Las nuevas potencias económicas
del mundo están ya en
escena
Por Thalía
Flores y Flores
Las opiniones
de cuatro diplomáticos
acreditados en el Ecuador, quienes
dan su visión sobre el
futuro económico del
mundo, nos ubican en un escenario
de coincidencias. Los cuatro
mencionan a la China, la India
y el Brasil como las futuras
potencias económicas.
Pero la pregunta de qué
define una potencia mundial
todavía encierra incógnitas,
porque, en la actualidad, hay
que tomar en cuenta consideraciones
antes no mencionadas como la
extensión de los territorios,
los recursos naturales y hasta
las grandes poblaciones que
deberían tener las futuras
potencias, sin dejar por fuera,
obviamente, factores como la
economía, lo tecnológico
y lo militar, condiciones sine
qua non para ese estatus.
Otro hecho
asombroso por lo coincidente,
es que ninguna de las tres futuras
potencias mencionadas forma
actualmente parte del Grupo
de los Ocho (G8). Y apenas una,
la China, integra el Consejo
de Seguridad de las Naciones
Unidas, por lo que tendrían
razón quienes advierten
que la humanidad se encuentra
en un punto de inflexión
con el fin de una etapa y el
inicio de otra, que, incluso,
llevaría a que se revise
la estructura actual de los
organismos internacionales.
En este contexto se debería
mencionar una suerte de nueva
agenda que esos organismos deberían
planificar, para incluir, por
ejemplo, la migración
como tema fundamental, a partir
de que la vida de muchas naciones
ha sido alterada por su presencia.
Y porque a la larga, esta realidad
podría implicar hasta
un cambio del mapa universal
si se toma en cuenta la inmensa
mano de obra de bajo costo con
la que contarían los
países receptores, pero
también los problemas
como producto de las condiciones
difíciles de vida de
los emigrantes por ausencia
de políticas adecuadas,
que propicien la convivencia
pacífica entre los ciudadanos
de diferentes raíces
y culturas.
Los caminos de la China
En los últimos
años, la China ha conseguido
que unos 300 millones de habitantes
superen la línea de pobreza,
generando un impacto importante
en su economía, y, sobre
todo, en la autoestima de su
gente, que empieza a disfrutar
de la apertura política
de su Gobierno, que ha impulsado
la inversión extranjera.
Desde luego que la asignatura
pendiente sigue siendo el respeto
a las libertades, sobre todo
de expresión, que, de
manera insólita, aún
es reprimida en el gigante país
asiático.
Pero hay otros desafíos.
Según el profesor mexicano
Juan Ribera, “al Gobierno
chino le está costando
mucho desplazar la inversión
hacia las zonas interiores del
país y la diferencia
entre Costa e interior se está
acentuando de modo que ya se
han comenzado a escuchar voces
de protesta”. Se trata
de “dolores de crecimiento”,
provocados porque muchas empresas
chinas han comenzado a trasladar
sus operaciones a países
como Vietnam o Bangladesh, agrega.
Todo esto estaría llevando
al mundo a una suerte de rediseño
de su mapa económico.
Las predicciones sobre el capital
y las inversiones chinas advierten
que “los ciudadanos europeos
y estadounidenses deberían
acostumbrarse a que capitales
de origen chino se presenten
en su propio terreno, como ya
se acostumbraron a ver casi
en todos los productos manufacturados
un “Made in China”.
Y es que en los últimos
25 años, el gran negocio
lo han hecho las multinacionales
que han fabricado en China y
vendido en Occidente. Las empresas
extranjeras son responsables
del 65% de las exportaciones
chinas, y se quedan con una
gran parte del margen. Pero
ahora los empresarios chinos
quieren una parte de ese margen,
por lo que extenderán
su presencia en Occidente comprando
filiales, marcas, cadenas de
distribución y asociándose
con empresas occidentales”,
según prevé la
revista mexicana del IEEM, editada
por sus antiguos alumnos.
