La actividad cultural ecuatoriana
está en constante renovación
Por Silvana Vizuete
Casanova
El mundo artístico
ecuatoriano ha sido renovado
continuamente en la última
década. El proceso de
expansión e interrelación
de tendencias ha culminado en
nuevos formatos, como instalaciones
interactivas, happenings, ready-made,
performance, danza-teatro, baile
aéreo, plástica
digitalizada, fusión
de géneros musicales,
etc.
Lo que el arte contemporáneo
en nuestro país persigue
con estas novedosas aristas
es renovar los conceptos de
arte ya existentes, es decir
buscar una nueva interpretación
a lo ya creado y conocido.
En el teatro
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El
grupo teatral Contraelviento
presentó la obra
La flor de la chukirawua. |
Llevar a escena
conflictos delineados por luchas
de clases sociales, traiciones
y batallas heroicas quedó
atrás. Ahora el arte
teatral va encaminado a los
dramas humanos, desarraigo,
y hechos cotidianos que se producen
a diario, asegura Jorge Mateus,
director del grupo El Callejón
del Agua, quien hace algunos
meses llevó a las tablas
El pueblo de las mujeres solas,
Con estos zapatos me quería
comer el mundo y La noche de
los tulipanes. Obras que componen
una trilogía temática
de migración, abandono
y sufrimiento.
Al parecer, el común
denominador de las puestas en
escena está encaminado
a historias matizadas por la
pobreza y la soledad en que
vive sumida la gente de pueblos
escondidos. Esta temática
se ve reflejada en La flor de
la chukirawua, escrita por Patricio
Vallejo. La historia relata
la vida de una picapedrera,
quien narra la historia de su
hijo que partió hacia
los EEUU para encontrar una
mejor vida, pero el desenlace
fue la fatal cuando él
ingresó a formar parte
de las filas del Ejército
norteamericano.
“Lo que se busca con estos
dramas humanos es sensibilizar
a los espectadores. Los personajes
en escena deben sentir a sus
caracterizaciones como propias.
Hacia eso vamos, a una teatralización
integral que involucre al actor
con el público”,
indica Patricio Vallejo.
Para ambos directores, las nuevas
puestas en escena apuntan a
la escenografía. “Hay
que introducirse en el concepto
de aparato escenográfico,
se deben utilizar todos los
elementos que permitan la adecuación
de un ambiente propicio para
que el espectador se sienta
involucrado en la obra”,
señala Mateus.
En cuanto a las tendencias de
vestuario en los próximos
años, Vallejo y Mateus
coinciden en que a los actores
no se les debe sobrecargar de
elementos: “El vestuario
es la piel del personaje, los
colores que lucen o cada pieza,
por más mínima
que sea, juegan mucho con el
contexto de la obra”,
agrega Mateus.
Pero estas dos obras son solo
un corto ejemplo de las situaciones
cotidianas y hechos sociales
que se pueden representar en
el teatro. Otros dramas que
se enmarcan en este contexto
son La herencia de Eva, Hambruna,
Trans, Oh limbo, La santita,
entre otros.
La formación académica
de los próximos actores
y directores teatrales en lugares
como la Escuela de Teatro de
la Facultad de Artes de la Universidad
Central del Ecuador, Malayerba
y Espada de Madera, va encaminada
hacia una enseñanza integral,
no solo en expresión
corporal y gestual sino en sensibilidad
visual y auditiva, montajes,
escenografía, vestuario,
etc.
Cabe anotar que, en las nuevas
producciones teatrales, los
directores seguirán incorporando
video, música en vivo
y danza, para dar al espectador
un espectáculo completo,
sin desfigurar en ningún
momento el verdadero sentido
de la teatralidad, basado en
el arte de la gestualidad y
la palabra.
En la danza
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El
elenco del Ballet Ecuatoriano
de Cámara (BEC),
durante la presentación
de la obra La Cenicienta
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Mirar en la
interpretación de El
lago de los cisnes, Cascanueces,
Carmina Burana a todo un elenco
que ejecuta ballet clásico
ya no es muy usual en nuestro
medio. Las puntas de pie, el
tutú, las zapatillas
y los moños han quedado
un poco rezagados. Sin desmerecer
toda su formación profesional
y su encanto en la limpieza
de los movimientos, se puede
palpar que en nuestro país
la danza contemporánea
ha ido ganando terreno, y eso
gracias a la formación
de nuevos talentos que en el
Ecuador han sido formados, en
su gran mayoría, por
los maestros Wilson Pico, Kléver
Viera, María Luisa González
y Carlos Cornejo.
“Me
sentí inconforme con
los estándares de la
danza clásica, porque
no saciaban todo lo que su creatividad
quería comunicar. Mi
exploración personal
se inició en la primera
clase que recibí”,
comenta Pico. “Era tal
mi necesidad de comunicarme,
que descomponía los pasos
clásicos, los desfiguraba”.
Así
empezó la transgresión.
El inconformismo con los parámetros
establecidos dio pie a una nueva
etapa dentro de la danza contemporánea:
“La ruptura con el clasicismo
empezó al salir del Ballet
Experimental Moderno de la Casa
de la Cultura. Nos oponíamos
a hacer danzas simplemente
atractivas para que sean compradas”,
dice.
