ENFOQUE: LA RELACIÓN DE PODER y los medios no ha sido fácil. Las reglas de juego en esta trama expresan una dinámica de imposición de agendas.

Libertad de expresión: normas se acomodan al vaivén de la política
Por: Luis Boada Gualsaquí
Redacción Quito (lboada@hoy.com.ec)

libertadEl juego del gato y el ratón describiría bien lo que ha sido la relación entre el poder político y los medios de comunicación desde que se reinstauró la democracia en 1979.
En unos gobiernos, más que en otros, la relación llegó a niveles de tensiones importantes; sin embargo, allí fue donde se manifestó más esa lógica mediática de que los medios de comunicación (los no vinculados) están para desentrañar aquello que el poder se esfuerza en esconder.
Édgar Jaramillo, director ejecutivo de Ciespal, hace una descripción sucinta de lo que ha sido esa convivencia. Señala que, en general, la relación de los repetidos gobiernos y los medios en estos 29 años de democracia no ha sido fáciles. Pero hay diferencias; unos gobiernos -dice- han sido más receptivos a las críticas que otros. Y, entre los menos receptivos -señala-, ha habido gobiernos que han querido imponer su agenda a los medios. Pero también ha habido de lo otro, es decir, algunos medios han querido poner la agenda a los gobiernos.
Una constante entre todos los regímenes ha sido, en momentos críticos, el echar la culpa a la prensa de los males de la República. Y, en esa trama, han habido amenazas de clausuras, retiro de frecuencias, advertencias a periodistas, el retiro de publicidad. Hay casos emblemáticos en cada Gobierno.
Durante el Gobierno de León Febres Cordero (1984-1988), diario HOY enfrentó una arremetida por su posición crítica cuando se intentó impedir su publicación al prohibir la importación de papel.

León Febres Cordero
En un marco de garantías limitado se desarrollaron las
relaciones del Gobierno de Febres Cordero y los medios

En el Gobierno socialdemócrata de Rodrigo Borja (1988-1992) se produjo un incidente con Radio Sucre cuando el presidente decidió cerrar la emisora tras vencer el plazo dado a sus dirigentes para que demuestren una acusación en contra de un familiar cercano al primer mandatario.
El Gobierno de Sixto Durán Ballén (1992-1996) mantuvo una relación más amistosa con los medios. No por eso la controversia dejó de envolver a esa administración por la serie de actos de corrupción que salieron a la luz gracias a la prensa. El caso “Flores y Miel” o la polémica del aeropuerto Los Perales de Bahía de Caráquez son dos ejemplos.

Casi 24 años le tomó a la clase política expedir la ley de acceso a información pública
 

El advenimiento del Gobierno populista de Abdalá Bucaram reavivó las tensiones del poder y la prensa, sobre todo por el estilo vertiginoso y confrontativo del primer mandatario con los medios de comunicación.
Los gobiernos sucesivos marcaron esa dinámica bajo un marco legal que amparaba la libertad de prensa y expresión así como el derecho a la honra. No obstante, en esa relación se ha mantenido distante el ciudadano común, en términos de un reconocimiento formal de sus derechos en el ejercicio de la comunicación.
En las dinámicas del poder, el papel de la prensa también ha sido puesto en el banquillo cuando el ejercicio profesional se convirtió en la plataforma político-electoral para muchas figuras de los medios, sobre todo de la televisión. No hay una reglamentación que lo limite.
En los años de democracia, las líneas del poder y los medios también han respondido a otras dinámicas, impuestas por otros actores, como sucedió durante la crisis financiera de 1999, cuando la tensión adquirió un componente regional debido al control que algunos de los banqueros ejercían sobre determinados medios de comunicación.

