Las remesas seguirán
siendo el motor de la economía
del Ecuador
Por Raúl
Chávez Sabando
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Emigrantes
ecuatorianos esperan afuera
del seguro social de España
para arreglar sus papeles
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Regreso al
Ecuador después de ocho
años. Mis hijos ya están
grandes y les extraño
mucho, pero todo el sacrificio
ha valido la pena porque ahora
nuestras condiciones económicas
han mejorado y mi objetivo en
el futuro es que ellos se vayan
a vivir conmigo en España’,
señaló Carmen
Romero, emigrante ecuatoriana
que vive en Torre Pacheco, que
es un municipio de la Región
de Murcia y en donde trabaja
desde hace ocho años
en la agricultura.
Ella es parte
de los más de 3 millones
de ecuatorianos, que anualmente
envían cuantiosas remesas
a sus familiares que viven en
el Ecuador.
Estas divisas
significaron el año anterior
$3 145 millones en dinero circulante.
En los últimos 25 años,
la economía ecuatoriana
se ha beneficiado de este dinero,
que junto a las divisas recaudadas
por el petróleo son el
mayor ingreso económico
del país.
En 1982, al
Ecuador llegaron $7 millones
generados por los ecuatorianos,
que emigraron en su gran mayoría
a Venezuela y los Estados Unidos.
En 1998, 16 años más
tarde, la cifra se disparó
y llegó a $800 millones,
hasta llegar al monto actual
que, según el Banco Central
del Ecuador provienen de España,
los Estados Unidos e Italia.
“Esta
cantidad que entra cada año
es incluso superior al monto
de la inversión extranjera
que ingresa al país.
En este momento, la economía
está sustentada en dos
pilares esenciales que son la
renta petrolera y el flujo de
dinero que generan los emigrantes”,
señaló Jaime Carrera,
miembro de la Observatorio de
la Política Fiscal.
Además
agregó que este esfuerzo
denota una cierta ironía
por parte del Estado que no
les genera las plazas de trabajo
que ellos necesitan para mantenerse
en su país y comentó
que el Gobierno utiliza la misma
cantidad de dinero ($3 000 millones)
en pagar subsidios y no en crear
las condiciones económicas
apropiadas para que el ciudadano
común no desee emigrar.
Carrera fue claro al manifestar
que las condiciones sociales
y económicas del Ecuador
no son las más alentadoras
para los ciudadanos y que eso
se refleja en la cantidad de
personas que cada año
buscan la forma de trabajar
en otros países, generalmente
en los Estados Unidos y España.
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Inmigrantes
ecuatorianos recogen lechugas
en el Campo de Torre Pacheco,
en Murcia España
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Para el experto
económico, la migración
básicamente se da por
la necesidad de buscar nuevas
oportunidades de trabajo y mayores
ingresos económicos;
y si bien, esa primera necesidad
se logra cubrir en la mayoría
de los casos por los mejores
salarios que perciben en Europa
y Estados Unidos, existe un
factor negativo que es la separación
de las familias y los problemas
sociales que esta genera.
Por eso y basados
en el principio de mantener
a las familias unidas y con
una vida más digna, el
Gobierno nacional y en específico
el Ministerio del Migrante lanzó
una campaña el pasado
18 de diciembre para que los
emigrantes ecuatorianos retornen
al país.
Pero este regreso
no tiene que ser en todos los
casos físicos, así
lo dio a conocer Lorena Escudero,
ministra de Migración,
quien promueve el Plan Retorno.
“Esta
es una idea mutidimensional,
que no se trata de una sola
forma de volver. Nosotros pensamos
que el verdadero retorno es
sentirse ecuatoriano independientemente
de donde se esté, pero
sobre todo establecer los vínculos
por múltiples medios
aprovechando las nuevas tecnologías,
por eso creamos un portal virtual
que se llama Bienvenido a Casa.
El retorno no tiene que ser
físico ni permanente”,
señaló Escudero.
Además,
la ministra de Migración
expresó que el Gobierno
también respaldará
la decisión del emigrante
ecuatoriano que quiera permanecer
en sus países actuales.
El motivo fundamental
para que los ciudadanos decidan
emigrar es la diferencia salarial
que existe entre Ecuador y los
países del Primer Mundo.