Brasil
e India, tácticas y estrategias
Dos años
atrás, un estudio de
Goldman Sachs daba cuenta que
Brasil había diseñado
un conjunto de estrategias que
le permitirían codearse
con los grandes del mundo. Se
refería a la firma del
Acta de la Unión Sudamericana
de Naciones, que le ha llevado
a duplicar el PIB, la población
y el territorio ante los ojos
del mundo. La otra acción
tiene que ver con el respaldo
logrado para ser miembro permanente
del Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas, si este
llega a ampliarse, y que le
proporcionaría estatus
de actor en el campo estratégico
militar mundial.
Brasil también estaría
cumpliendo la tarea en lo económico;
sus metas de crecimiento han
aumentado, y el Instituto de
Pesquisa Económica Aplicada
(IPEA) elevó las previsiones
de crecimiento para 2008.
Y es que el Gobierno considera
que la reducción de la
deuda externa líquida,
la virtual desaparición
de los títulos de deuda
interna indexados a la tasa
de cambio y la acumulación
de reservas operan “como
un seguro contra los riesgos
externos”.
En cuanto a la India, otro gigante
en apogeo, los retos a vencer
comienzan por mejorar el ingreso
per cápita, uno de los
más bajos del mundo,
y superar las enormes desigualdades.
Pero va por el camino correcto
para desarrollar su ya robusta
economía.
Una importante clase media se
extiende, convirtiendo a esa
nación en un país
de grandes consumidores. Según
el analista hindú Rama
Velamuri, en 10 años
su país se convertirá
en uno de los cinco mayores
mercados comerciales del planeta.
Pero por ahora debe mejorar
la infraestructura, construyendo
puertos, aeropuertos, carreteras,
y un red ferroviaria.
Pero la obra esencial para que
su crecimiento no sea la mayor
paradoja del siglo XXI será
mejorar la educación
básica, que ha sido descuidada.
Y es que la India, que sufre
“una fuga de cerebros”
educados en grandes universidades
creadas tras su independencia,
tiene un pobrísimo nivel
de educación básica,
y, según el profesor
Velamuri, el país tiene
un 35% de analfabetismo.
De todas formas, la India, que
despertó algunos años
después que China, busca
convertirse, en un futuro no
muy lejano, “en el centro
mundial del conocimiento”,
dejando a la China como “la
fábrica del mundo”.
Todo esto nos da la certeza
de que un nuevo mapa del mundo
está en construcción,
y que allí el Asia se
ubicaría en el centro
del mundo.
Entrevista
con Linda Jewell, embajadora
de los EEUU
'La
idea de libertad es más
poderosa que cualquier ejército'
¿Qué
define a una superpotencia?
Poder e influencia resultan
de una combinación de
varios elementos que incluyen
fortaleza económica,
política, cultural y
militar. Pero considero que
la época de las naciones
superpoderosas está desapareciendo
a medida que el mundo se vuelve
más globalizado e interconectado.
En muchos temas, las naciones
más pequeñas y
los poderes emergentes tienen
tanta influencia como los países
más grandes.
¿Qué nación
o naciones llegarán a
este nivel en los próximos
25 años?
No sabemos cómo lucirá
el mundo de aquí a 25
años. Países populosos
y dinámicos como China,
India y Brasil son ya “superpotencias”
económicas y otras naciones
sin duda se incluirán
en esa lista en los años
venideros.
¿Cómo
preservar la naturaleza y crecer
al mismo tiempo?
Es posible. De 2005 a 2006,
la economía estadounidense
creció 2,9%, pero la
emisión real de los gases
de efecto invernadero disminuyó
1,5%. Sin embargo, las soluciones
no están solo a nivel
del Gobierno central; en EEUU,
los Estados y las comunidades
de manera individual juegan
un papel clave, así como
las compañías
privadas que ponen en práctica
iniciativas propias. Las tecnologías
limpias y sustentables son más
saludables y económicamente
más ventajosas en el
largo plazo.
¿Es posible una
superpotencia sin hegemonía
bélica?