Censuras abiertas y solapadas

Édgar Jaramillo considera que el principal problema que han enfrentado los medios en estos 29 años ha sido la dificultad de acceder a la información oficial. Los gobiernos sucesivos han aplicado desde su propia dinámica un estricto sigilo sobre sus actos, acota.
Poco más de 24 años tuvieron que pasar para que se promulgue la Ley de Acceso a la Información (Lotaip), una iniciativa de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep) y en particular de Diario HOY.
El 25 de mayo de 2005, el presidente Alfredo Palacio expidió una reforma a los artículos 4 y 9 del Reglamento de la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Lotaip), relacionados al principio de la publicidad y al sentido de la reserva.
Con esa reforma, supuestamente, se pretendía superar el último punto de discordia entre los diversos actores y poner un punto final a una serie de trabas que se habían presentado desde la publicación de la Ley en el Registro Oficial 337, el 18 de mayo de 2004.
El primer problema se presentó con las dilaciones del Gobierno de Lucio Gutiérrez para emitir el Reglamento, cuya promulgación estaba prevista expedir en el mes de agosto de 2004. La demora fue justificada por la diferencia de criterios sobre el texto. Gutiérrez, que demoró el reconocimiento oficial de la declaración de Chapultepec, finalmente promulgó el reglamento el 19 de enero de 2005.
Pero su propuesta provocó otra discusión, pues varios sectores objetaron que, en la misma, se haya ampliado el marco de la reserva a temas que no estaban contemplados en la Ley, como la información relativa a propiedad intelectual, aquella protegida por el sigilo bancario, comercial, industrial, tecnológico o bursátil, etc. La reforma de Palacio limitó esa categoría a lo que establece el Art. 9 sobre la calificación previa del Consejo de Seguridad Nacional (Cosena).
En el reglamento promulgado por Gutiérrez, finalmente se amplió la responsabilidad de la Defensoría del Pueblo sobre el control y seguimiento de la creación de las páginas web y su permanente actualización, concentrando varias responsabilidades en una entidad que, de por sí, tiene la obligación legal de vigilar el cumplimiento de la misma y en atender las quejas y brindar el patrocinio en los recursos de acceso.
No obstante, a tres años de la promulgación del reglamento de la Lotaip persisten las dificultades para acceder a información pública. Esto se refleja en el incumplimiento de las entidades del Estado en publicar a través de las páginas web la información de gestión, de manera particular, sobre el manejo económico y presupuestario.
Este Diario ha hecho un seguimiento permanente del tema y, a pesar del compromiso adquirido por el presidente Rafael Correa, hay problemas en la actualización de datos.

En 1998, nuevas reglas, pero...

Los problemas generados por publicaciones inexactas o que podrían ser injuriosas fueron advertidos por la Asamblea de 1998. Así, en el marco de los derechos civiles fueron establecidas normas para resarcir daños.
En la Constitución elaborada ese año se reconoció el derecho de la persona para que se haga una rectificación en forma obligatoria, inmediata, gratuita y en el mismo espacio o tiempo de la información o publicación a través de las cuales se hecho afirmaciones sin pruebas o inexactas o se haya agraviado en su honra por afirmaciones o publicaciones no pagadas hechas por la prensa u otros medios de comunicación social.
Allí también se establece el derecho a la libertad de opinión y de expresión a través de cualquier medio de comunicación, sin perjuicio de las responsabilidades civiles.
En el marco general de los derechos civiles se ratificó el derecho a la honra, a la buena reputación y a la intimidad personal y familiar, así como la garantía que por Ley se proteja el nombre, la imagen y la voz de la personas.
En esa Constitución se garantiza el derecho a acceder a fuentes de información, a buscar, recibir, conocer y difundir información veraz, plural, oportuna y sin censura previa... Se garantiza la cláusula de conciencia y el derecho al secreto profesional de los periodistas y comunicadores sociales o de quienes emiten opiniones formales como colaboradores de los medios.
También se señala que no existirá reserva respecto de informaciones que reposen en los archivos públicos, excepto de los documentos para los que tal reserva sea exigida por razones de defensa nacional y por otras causas establecidas en la Ley. Precisamente, esta norma dio origen a la Ley de Acceso a la Información Pública.
La Constitución de 1998 contempla el derecho a la libertad de empresa, el derecho a la comunicación, a fundar medios y a acceder, en igualdad de condiciones, a frecuencias de radio y televisión.
Los asambleístas de 1998 también establecieron el recurso de habeas data, dejando así varios canales a los ciudadanos para la obtención de información.

La Ley, papel mojado

El marco constitucional que dejó la Asamblea de 1998 experimentó complicaciones para su aplicación. No solo hubo demoras en el nivel político, como lo revelan las dilaciones en el entorno legislativo para tramitar y aprobar la Ley de Acceso de la Información Pública, sino también afectaciones al trabajo de los medios.
En este último período se produjeron incidentes que evidenciaron las mismas prácticas del poder respecto a la prensa. Hay algunos casos emblemáticos.
Uno de ellos estuvo protagonizado por el ex presidente León Febres Cordero, cuando su influencia política era fuerte a varios niveles. El ex mandatario decidió enjuiciar al articulista Rodrigo Fierro, que, en uno de sus editoriales, sugirió precisamente la omnipresencia de ese político.
En este período tampoco faltaron los amedrentamientos, como fue el caso del aparecimiento de listas de periodistas que eran monitoreados desde Carondelet u otras instancias de poder. El abuso en la entrega de frecuencias fue otro problema.


