IRAQ: CUATRO AÑOS DE GUERRA DEJAN TEMOR, DESTRUCCIÓN Y MUERTE
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En la fotografía el humo cubre el Palacio Presidencial durante el ataque masivo sobre Bagdad el 21 de marzo de 2003



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Información publicada en Diario HOY del 20 de marzo al 22 de abril de 2003


Una explosión se ve en Bagdad el 20 de marzo de 2003

Humo detrás de la estatua del en ese entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, frente al destruido edificio del Comité Olímpico Iraquí el 9 de abril de 2003

Cuatro años después de la invasión liderada por Estados Unidos con la meta declarada de desarmar a Iraq y convertirlo en un enclave pro occidental en Oriente Medio, el país se halla desgarrado en sangrientas luchas sectarias.

Lejos de abandonar el país y regresar a casa, las fuerzas estadounidense han aumentado su compromiso y apresuran el envío de 25 000 nuevos hombres a Bagdad para intentar apaciguar los ánimos entre chiitas y sunitas, enfrascados en feroces luchas que forman parte de un conflicto que el Pentágono equipara finalmente con una guerra civil.

En el oeste y el norte de Iraq, los militantes de Al Qaida continúan la insurgencia contra el gobierno apoyado por los Estados Unidos, mientras en el centro y el sur las milicias chiitas pelean por la supremacía y el control de los recursos petroleros.


Bagdad 20 de marzo de 2003




Bagdad 22 de marzo de 2003

 

El reciente lanzamiento de un plan conjunto de seguridad entre Estados Unidos e Iraq en Bagdad ha logrado sacar de las calles a algunos escuadrones de la muerte sectarios, pero los coches bomba plantados por los insurgentes aún estallan cada día, desparramando desechos ensangrentados a través de los concurridos mercados.

"Hay un declive constante en la situación de Iraq desde la invasión. Las cosas han ido de mal en peor", opina Joost Hiltermann, director del proyecto de Oriente Medio del Grupo de Crisis Internacional, un respetado centro de análisis.

La frialdad de los números no cuenta toda la historia de un conflicto complejo, pero aporta una lectura como mínimo desalentadora.

Desde que comenzó el conflicto, dos millones de iraquíes han huido del país y 1,8 millones más han sido desplazados dentro de fronteras, según las cifras del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Las estimaciones de muertes de civiles iraquíes varían fuertemente, pero la del sitio web Conteo de Cuerpos de Iraq, de 58 800 personas, figura entre las más conservadoras. El gobierno iraquí afirmó que solo en enero pasado murieron al menos 1 440 personas.

Por lo menos 3 203 estadounidenses, 132 británicos y 124 soldados de la coalición han muerto desde la invasión. Diciembre fue el mes más mortífero en dos años para la fuerza multinacional, lo cual aumentó la presión para una retirada.

El informe trimestral del Pentágono sobre el conflicto, divulgado el miércoles (14/03/2007), señaló que los últimos cuatro meses de 2006 fueron los más violentos desde que comenzó la invasión y que el número de ataques siguió subiendo en 2007.

Una estadística del informe muestra que el promedio de ataques semanales entre el 1 de enero de 2007 y el 9 de febrero excedió los mil, contra un promedio semanal de unos 900 en los últimos seis meses de 2006.

"Algunos elementos de la situación en Iraq son propiamente descriptivos de una 'guerra civil', incluido el endurecimiento de la violencia étnica y sectaria y políticamente motivada, y los desplazamientos de población", destacó el Pentágono.

Incluso estas estadísticas pueden subestimar la escala de las matanzas.

Según el informe del Grupo de Estudios sobre Iraq del año pasado (2006), realizado por un comité bipartidista de expertos en política estadounidense, el método de recolección de datos del Pentágono para confeccionar estos informes refleja cifras inferiores a las reales sobre la violencia.

"Cuatro años después de la invasión, según la mayoría de la gente en el mundo, no nos está yendo bien", admitió Bassem Ridha, un consejero del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.

"Pero si uno mira la historia de la humanidad, cada vez que hay un cambio, un cambio de la noche a la mañana, se espera este tipo de baño de sangre. Nada es fácil cuando tenemos un cambio, y un cambio como éste fue el mayor en la región. Una persona despiadada como Saddam Hussein fue derrocada. Estamos haciendo esfuerzos. Hay cosas buenas", estimó. (17/03/2007)

   

Aterrorizados por las amenazas y la violencia, millones de iraquíes han abandonado sus hogares para dirigirse a zonas seguras del país o huir al extranjero, haciendo proliferar así las tiendas de maletas, cuyos propietarios se frotan las manos.

"Los negocios van bien", afirma Shafea Ali, de 36 años, que tiene una tienda de maletas desde hace doce años en el céntrico barrio El Senak de la capital.

Su comercio, de planta alargada, está repleto de maletas y bolsas de viaje de todo tipo. El comercio es próspero y se ve: los productos son nuevos y la llegada de mercancía continua.

Shafea no quiere dar indicaciones sobre su volumen de negocios o el número de maletas que ha vendido, pero sí reconoce sin tapujos que la crisis económica y la violencia no han perjudicado su negocio, más bien todo lo contrario.

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Un niño iraquí llora al huir con su familia da un barrio más seguro el 21 de marzo de 2003

"Siempre se necesitan maletas. Para viajar cuando todo va bien. Para marcharse cuando todo va mal. Para ir a visitar la familia en el extremo opuesto de la ciudad o del país, para ordenar cosas en casa. ¿Desea una?", pregunta con malicia.

En los barrios centrales de Rusafa y Karrada, las tiendas desbordan en las aceras para exponer sus maletas. Puede haber de ocho a diez comercios seguidos, que venden casi las mismas maletas. Los precios varían entre 20 000 y 50 000 dinares (entre 15 y 40 dólares).

Una demanda semejante está totalmente justificada: unos 32 000 iraquíes murieron en actos violentos en 2006, según las Naciones Unidas. Cerca de dos millones de iraquíes están refugiados en el extranjero y 1,8 millones están desplazados dentro de su propio país, según el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Entre 600 000 y un millón de ellos se han marchado a Siria y 750 000 a Jordania, según el ACNUR, y una ONG de El Cairo señala de 120 000 a 150 000 en Egipto.

Todos los meses, unos 50 000 iraquíes huyen del país, el éxodo más importante en Cercano Oriente después del protagonizado por los palestinos en el momento de la creación del Estado de Israel, en 1948.

"A menudo, la gente que acude a comprar una maleta no ha hecho ningún viaje. Muchos no han tomado nunca un avión o salido del país", cuenta con voz cansina Fadel Abbas, ex fotógrafo de 64 años que se puso a vender maletas después de una enfermedad de los ojos.

"La gente me dice que se marcha. La mayoría abandona el país, otros se mudan de un barrio a otro", añade, en una tienda polvorienta, donde vende sus maletas "made in China" importadas pasando por un mayorista de Dubai.

Cada vez son más los sunitas residentes en zonas chiitas y los chiitas de regiones sunitas que desertan sus domicilios para ir a un barrio donde se sienten seguros porque sus respectivas comunidades son mayoría.

"La violencia, el terrorismo, hacen imposible vivir aquí. Iraq se ha convertido en un país de muerte", lamenta con un suspiro Abbas, que trabaja solo en su tienda.

¿Qué hacen sus hijos? El anciano rompe a llorar. No dirá nada más. Al menos uno de sus hijos se encuentra en un féretro. (17/03/2007)

Textos y fotos: AFP

Marzo 2007


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