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Minería: el vehículo
todavía no logra dar
su arranque en el Ecuador
Por Teresa Herrera.
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El
Ecuador tiene un enorme
potencial minero. Las
cifras oficiales y las
privadas varían
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Cifras del
Estado hablan de un potencial
de $100 000 millones.
Las empresas
privadas indican que es de $22
000 millones. Los inversionistas
se muestran abiertos a un diálogo
con el Gobierno para buscar
acuerdos y solucionar las controversias
surgidas en 2007
Unos $100 000 millones en potencial
minero hacen del Ecuador un
país atractivo, según
los cálculos oficiales,
que indican que el 38,9% de
la población es pobre
y unos 2,7 millones de personas
viven con menos de $1 diario.
Pero sería aún
más apetecido si se considera
la cifra de $220 000 millones
que manejan los inversionistas
privados, de los cuales el 70%
corresponde a cobre.
Sin embargo, hasta el momento
no se ha iniciado la fase de
explotación de oro, plata,
cobre y molibdeno, que son los
materiales que catapultan al
país a convertirse en
una nación minera, con
oportunidades de empleo, desarrollo
regional y generación
de divisas. El proceso es largo
para llegar a esa fase, opinó
el gerente de la compañía
Ecuacorriente (ECSA), Ian Harris.
En esa perspectiva, el Gobierno
quiere primero resolver los
conflictos sociales y de medioambiente
generados por incumplimiento
de la ley por parte de las compañías,
como son la falta de estudios
de impacto ambiental, la consulta
a las comunidades y su falta
de participación, aunque
el presidente Rafael Correa
sostuvo: “La incidencia
ambiental en la explotación
nos afectaría a todos
y debemos soportarlo”.
Esto lo dijo porque cree que
la minería debe ir en
beneficio del progreso del pueblo
ecuatoriano.
Sus palabras fueron interpretadas
por los inversionistas como
una apertura a buscar soluciones.
El subsecretario de Minas, José
Serrano, reforzó el criterio
del mandatario y dijo que la
actividad debe contribuir al
desarollo económico y
social y fortalecer la democracia,
y no los "intereses particulares
y la desinstitucionalización
de los sistemas de control".
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El
tema minero ha generado
conflictos en algunas
zonas, como la de Íntag,
en Imbabura
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Enfatizó
que la explotación de
esos recursos solo garantizan
a las empresas privadas que
detentan las concesiones, sin
que el Estado o las comunidades
tengan siquiera una mínima
participación, a pesar
de ser los verdaderos dueños
de los recursos naturales.
La minería, que aporta
al PIB con el 0,3%, se enfoca
dentro del Plan Nacional de
Desarrollo y de la reforma democrática
planteada por la Secretaría
Nacional de Planificación
(Senplades) y se encuentra articulada
a los controles ambientales
y sociales por parte del Estado.
El Gobierno ha hecho un diagnóstico
de la actual Ley de Minería
que aprobó la administración
de Gustavo Noboa y que Serrano
califica como nefasta porque
suprime el pago de regalías
y todos los mecanismos de control
y sanción de carácter
ambiental y técnico.
La única pena establecida
tiene que ver con el no pago
de patentes.
Tampoco existe un marco jurídico
para la pequeña minería
y minería artesanal (100
mil). La ilegalidad marca a
esta minería, a más
de la falta de apoyo económico
para tecnología, de procesos
sistemáticos y permanentes
de capacitación en gestión
ambiental, de planificación
y altos impactos ambientales.
Serrano anunció que se
prepara el censo y regularización
de la pequeña minería.
Este es un escenario en el cual
el beneficio para el Estado
en 15 años (1991-2006)
de actividad minera alcanza
apenas a $20,4 millones, según
la Dirección Nacional
de Minería. Las regalías,
de $3,8 millones, se pagaron
hasta 2002 y en ese año
fueron tan solo de $6 171, frente
a los $225 407 de 2001.