El 'ciudadano' entra ahora al juego de poder

Alberto Acosta
Alberto Acosta, presidente de la Asamblea, es la figura mediática del nuevo
orden de la comunicación dentro del debate constituyente

Los medios, el poder y los ciudadanos. Esta es la trilogía alrededor de la cual se ha estructurado el debate en Ciudad Alfaro de la comunicación, en medio de una discusión que ha desembocado en una abierta contraposición de derechos y deberes asignados a esos sectores.
El sector oficialista de Acuerdo País (AP) ha dado fuerza a ese tercer elemento, tomando de base su propuesta de campaña, que reivindica una mayor participación ciudadana en las decisiones del Estado. El componente de control no es ajeno a esa pretensión a través del establecimiento de un cuarto poder o poder social.
Desde esa perspectiva, el debate sobre comunicación ha adquirido una nueva dimensión respecto a las relaciones entre el poder formal y los medios de comunicación, pues estos, en adelante -de aprobarse finalmente la norma-, deberán sujetarse a una nueva estructura que podría influir, desde la perspectiva de ese poder ciudadano y el otro tradicional, en el papel de los medios de forma contundente y permanente.
La posibilidad de confusiones entre esos poderes fue advertida en la propia bancada oficialista. La asambleísta María Paula Romo, vicepresidenta de la Mesa de Legislación, sugirió que se cambie la definición del control social por control ciudadano. A su juicio, como está presentado, puede interpretarse como un control estatal. Pero la sugerencia no implicaría solo un cambio de forma. El alcance real de la participación ciudadana aún está pendiente en la Mesa 2, que debe definir la estructura de ese poder ciudadano. Hasta ahora solo se ha hecho una mención del tema dentro de un articulado sobre derechos de la comunicación, que ya fue discutido en primer debate por el Pleno.
En este primer paquete quedaron varias interrogantes. Las inquietudes de fondo surgieron de la misma bancada de AP por la mención reiterada en diversos artículos de los controles estatales, que despertó el comentario del ex vicepresidente y actual asambleísta León Roldós de que hay un sesgo estatizante..
La posibilidad de que se aplique un control a los contenidos de los medios está latente o, lo que es peor, puede ser que se establezca una censura previa, lo cual es advertido por la oposición. E incluso por Romo sobre uno de los articulados en que se dice que el Estado controlará la publicidad o ciertos programas que fomenten conductas xenófobas, sexistas, de una intolerancia religiosa u otras negativas.
El asambleísta de oposición Sergio Chacón cree que este tipo de controles afectará inevitablemente la libertad de prensa y la libertad de expresión, pues ese control recaerá en una instancia de poder que hasta el momento no ha sido definida.
La mayoría de la Mesa 1, que preparó el articulado sobre derechos de la comunicación, ha defendido su alcance. Uno de los argumentos para definir los controles ha sido el abuso cometido por los medios, entre otros momentos, cuando no se ha dado el tratamiento equitativo y oportuno al reclamo de los ciudadanos que se han visto afectados por publicaciones.
Entre los directivos de los gremios de medios que asistieron al primer debate, como observadores, hubo la percepción de que en la propuesta del oficialismo (aunque no de todo el bloque) se quiere sobreponer un derecho sobre otro.
En el informe de minoría de Chacón se menciona este forcejeo en la medida de que, en lugar de controles del Estado se fijen mecanismos para que el ciudadano pueda reclamar a través de la Defensoría del Pueblo el resarcimiento por afectaciones ocasionadas por publicaciones.
El articulado introduce otras normas, como la capacidad del Estado de controlar la vinculación directa o indirecta de la propiedad de los medios y del uso de las frecuencias de radio y televisión. Para este último caso, AP se sustenta en los abusos en el “reparto” de frecuencias y propone una distribución entre medios públicos, privados y comunitarios. Para estos últimos, el Estado ofrece garantías para su creación y promoción.
También plantea que, por razones de interés general, público y social, el Estado podrá establecer la creación de servicios públicos de telecomunicación con o sin reserva total o parcial, y puede adoptar formas de gestión directas o indirectas.

ÍNDICE
arrow "Yo encuentro en periodistas afán de poner zancadillas"
Por: Thalía Flores y Flores
arrow "El Gobierno de Febres Cordero se parece bastante al de Correa"
Por: Martha Córdova Avilés
arrow Tibio rol del gremio periodístico en defensa de los profesionales
Por: Verónica Galarza
arrow Nuevas voces surgen a través del periodismo ciudadano
Por: Nancy Jarrín
arrow Cuando la mirada del público se convierte en un ejercicio académico y de crítica
Por: Saudia Levoyer
arrow Investigación o la obsesión por destapar el lado oculto del poder
Por: Ana Angulo Benavides
arrow Los intereses políticos y económicos también juegan al fútbol
Por: Raúl Chávez
arrow Nadie más alejado del poder, que la prensa de provincia
Por: Susana Klinkicht
arrow Medios públicos, en la mira de la sociedad y de los medios privados
Por: Soledad Donoso
arrow Tradición crítica en el periodismo de opinión
Por: Diego Araujo Sánchez

 

 

 

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