodistas
y a los medios de comunicación, el Colegio de Periodistas
de Pichincha ha preferido mantener un perfil conciliador.
Según René Espín, titular de esta agremiación,
los medios de comunicación se deben a la comunidad y no a
intereses particulares o políticos. Pero aclaró que
no cualquiera puede ejercer el periodismo si no es un profesional
en la rama.
El campo de acción del Colegio ante los epítetos lanzados
por el presidente Rafael Correa se ha extendido a publicaciones
en la prensa y a oficios en los que se pide sobre todo respeto al
ser humano. Sin embargo, el inconveniente para Espín no está
ahí, sino en la profesionalización.
“Nosotros vemos que no se atente contra nuestros compañeros
que son parte de la institución, pero por otra parte también
hemos sido claros y hemos planteado que no se nos ponga en un mismo
saco y pedimos que se hagan precisiones. No nos pueden calificar
de que todos somos corruptos, bestias salvajes porque eso va en
contra de nuestra imagen profesional”, afirmó.
En este sentido, una de las tareas en la que ha emprendido este
organismo es la revisión de la Ley de Ejercicio Profesional,
para que esté acorde al momento actual en que vivimos.
Espín indicó que esta preocupación la expuso
al mandatario, quien entendió mejor algunos aspectos que
desconocía.
“Los tiempos cambian y las posiciones que no nos permitían
acercarnos se empiezan a romper... con el Gobierno no tenemos malas
relaciones”, dijo.
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El Colegio de Periodistas pidió al régimen
que se aplique la Ley de Ejercicio Profesional |
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‘El mejor sensor de lo que
se hace es la sociedad’
José Camino, presidente de la UNP,
señala que su organización siempre
ha estado preocupada por actitudes que van en contra de la
clase periodística profesional
Para el presidente de la Unión Nacional
de Periodistas (UNP), José Camino, la función de los
medios y de los periodistas se resume en la veracidad de lo que
se difunde. Es ahí, dijo, que cuando un medio o un periodista
no cumple a cabalidad su función, sencillamente el público
es quien lo censura, al dejar de leer, de ver, o escuchar.
Por ello, la relación Gobierno-medios la ve apenas como un
impasse que se ha dado siempre. Sin embargo, recordó que
antes de ser titular de la UNP, su gremio protestaba ante acciones
gubernamentales que intentaban amordazar la libertad de expresión
y opinión.
Con este Gobierno afirmó que se han dado enfrentamientos
verbales entre el presidente de la República y ciertos medios
de comunicación, entre ellos, diario La Hora y El Universo,
a quienes se ha buscado desacreditarlos. Advirtió que como
gremio se hizo un llamado al mandatario para que en conjunción
de esfuerzos se llegue a consensos en donde el único ganador
sea el país.Ofreció incluso las instalaciones de la
UNP para promover el encuentro, el cual se dio, pero sin la presencia
del jefe de Estado, quien envió una carta disculpándose
por no asistir.
Camino insistió en que pueden existir medios de comunicación
que no estén de acuerdo con el Gobierno, pero manifestó
que eso es parte de la democracia, porque si no sería una
dictadura. También trajo a la mente las acciones represivas
contra la prensa en los gobiernos de León Febres Cordero
y Lucio Gutiérrez, que quicieron opacarla.
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En
el juego democrático no podemos estar siempre de acuerdo
con el Gobierno |
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Marcha contra Bucaram es la insignia

María Eugenia Yépez, ex presidenta
del Colegio de Periodistas
de Pichincha, exhorta a los gobiernos de turno a ser
un ejemplo de tolerancia
“En una marcha multitudinaria caminamos a
la Plaza Grande, en vísperas a la caída del entonces
presidente Abdalá Bucaram”. Con esta frase, la periodista
María Eugenia Yépez recordó cuando, junto al
presidente del Colegio de Periodistas de Pichincha de esa epóca,
Rodolfo Muñoz, organizó una movilización a
la que se sumó la ciudadanía para pedir la salida
del mandatario por la “ridiculez” en la que dejaba al
Ecuador.
Como ella misma señaló, esta manifestación
pasó a la historia, no solo por los momentos críticos
que vivía el país, sino porque se convirtió
en la insignia del trabajo de los gremios periodísticos.
Cuando, en el país, la Asamblea de 1998 reformaba la Constitución,
logró incluir entre los articulados el derecho de la comunicación.
Ahora esta propuesta sirve de referente a la nueva Asamblea para
definir una política de comunicación en la que se
quiere incluir un órgano regulador de la actividad periodística.
Para 2002, Yépez estuvo a punto de que el Congreso reforme
la Ley de Ejercicio Profesional, pero los intereses políticos
frenaron su intención. Sin embargo, recordó la labor
de Yolanda León cuando dirigió la Federación
Nacional de Periodistas del Ecuador (Fenape), al conseguir un alza
salarial.
Sus vivencias la conducen a pedir a los gobiernos que se respete
como principio básico la libertad de expresión y que,
si quieren reclamar, sepan cómo hacerlo.
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La
libertad de expresión debe ser utilizada por los medios
con responsabilidad |
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‘Medios deben entrar en etapa de transición’

María Eugenia Garcés, vicepresidenta
de la Fenape,
indica que la libertad de expresión se ha limitado a espacios
privados y no ha trascendido
Vinculada siempre a los gremios periodísticos
y, en la actualidad, a la Federación Nacional de Periodistas
del Ecuador (Fenape), María Eugenia Garcés destacó
la “pelea” que se ha dado en pro de la libertad de prensa,
expresión, de la cláusula de conciencia y de mantener
en reserva la fuente.
En el mundo globalizado en el que vivimos consideró preciso
democratizar la sociedad para devolver la palabra a la ciudadanía,
sin que primen intereses particulares o políticos que quieran
distorsionar la verdadera función que tienen los medios y
los periodistas.
Desde su “trinchera” ha reclamado los calificativos
realizados en contra de la prensa, no solo con este régimen,
sino con las anteriores administraciones.
Para defender el ejercicio profesional, dedicó cinco meses
a la elaboración de una propuesta sobre comunicación
para que la Asamblea Constituyente la analice bajo el principio
de que es un derecho humano.
Este planteamiento más democrático pretende brindar
garantías a la ciudadanía y posibilitar su participación
en los medios. También propuso la creación de un Consejo
de Comunicación que esté conformado por representantes
de los medios públicos, privados, la sociedad civil, del
Gobierno, entre otros, para que se encarguen de vigilar el desempeño
periodístico.
“El objetivo es dar paso a una democracia representativa en
la que prime la libertad de expresión y no la política”,
añadió.
Para referirse a
los periodistas o a la prensa, el presidente Rafael Correa utiliza
estos epítetos:
TEXTUAL
Necesitamos periodistas
profesionales que no hagan chismografía
Hay el derecho a opinar
y a expresarse, pero no hay derecho a la mentira
Los periodistas son
bestias salvajes y también una miseria humana
Apaguen el televisor,
no lean periódicos, para eso hay los medios públicos
La prensa es mediocre,
conspiradora y también busca desestabilizar
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