Pero para la ministra Escudero,
el Plan Nacional para las Migraciones,
que el Gobierno ecuatoriano
está construyendo, pretende
“cambiar la centralidad
del crecimiento económico
y del ingreso por la del desarrollo
humano, que le entregue al ciudadano
la seguridad de recibir un ingreso
digno y que le garantice la
posibilidad de ser feliz con
su familia en su país”.
Para el analista
económico Miguel Dávila
y para Jaime Carrera, el éxodo
de emigrantes ecuatorianos continuará
durante 2008 y en los próximos
25 años, porque la tendencia
es que las condiciones económicas
del país no mejoren.
“En estos momentos es
utópico esperar que los
emigrantes regresen al Ecuador,
en los últimos años
no hemos generado las riquezas
suficientes para los ciudadanos
que vivimos aquí, peor
aun lo haremos para los que
están afuera. Para que
la gente retorne es necesario
crear plazas de trabajo en el
sector público, pero
sobre todo en el privado y actualmente
el país no lo puede hacer”,
comentó Dávila.
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Varias
casas comerciales venden
electrodomésticos
a los emigrantes en España
para que sus familiares
retiren los productos
en el Ecuador
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En diciembre
es común ver en todos
los aeropuertos internacionales
(Guayaquil y Quito) a miles
de ecuatorianos que regresan
al país para pasar con
sus familias en las fiestas
de Navidad y Año Nuevo,
y aunque la mayoría señaló
que extraña vivir en
el país que nació
también fue clara al
manifestar que en el actual
país donde vive las oportunidades
de mejorar su condición
de vida son mucho más
altas.
“Yo vivo
en Milán y aunque extraño
mucho a mi familia y no los
veo muy seguido, la oportunidad
económica que tengo en
Europa es mejor. Con eso ayudo
a mis familiares que se quedaron
en Riobamba y si las cosas mejoran
el próximo año,
espero que me acompañarán
en Italia”, manifestó
a su llegada al aeropuerto de
Quito Julio Jiménez,
quien dejó el país
hace más de cinco años.
En este tiempo y con el dinero
que ha logrado ganar en Europa
construyó una casa en
la capital del Chimborazo.
“La vida en Italia es
más cara que aquí,
pero mi sueldo es mucho mejor
y con el tiempo he podido ahorrar.
En un principio mi idea era
hacer un buen capital y regresar
al Ecuador para invertir mi
plata en algo, pero con la inseguridad
económica y política
con la que se vive en este país
hemos decidido con mi familia
que la mejor alternativa es
que ellos se vayan conmigo a
vivir en Italia”, agregó
Julio, quien tiene tres hijos.
Este criterio
es compartido por varios emigrantes
que salieron del Ecuador con
la intención de hacer
un capital y luego regresar
al país para invertir
ese dinero, pero que con el
tiempo decidieron quedarse como
emigrantes en busca de mejores
condiciones de vida.
“Antes,
los ecuatorianos se iban del
país, trabajaban varios
años y regresaban a invertir
ese dinero en el Ecuador. Hoy,
la realidad es distinta. La
gente sale y se da cuenta de
que en Europa o Estados Unidos,
su nivel de vida ha mejorado,
sus hijos tienen una mejor educación,
la salud pública es buena
y además pueden invertir
mejor su dinero con menor riesgo
que el que tienen acá.
Por eso ahora prefieren quedarse
y poco a poco ir llevándose
a sus familiares”, comentó
Jaime Carrera.
Miguel Dávila compartió
este criterio, pues para él
la gran diferencia económica
que perciben como salario los
emigrantes les obliga a dejar
el Ecuador y no querer regresar.
El Gobierno
Nacional no comparte este criterio,
comentó la ministra de
Migración, pues ellos
han generado una consulta que
les permitirá saber con
exactitud “qué
potencialidad tienen, qué
apoyo necesitan del Estado,
en qué ámbito
quisieran invertir su dinero,
para estar seguros de sus necesidades
y poder actuar con una base
fundamentada”.
Los analistas económicos
creen que el país no
tiene la capacidad para retener
a los posibles emigrantes o
peor aun para que los que están
en otros países decidan
regresar.
“Los
emigrantes tendrán que
esperar qué tan beneficioso
puede ser un retorno al país.