Dichos aspectos fueron motivo
para que en 2007 el Ministerio
de Minas y Petróleos
suspendiera 3 087 concesiones
que ocupan 2,9 millones de hectáreas
y 1 072 que estaban en trámite.
La medida se produjo en momentos
en que los metales en el mercado
internacional se cotizan a los
precios más altos. A
fines del año anterior,
el cobre se comercializaba a
$363,25 la libra; el oro, a
$805,70 la onza, y el molibdeno,
a $31,60 la libra. La demanda
es creciente de parte de la
China, Rusia, la India, Europa
Oriental, el Sudeste Asiático
y Oriente Medio.
Ahora, dentro de las reformas
que lleva a cabo el Gobierno,
un primer paso para el cambio
integral es la renegociación
de los títulos mineros
con cinco grandes compañías
que han realizado inversiones
en el país: Aurelian,
Ecuacorrientes, IMC, I am Gold
y Curimining. El Gobierno espera
firmar con esas empresas una
escritura pública donde
se establecerán los controles
ambientales, de participación
ciudadana, el pago de regalías,
la entrega al Estado de la información
técnica y económica,
y la producción.
Actualmente, las mineras pagan
como patente de uso de suelo
$1 y máximo $16 por hectárea,
“sin importar que exista
cascajo, oro o cualquier otro
metal precioso en los suelos
que el Estado ha entregado bajo
su concesión”,
manifestó Serrano
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Obreros en una mina
en Portovelo, en El
Oro, una de las zonas
con mayor potencial
minero |
Al mismo tiempo
se realiza un análisis
del precio referencial de los
metales por tipo de proyecto
en el mercado internacional,
con el objeto de que las compañías
entreguen al Estado el 50% de
las ganancias extraordinarias,
según la propuesta de
acciones presentadas por Minas
y Petróleos al presidente
Correa en una reunión
que hubo en Puembo.
Las compañías
están abiertas al diálogo.
“Debemos trabajar en armonía
y dar un trato justo a las comunidades,
al Estado y al medioambiente,
armar las piezas del rompecabezas
para equilibrar la balanza porque
las personas que hacen el sillón
final son los inversionistas”,
sustuvo Harris, quien llama
a este proceso “la minería
del siglo XXI”, pues en
el pasado “solo han sido
palabras”.
En esa línea, Dominic
Chaenner, de la compañía
Aurelian Ecuador, dijo que la
minería responsable puede
ser un gran aporte para el desarrollo
nacional. Está de acuerdo
en una reforma a la ley que
refleje positivamente los intereses
del Estado, y permita la justicia
social, ambiental, económica
y cultural.
Opinó que el actual esquema
legal contempla una tasa de
exploración pero no de
explotación y desarrollo.
Según Chaenner, empresas
como Aurelian quieren claridad
en las normas, y, en un proceso
de diálogo abierto con
el Gobierno, establecer las
condiciones de justicia para
el despegue minero que ayudará
a las poblaciones y a inversionistas
nacionales e internacionales.
A los empresarios no les asusta
una mayor presencia y control
permanente del Estado en los
procesos de socialización
y consulta a las comunidades,
como apunta la reforma del Gobierno,
en la cual se garantiza la participación
ciudadana directa en la toma
de decisiones.
Ellos se sienten más
tranquilos con los anuncios
del presidente Correa. “Es
una señal clara de que
en el corto y mediano plazo
van a desarrollarse los proyectos
más representativos y
con mayores dimensiones que
existen en el Ecuador”,
aseguró Francisco Veintimilla,
de la canadiense Ascendat Copper
S.A., que tiene una concesión
de yacimientos de cobre en Junín,
en la provincia de Imbabura.
A modo de garantía, Veintimilla
dijo que en ninguna parte del
mundo una compañía
puede ejecutar proyectos mineros
sin el manejo de los más
altos estándares de la
industria, porque su valor como
empresas que cotizan en las
bolsas de valores se desplomarían
inmediatamente.
Sin embargo, les preocupa lo
que la Asamblea pueda decidir.