Sin duda. La influencia más
poderosa no se obtiene de la
fortaleza militar sino de la
apelación a los valores
y modo de vida de un país.
La idea de libertad es más
poderosa que cualquier ejército.
Nuestra prioridad es perseguir
los intereses de EEUU dentro
de relaciones cooperativas,
particularmente con nuestros
amigos y aliados más
antiguos y cercanos, y prevenir
el resurgimiento de rivalidades
entre grandes potencias.
¿Se puede enfrentar
al fundamentalismo sin el uso
de las armas?
Sí. Finalmente es un
asunto de ideas, no de fuerza.
El poder del ejemplo y de la
acción colectiva es más
intenso. Nos guía la
convicción de que ninguna
nación sola puede edificar
un mundo mejor y más
seguro.
Las alianzas y las instituciones
multilaterales pueden multiplicar
la fortaleza de las naciones
amantes de la libertad.
¿Qué
hacen los EE.UU. para mantener
su condición de potencia
unipolar?
Si bien es
cierto que los EEUU disfrutan
de una posición de fortaleza
muy significativa, no creemos
que es lo mejor para nuestros
intereses en el largo plazo
conseguir ventajas de manera
unilateral. Buscamos crear entre
las naciones democráticas
una situación que favorezca
la paz y la libertad humana,
condiciones bajo las cuales
las naciones y las sociedades
pueden escoger por sí
mismas las recompensas y los
desafíos de la libertad
política y económica.
Entrevista
con Cai Rungo, embajador de
China
'La
China no es una amenaza para
nadie'
“Brasil
y la India son países
en vías de desarrollo,
pero a su vez también
son grandes potencias en el
ámbito económico”
¿Cuál
es la idea que tiene la China
de una potencia económica?
Debe tener primero magnitud
económica, segundo, una
distribución justa de
la riqueza y, tercero, un sistema
de seguridad social para que
el pueblo goce del beneficio
del desarrollo.
¿Cuándo
descubrió China que podría
ser una potencia?
En los últimos 20 años,
China mantiene un desarrollo
continuo y su economía
ha aumentado 20 veces. Pronto
va a ser la economía
más importante del mundo
después de EEUU y el
Japón, superando a Alemania.
Ha cumplido el objetivo del
milenio de las NNUU de disminuir
la pobreza, con 12 años
de anticipación. Unos
300 millones de habitantes pobres
han salido de esa condición,
aunque hay aún desigualdades
enormes entre el este y el oeste,
la Costa y el interior.
¿Cómo
logar un desarrollo sustentable?
Hemos sacrificado muchos recursos
naturales y dañado el
medioambiente para lograr un
rápido desarrollo. El
último Congreso Popular
del Partido Comunista llamó
otra vez la atención
del partido y el país
para cuidar el medioambiente
y reducir el consumo de energía;
este año hemos reducido
5% el consumo energético
por unidad del PIB.
¿Cómo
mantener el equilibrio de las
armas sin volverse potencia
nuclear?
Desarrollamos la fuerza armada
para protegernos, no para agredir;
incluso, en el problema de Taiwán,
el Gobierno tiene una política
de resolución pacífica.
China ha enviado fuerzas armadas
para salvaguardar la paz según
la definición de la ONU.
Con los fundamentalismos
ideológicos y religiosos
¿cómo evitar los
radicalismos?
El diálogo siempre es
prioritario. Por ejemplo, en
Corea del Norte las cosas van
a mejor y el negociador de EEUU,
dicen, está satisfecho
con los logros.
¿Cree que China
compartirá el escenario
de potencia mundial con Brasil
y la India?
Brasil y la India son países
que están en vías
de desarrollo y a la vez son
potencias económicas.
Ambos juegan un papel importante
y China está dispuesto
a cooperar. Con Brasil tenemos
una alianza de cooperación
política, económica
y comercial.
¿Cómo
cambiar la imagen de China en
Latinoamérica porque
introduce mercancías
de bajo costo, por la mano de
obra barata, y quiebra las empresas
locales?