Mientras no se vea que el país
tiene políticas claras
y garantías en el aspecto
económico muy difícilmente
el emigrante deseará
volver a Ecuador”, añadió
Carrera.
Según
fuentes del Banco Central del
Ecuador (BCE), las remesas de
emigrantes se ha duplicado en
los últimos ocho años.
En 2000, al Ecuador ingresaron
$1 415 millones y en 2007 ese
valor se elevó a $3 145
millones, que en la mayoría
de los casos se transforma en
dinero circulante que mueve
el sistema económico
cotidiano.

“Si el
país dejara de percibir
esa cantidad de dinero, las
consecuencias serían
baja de consumo, especialmente
de bienes durables que en su
mayoría afectarían
la inversión inmobiliaria,
causando un efecto recesivo
en el sector de la construcción”,
comentó Santiago Ramírez,
consultor económico.
Además,
él aseguró que
las políticas de Estado
no están enfocadas en
impulsar la inversión
interna y externa en el desarrollo
de industrias que son la única
fuente generadora de trabajo
en el país, por lo que
la tendencia bajo este esquema
de inseguridad económica
y jurídica con la migración
se mantendrá durante
los siguientes años.
“Si bien
es cierto, los ecuatorianos
podrían seguir buscando
oportunidades fuera de su país,
el alto crecimiento en el valor
de las remesas que se ha dado
en los últimos 10 años
(800%) eventualmente podría
estar en riesgo de decrecer,
ya que con el tiempo existirán
más emigrantes que viajen
pero que se trasladen con sus
familias, por lo que enviarán
menos recursos al Ecuador, por
lo cual programas de retorno
para ciudadanos ecuatorianos
no necesariamente tendrá
el éxito esperado por
el Gobierno”, agregó.
Los miles de
millones de dólares que
ingresan anualmente al país
son utilizados según
datos proporcionados por el
BCE en su mayoría (37%)
en manutención del hogar.
El 19% se destina para la salud
y la educación, el 18%
para construir nuevas viviendas,
el 10% para pagar deudas, 8%
para ahorros y apenas el 1%
para invertir en negocios.
“Estas
cifras reflejan la inseguridad
que siente el emigrante para
invertir su dinero en el Ecuador.
Tomando en cuenta que conseguir
ese dinero les genera una carga
extra, que es el sacrificio
físico y emocional que
emplea el emigrante para conseguirlo,
por lo que piensa dos veces
antes de tomar alguna decisión”,
señaló el consultor
económico Ramírez.
Pero para el Ministerio del
Migrante, el país no
sufrirá un golpe en su
economía si los emigrantes
dejaran de mandar remesas al
Ecuador, o si en su defecto
si la mayoría decidiera
regresar al país.
“El
Gobierno está trabajando
para crear la estabilidad política,
económica y jurídica
que sus ciudadanos necesitan.
En estos meses hemos logrado
cosas importantes para que los
ecuatorianos decidan quedarse
en su país con mejores
condiciones de vida”,
agregó Escudero.
Aunque el panorama
que promueve el Estado es alentador,
algunos de los emigrantes que
regresaron al país para
pasar las fiestas de diciembre
todavía no se deciden
por el plan retorno que promueve
el Ministerio del Migrante.
Incluso, algunos de ellos están
en un proceso de legalización
de sus papeles para que con
el tiempo sus familiares viajen
y los acompañen.
“Mensualmente
yo envío $400 al Ecuador.
Con ese dinero y el que gana
mi esposa pueden pagar el arriendo
de la casa y vivir tranquilamente,
nos queda un poco para ahorrar,
aunque en el futuro estamos
analizando la posibilidad de
que se vengan a vivir conmigo
en los Estados Unidos, pero
por el momento esa posibilidad
tendrá que esperar porque
yo todavía estoy arreglando
mis papeles de residencia”,
contó Enrique Jaramillo,
quien vive en Nueva York desde
hace tres años y se reencuentra
con su familia en diciembre.
Similar es el sentimiento de
Gladys Páez. Ella está
radicada desde hace 15 años
en Alemania y aunque dijo extrañar
su querida Ibarra también
señaló que su
hija (Alexandra) tendrá
un mejor futuro en Europa. “La
educación en Alemania
es muy buena y además
es gratis, si ella aprovecha
esta oportunidad tendrá
mejores opciones de trabajo”,
comentó.
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