Al menos eso es lo que cree
Harris, mientras Vientimilla
insisitió en que la única
industria en el corto plazo
que puede suplir al petróleo
es la minera, técnicamente
manejada.
Chaenner también percibe
un ambiente positivo para ventilar
los problemas e informar a la
gente sobre lo que representa
la minería responsable
que se enfoca a la justicia
social, fiscal, laboral y cultural;
y, sobre todo, la transparencia
como clave para que las compañías
compartan con el Estado información
técnica y económica.
En el Ecuador, la explotación
del oro ha sido una de las principales
actividades de los pueblos ancestrales.
Hasta el momento, las únicas
minas técnicamente explotadas
han sido Portovelo (1904-1950),
Macichi (1954-1960), San Bartolomé
(1997-1999), y actualmente Bira
y Guaysimi.
Por lo menos cinco proyectos
están listos para ejecutarse
con la nueva Corporación
Estatal Minera que la administración
de Correa piensa crear: Amazonas,
en la provincia de Napo, cantón
Tena, sector de Misahuallí,
donde se ha concesionado hasta
el año 2031, a Cementos
Chimborazo, 360 hectáreas
para la exploración de
silícicas y arcillas
para la fabricación de
paneles y vigas de hormigón.
El segundo se denomina Isimanche,
en 900 hectáreas donde
se exploraría cemento
en Zamora Chinchipe, parroquia
Zumba.
Reventador es otro de los proyectos
para abonos, en la provincia
Orellana, en el sitio El Reventador-Lumbaqui,
en una extensión de 24,5
kilómetros. Este proyecto
sería a gran escala.
En la zona se localiza el yacimiento
hidrocarburífero Pungarayacu
que podría ser la fuente
de ácido sulfúrico
que se utiliza para el tratamiento
de fosforitas y la producción
de abonos fosfatados.
El cuarto proyecto, TOA, para
fabricación de vidrio
plano, se encuentra en la provincia
de Zamora Chinchipe. Existen
reservas probadas de 311,6 millones
de barriles que por su calidad
se consideran las mejores arenas
del país. El Gobierno
también quiere utilizar
las aguas termales; el último
de los proyectos se relaciona,
precisamente, para la construcción
de sanatorios y casas de descanso.
Estas se localizarían
a lo largo de la región
interandina: en Tufiño
(Carchi), Chachimbiro (Imbabura);
Papallacta (Napo); La Merced
y El Tingo (Pichincha); Baños
(Tungurahua); Baños (Azuay);
Guapán (Azogues); Vilcabamba
(Loja) y Portovelo (El Oro).
El Ministerio de Minas y Petróleos
indicó que el Instituto
Ecuatoriano de Seguridad Social
cuenta con los recursos y el
personal médico requeridos
para especializarse en el uso
de aguas termales y minerales,
con fines sociales y medicinales.
Sin embargo, hay obstáculos
para la investigación.
Esa secretaría de Estado
resume lo siguientes: escasa
accesibilidad, profundos perfiles
de meteorización, extensos
descubrimientos de talud/coluvial,
depósitos volcánicos
recientes y densa cobertura
vegetal.

Al respecto,
la explotación a cielo
abierto es casi imposible por
los efectos de deforestación.
Ian Harris señaló
que el tema es el blanco de
los “extremistas”
(ecologistas) que se oponen
a la actividad.
Con tecnología de punta
y revegetación no se
puede hablar de problemas, dijo.
Por cada árbol que se
cortaría, ECSA promete
sembrar cuatro para proteger
el bosque.
Según Minas y Petróleos,
el potencial ecuatoriano se
debe a la posición favorable
del país a lo largo de
la costa oriental del Pacífico.
También existen indicios
de oro aluvial en la mayoría
de los drenajes que bajan de
la cordillera ecuatoriana, lo
que demuestra que las fuentes
primarias se mantienen ocultas.