Competencia existe
en todo el mundo, siempre hay
países que tienen una
productividad más alta
y pueden ganar, pero como dice
el presidente Correa: la competencia
debe ser justa.
¿Qué sentimiento
tienen de EEUU como potencia
económica?
Vemos a EEUU como la primera
potencia en el sentido económico-militar
y necesitamos su cooperación;
no los tomamos como rival y
esperamos que, mediante la cooperación,
los dos países tengan
beneficio mutuo, aunque en ese
país hay gente que mira
a China como rival, y una amenaza,
tal vez necesita siempre un
rival, pero China no es amenaza
para nadie.
¿Cómo
quisieran que les miren las
otras naciones cuando sean una
superpotencia?
Aunque China es ya ahora una
potencia económica a
los ojos de la gente, sigue
siendo un país en vías
de desarrollo. Según
nuestros analistas, tal vez,
a mediados del siglo puede ser
un país de mediano desarrollo.
¿Cómo
están educando a las
nuevas generaciones para que
asuman la nueva condición
económica?
China no puede ser amenaza para
nadie; debemos solucionar varios
problemas y no podemos ser arrogantes,
todavía hay un largo
camino que recorrer. En comparación
con países en desarrollo,
aún somos pobres.
Entrevista
con Antonio Marques Porto, embajador
de Brasil
'Practicamos
una cultura da la tolerancia
con la diversidad que tenemos'
“Todo
lo que da la naturaleza, el
agua y el petróleo, tiene
que ser bien protegido para
salvar la tierra”
¿Cuáles
considera serán las futuras
potencias?
Yo espero que sea América
del Sur y otras que usted imagina
como China, Rusia, India, Europa
y las que hoy están,
pero, desde nuestro punto de
vista brasileño, lo que
espero es que con nuestro esfuerzo
de integración podamos
aparecer ante el mundo como
una unidad no solamente comercial
y económica, sino como
un espacio geográfico,
político y económico,
donde la gestión medioambiental,
con los recursos naturales con
los cuales hemos sido privilegiados
por la naturaleza, sea un instrumento
no solo de consolidación
de una posición más
fuerte en el mundo, sino de
una visión de desarrollo
¿Cuáles
son las características
de una potencia?
Un espacio potencial estructural
y de inclusión social,
que tenga como base el respeto
al medioambiente, propicie la
educación y la salud
para el desarrollo económico
de ciencia y tecnología,
para crear nuevas fronteras
a partir del conocimiento.
¿Qué significación
tendrá lo militar para
definir una potencia? ¿Es
garantía para la paz?
Es una pregunta difícil,
claro que hay la dimensión
de lo que es la seguridad. En
Brasil, las FFAA son agentes
muy activos de la inclusión
social por sus características,
son los únicos que pueden
ir a los confines de la Amazonía
y llevar salud y educación.
En cuanto a las armas, en un
mundo ideal deberían
estar para ser admiradas en
los museos, pero sabemos que
las cosas no son así.
Las armas son para defendernos
de nuevos delitos transnacionales
como drogas, lavado de dinero,
etc. Pero Brasil gasta muy poco
del PIB en armamentos, porque
creemos que ese dinero es mejor
para la educación y la
salud, y también porque
vivimos en paz con nuestros
vecinos.
El mundo anda crispado
por el fundamentalismo, ¿eso
incide en el desarrollo de los
pueblos?
Los choques de cultura no son
nuevos, pero se debe buscar
una solución. Por ejemplo,
las discusiones sobre el Oriente
Medio (la cita en Washington)
son el camino para la solución.
Por lo demás, los choques
son inevitables, porque las
visiones en el mundo son diferentes,
pero Brasil practica una cultura
de la tolerancia con la diversidad
que hay en el país.
¿Cuál
es la clave para la convivencia
pacífica? Enorme reto
de la humanidad..
