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El periodismo, la comunicación, los diarios y el futuro

Por Jaime Mantilla Anderson

 
 
Con la llegada de las computadoras a las redacciones, desaparecieron los linotipos

Los últimos años han sido testigos de una de las más grandes revoluciones de la historia de la humanidad, una revolución sin sangre, de cambios profundos que han transformado totalmente nuestro planeta, un planeta con más de 6 000 millones de habitantes que, como sus antepasados desde cuando comenzó la vida humana, buscan la forma de interactuar.

A través de los siglos, las distintas formas de comunicarse, de compartir los pensamientos, de manifestar los sueños, deseos y pesares, fueron evolucionando lentamente. A mediados del siglo pasado, se produce un salto gigantesco, cuando con la invención de las computadoras, extrañas cajas para esos tiempos, llenas de circuitos impresos, chips y discos duros, por obra de una técnica casi incomprensible, permitieron por primera ocasión almacenar inmensas cantidades de información.

Más tarde, esos computadores, fabricados solo para técnicos especializados, empiezan a ser parte de la vida diaria, al eliminar los famosos lenguajes Cobol, Basic, etc., para desarrollar lenguajes amigables como los de Microsoft y Apple.

Los periodistas, siempre atrasados, siempre al apuro tipeando en sus “Underwood” en las redacciones de sus diarios para enviar a “levantar” sus notas en galeras de plomo, por medio de esas extrañas máquinas llamadas linotipos, fueron los que recibieron el mayor impacto de la llegada del computador a la redacción, lo que abrió nuevas perspectivas de supervivencia en momentos en que la irrupción de los medios electrónicos vaticinaba la inminente desaparición de los periódicos…

En 1994, Bill Gates, fundador de Microsoft, responsable en gran parte de la revolución tecnológica, al desarrollar los sistemas abiertos de computación, anunciaba en una conferencia en Las Vegas que, en cinco años, el último ejemplar de un diario se imprimiría…. Más tarde, Philip Mayer, en su obra The Vanishing Newspaper (El periódico en desaparición), fue más generoso: sostiene que “la mayoría de diarios impresos habrá desaparecido en el primer cuatrimestre de 2043…”

Los diarios no solo se modernizaron en estos años, sino que se multiplicaron al nacer, en Suecia, en 1995, el primer diario gratuito de circulación masiva, el Metro. Actualmente, Metro se edita en más de 60 localidades en todo el mundo, con cerca de 25 millones de ejemplares diarios de circulación.

Los diarios gratuitos, siguiendo el ejemplo de Metro, se han multiplicado en todo el planeta. En el Ecuador, METROHOY, en Quito, y METROQUIL, en Guayaquil, circulan masivamente en los sistemas de Trolebús y Metrovía de dichas ciudades. Su circulación, la más amplia de los diarios ecuatorianos por el hecho de ser gratuita, dirigida a los sectores juveniles y femeninos de la población, ha logrado captar la atención de nuevos lectores formados en el mundo de los audiovisuales, la Internet y la mensajería electrónica. El contenido de estos diarios renovadores del periodismo se centra en las noticias que a la comunidad le interesan, descartan la violencia, la política y hacen especial esfuerzo para desarrollar el llamado “periodismo ciudadano”, que no es otra cosa que convertir a los lectores en los nuevos periodistas, consiguiendo aquel objetivo tan largamente buscado de desarrollar una prensa abierta a todos, sin traductores ni Internet

En los próximos años, el periodismo ciudadano, la permanente interacción con el medio de información, el periodismo de opinión y análisis serán los elementos en los que se sustentarán el desarrollo y el fortalecimiento de los medios de información.

Por otro lado, las grandes cadenas de televisión están enfrentando problemas similares para competir con esa tecnología, que ha permitido la globalización plena de las comunicaciones.

 
 
Al Ecuador también llegó la tendencia de los diarios gratuitos con METROHOY Y METROQUIL

La televisión satelital y la Internet quitan espacio y oportunidad a las cadenas nacionales. Especialmente se afecta la transmisión de noticias, espectáculos, series y películas. ¿En dónde entonces pueden centrar sus esfuerzos de supervivencia?

La televisión deberá buscar la forma de concentrarse también en la comunidad. Los canales con mayor contenido local e interacción con sus televidentes serán posiblemente la solución, en la que compartirán igual espacio las transmisiones satelitales con las locales. Integrarán al televidente, permitiéndole participar de la información globalizada.

Pero las herramientas, como decíamos antes, se han multiplicado, para ampliar, el mismo mensaje, para informar, formar, opinar, analizar, es decir comunicar y compartir esa comunicación cada vez con mayor número de habitantes, ya no de las pequeñas comunidades físicas, sino de las grandes comunidades globales y virtuales.

El periodismo ha ganado, la comunicación, como elemento indispensable de la vida global, se ha fortalecido y continuará haciéndolo al integrar cada vez más a millones de ciudadanos en su proceso.

 
 
El programa 'One Laptop Per Child' intenta llegar a comunidades rurales con computadores a bajo costo

La principal revolución, insistimos, se producirá en la integración de comunidades de todo tipo en los lugares más remotos del planeta.

Nicholas Negroponte, el fundador del Media Lab de MIT en Boston, luego de su retiro de ese centro formidable de investigación, se encuentra trabajando para conseguir que todo niño, en todo el planeta, pueda tener acceso al mundo, a la investigación, al conocimiento, mediante la entrega de los ya famosos com putadores de $100. El programa conocido como “One Laptop Per Child” (Un computador para cada niño) se encuentra creciendo.

Hace un año, en Nigeria, se inició este proceso. Actualmente está comenzando en Uruguay y el Perú, países escogidos en nuestro continente para empezar la revolución. El propósito en esta primera etapa de dos años es el de distribuir 1 millón de computadores en comunidades rurales de todo el planeta. Las pequeñas computadoras, construidas con materiales de gran resistencia, no requieren electricidad, pues la energía necesaria se la produce mediante un sistema de poleas, que permite el funcionamiento por cuatro horas sin problemas. Tienen además acceso a la Internet, y a una red local que se desarrolla entre las mismas computadoras en un área relativamente amplia.

Los próximos años serán tiempos en que toda la humanidad podrá estar intercomunicada, por la utilización de mecanismos y herramientas como los celulares, las computadoras, la TV y la Internet, lo que demandará inmensa cantidad de periodistas capacitados que puedan editar y analizar los hechos que los pobladores, nuevos voceros noticiosos, entreguen y compartan con sus semejantes en toda la Tierra.

El periodista profesional, ahora más que nunca, es indispensable en esta gran cadena de relaciones. Su labor, de simple reportero de los hechos sociales, deberá revolucionar al trabajo de edición, análisis, profundización, contextualización y relación con otros hechos que pueden pasar desapercibidos por el común ciudadano y, al hacerlo, permitirá que grandes grupos humanos comprendan que, en un mundo integrado, los hechos que podría creerse no tienen importancia en su pequeña comunidad, pesan inmensamente, en la vida y el futuro de los hombres, a mediano y largo plazo.

El papel, la pantalla del computador, la televisión, el celular, podrían en el futuro ser sustituidos por otras herramientas más útiles y prácticas para el ciudadano. El contenido de sus mensajes siempre dependerá de aquel periodista generalmente ignoto que cuenta el hecho, lo relaciona con los otros acontecimientos, saca conclusiones, analiza y opina. Este esfuerzo es el que mueve a la humanidad. No importa la herramienta, sino su uso positivo para el crecimiento.

 

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Diciembre de 2007
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