Además existe presencia
de minas que históricamente
han producido ingentes cantidades
de oro: Zaruma-Portovelo, con
una extracción aproximada
de 60 toneladas, y Nambija,
con alrededor de 62 toneladas.
El Portafolio calcula que el
total de recursos en 16 depósitos
más grandes del país
alcanzan: 700 toneladas de oro,
1 600 de plata y 1,5 millones
de toneladas de cobre.
En cuanto a no metálicos
el país dispone de variados
recursos de rocas y minerales
industriales como variedades
de calizas, mármoles,
granitos, arcillas, feldespatos,
caolines, yesos, piedra pómez,
baritina, bentonita, seolita
y arenas silíceas.
El ex diputado Salvador Quishpe,
que ha liderado varios de los
levantamientos de las poblaciones
en contra de las empresas mineras,
reclamó una explotación
racional de los recursos. Sostuvo
que los pueblos ancestrales
siempre explotaron el oro, pero
lo hicieron racionalmente para
el uso de los pueblos y de su
vida y “no para un negocio
desesperado por tener dólares,
sin importar lo que pase mañana”.
Quishpe reclama al Gobierno
una planificación para
explotar los metales y minerales,
pero no a gran escala para evitar
la contaminación de las
aguas, lo que generaría
problemas a todos los ecuatorianos
en el cultivo de los productos
alimenticios.
“Si la minería
en el Ecuador es una oportunidad,
podemos hacerlo bien y sin conflictos
con las comunidades”,
destacó Harris. Enfatizó
que el objetivo de ECSA es que
la misma comunidad tome las
muestras del agua para el análisis,
con la ayuda independiente de
una de las universidades.
La política del Ministerio
de Minas y Petróleos
abarca también la regionalización
de los proyectos, principalmente
en el sur del país para
generar un polo de desarrollo
económico y social, como
dijo el subsecretario Serrano.
Sostuvo que el Austro nunca
ha tenido una gran inversión,
con excepción de la Central
Hidroeléctrica Paute.
El objetivo es expandir un proyecto
que tenga que ver con la actividad
de las calizas y el cemento.
Y en el norte del Ecuador, fosforitas
y abonos.
Esto daría lugar a generar
nuevos polos de desarrollo con
actividades productivas, manifestó
el funcionario.
A la cabeza de los países
que se benefician de la minería
metálica se encuentra
el Perú, con el 55%;
le sigue Chile, el 54%; Brasil,
24%; Bolivia, 23%, y el Ecuador,
0,2%.
Aun así, ECSA quiere
abrir un puerto en Machala para
exportar un concentrado de cobre,
hierro y sulfuro que produce
la concesión El Mirador
y San Carlos, en Morona Santiago.
El gerente de la firma indicó
que en una primera fase se exportaría
160 mil toneladas de concentrado
de cobre por año, del
cual el 33% es cobre puro y
el resto, hierro y sulfuro.
Hace apenas dos años,
cinco países de América
Latina concentraron el 85% de
la inversión en exploración
minera: Perú y México,
con $242 millones y $232 millones.
Le siguen en importancia Chile
($163 millones), Brasil ($162
millones) y Argentina ($159
millones). Individualmente,
los cinco países tienen
un rol preponderante en el mercado
de metales. En conjunto concentran
importantes participaciones
en el mercado mundial.
En especial se destacan el cobre
y molibdeno en Chile y el Perú;
hierro, en Brasil; oro, en Perú
y México; buaxita, en
Brasil, y minerales industriales,
en Argentina. El distrito que
conforman México, el
Perú, Brasil, Chile y
Argentina es uno de los destinos
de inversión favorecidos
por las empresas internacionales.
Los principales proyectos para
materializarse en los próximos
cinco años permitirán
alcanzar una cifra récord
por sobre los $45 000 millones
en inversiones. Solo en el Perú,
la actividad genera el 6,2%
del PIB. Ofrece empleo, mejora
el ingreso local y regional,
y abre la oportunidad para nuevas
actividades empresariales. Entre
1992 y 2006 se invirtieron $11
400 millones.
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