Intentar aceptar a todos y ver
que sin diversidad no hay desarrollo;
tener una conciencia clara de
que sin inclusión social,
sin una dimensión social
muy fuerte, no hay desarrollo
ni una paz mundial duradera.
Entrevista
con Bernard Whiteside, embajador
de Gran Bretaña
'Nos
interesa más la evolución
que la revolución'
“Tenemos
un Consejo de Seguridad sin
Japón y sin Alemania.
Tenemos que solucionar”
¿Qué
define a una potencia mundial?
Hay varias posibilidades de
dar una definición, depende,
hasta cierto punto, del tamaño
de un país, de la población
y también de sus intereses.
Claro está que cada país
tiene sus intereses y tiene
que defenderlos; entonces, cada
país es una potencia
para sí mismo y para
su pueblo.
Se
habla de que dentro de 25 años
China sería una potencia,
¿cuál es su visión
al respecto?
No solo China, también
India y Brasil, hay muchos países
que están en desarrollo.
El nuevo primer ministro británico
(Gordon Brown) ha dado su visión
de cómo deben desarrollarse
las relaciones internacionales
y globales y ha dicho que el
Grupo de los Ocho debe evaluar
la integración de China
e India, De todas maneras, en
Gran Bretaña somos más
partidarios de evolución
que revolución.
Con este concepto, ¿qué
importancia tendría la
ecología?
El cambio climático ha
despertado el interés
global. Todos los países
tienen que colaborar para bajar
el uso del carbón. El
desarrollo sustentable debe
encontrar un equilibrio.
Gran Bretaña
fue un imperio, ¿dejó
de ambicionar ser una potencia?
Muchas veces la gente nos mira
como antiguo imperio y creen
que Gran Bretaña quiere
volver al pasado, pero nadie
quiere regresar a esa época.
El escritor George Orwell, como
hombre de los años cincuenta
y sesenta, en su obra 1980,
mostraba una visión de
un mundo que iba a ser invadido
por la tecnología, y
que los seres humanos iban a
ser esclavos de la tecnología,
pero hoy vemos que esa tecnología
ha sido liberadora, la gente
tiene información de
manera más rápida
y puede expresar sus opiniones,
con más conocimiento,
aunque viva en un cuarto chiquito.
De igual manera, nosotros creemos
que deben desarrollarse mecanismos
de relaciones internacionales
de acuerdo al siglo XXI.
¿Cómo
sería ese mecanismo?
Hay que evaluar a las NNUU,
el Banco Mundial, no para destruirlos,
sino para adecuarlos a las actuales
circunstancias. Hoy tenemos
un Consejo de Seguridad sin
Japón, sin Alemania,
hay que buscar soluciones.
¿Cuál
es su visión sobre el
uso de las armas?
Son importantes los esfuerzos
para eliminar las armas de destrucción
masiva, nucleares, químicas,
etc...
¿Es posible una
potencia sin la hegemonía
de las armas?
Así era la visión
del siglo XX, pero en el mundo
que queremos construir y, en
la visión de la evolución,
queremos acabar con la pobreza
y la injusticia.
¿Cómo
lograr equilibrio en un mundo
amenazado por los fundamentalismos
?
Por sus conflictos milenarios,
en el pasado, mucha gente hubiese
creído imposible una
Europa unida, pero encontraron
una manera de vivir en paz.
La caída del muro de
Berlín (1999) tampoco
se pensaba ocurriría
y ha significado enormes cambios
con Europa oriental. Yo viví
en Rusia y si, cuatro años
atrás, alguien habría
dicho que caía el Muro
de Berlín, hubiésemos
pensado que estaba loco.
La Perestroika y la
Glasnot no fueron tomados en
cuenta al comienzo...
Muy poca gente pensaba adónde
se iría. Fortalecer Europa
es esencial.
¿No ven como
un riesgo las luchas ideológicas
y religiosas?
No trato de negarlo, pero hay
que buscar soluciones. Europa
ha evolucionado positivamente
y hay que fomentar un diálogo
entre las creencias, para encontrar
una salida posible.
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