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El
bailarín y coreógrafo
Ernesto Ortiz estrenó
en 2007 su obra de danza
contemporánea Hora
Nona
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Y es que para
involucrarse en la danza contemporánea,
que es la tendencia que seguirá
marcándose en los próximos
años, la dinámica
del cuerpo proviene de la energía
de la persona, haciendo que
el movimiento alcance cada parte
del cuerpo.
Aglae Febres Cordero, bailarina
y coreógrafa de danza
contemporánea de la Escuela
de Danza Eptea (Guayaquil),
asegura que la nueva tendencia
es la relación danza-teatro.
“Sería un gran
avance para la danza contemporánea”,
expresa al tiempo de afirmar
que el apoyo que se brindó
a jóvenes coreógrafos
en el Festival de solos y dúos
“De mis amores en la danza”
(realizado en diciembre pasado)
para que lleven sus propuestas
a escena ayuda a que esta tendencia
artística se consolide
en el Puerto.
El bailarín y coreógrafo
Kléver Viera, quien dirige
el Ballet Contemporáneo
de Cámara, asegura que
sus nuevas obras están
encaminadas a “echar un
vistazo a lo urbano”.
“Intento que la gente
se involucre con el arte, mi
propuesta es bailar con la arquitectura
e historia de la ciudad”,
expresa.
“Con mis performances
estoy arribando a una cosa que
llamo danza y convivencia. La
danza convive con la escultura,
arquitectura, con la historia,
con los ancestros, todo eso
es lo que intento que la gente
sienta. He roto los límites
del escenario, y lo he sacado
a que se relacione con la geografía
del paisaje humano”. aclara.
Las nuevas producciones de danza
son una apuesta de coreógrafos
jóvenes como Adriana
Mosquera, Gabriela Paredes,
Valentina Guayasamín,
Sebastián Salvador, Ernesto
Ortiz, este último indica
que su trabajo busca integrar
diversos lenguajes artísticos.
“No me gusta la narrativa
lineal, estoy interesado en
la creación de imágenes
y sensaciones. Mi narrativa
busca otras cosas, eso sí,
tiene coherencia, una estructura
propia y clara y siempre dentro
de lo experimental”, indica
Ortiz.
En
la pintura y escultura
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David
Rosero presentó
su obra digitalizada el
año pasado. Esta
tendencia crece
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Caballetes,
lienzos y mandiles para cubrir
la ropa de óleos o acrílicos
aún existen en los talleres
de los pintores “tradicionales”,
quienes aseguran que nunca será
lo mismo la técnica manual
a los efectos alcanzados por
las herramientas tecnológicas.
“Respeto en gran medida
el trabajo de los jóvenes,
porque se enfrentan a un mundo
de frialdad, pero considero
que el arte es la expresión
del hombre, no de una máquina.
La computadora es una mediación
entre ambos, señala el
pintor Washington Mosquera.
Sin oponerse al uso de la computadora
para depurar detalles, coger
colores, incertar nuevas formas,
el pintor ecuatoriano Oswaldo
Viteri asegura: “El arte
digital es perfectamente valedero,
y bien por las personas jóvenes
que utilizan las herramientas
que están a su alcance”.
El artista
Roberto Carrera defiende al
arte digital y expresa que,
“al igual que la música
electrónica, la computadora
posibilita jugar con varias
herramientas, en este caso la
fotografía, mezclándola
con el dibujo y la pintura,
generando así propuestas
innovadoras”, criterio
que es compartido por David
Rosero, quien el año
pasado presentó su muestra
“Pinceladas digitales”,
en la Posada de las Artes Kingman.
“El hecho de no tener
contacto físico con el
lienzo, las acuarelas o el óleo
no impide la expresión
creativa del artista, son otros
materiales, pero también
necesitan de inventiva y técnica”,
puntualiza.
Pero las artes plásticas
no solo están encaminadas
a la utilización de recursos
tecnológicos, según
Katya Cazar, jurado del XI Salón
de Arte Contemporáneo
de El Comercio “Las artes
plásticas van encaminadas
hacia lo conceptual, pero con
un nivel mucho más alto
de plasticidad y de oficio.
No importa si se hace pintura,
escultura, performance, instalaciones,
videos y objetos, pero se los
hace con mayor calidad y sofisticación.
Lo conceptual ha evolucionado
rápidamente en el país,
pero le falta conjugar bien
con el diseño. Hay mucha
gente joven con talento, pero
le falta recordar que lo contemporáneo
no significa olvidarse de la
poética y de lo bello”,
aclara.
Y si de rescatar lo bello se
trata, el escultor Milton Barragán
combina con su obra los movimientos
musicales. Scherzo, andante,
adagio y divertimento son algunas
formas musicales que compuso
en su última exposición
realizada en diciembre pasado.
“La muestra alude a la
composición, al ritmo,
a la armonía creada en
la música”. Según
Barragán, esta combinación
entre escultura y música
se tomará en consideración
a futuro.
Por otro lado, el escultor Gastón
Macías asegura que esta
rama artística “tiende
al modernismo, saliendo un poco
de lo figurativo”.
Como es lógico, habrá
artistas que no se desprendan
de su trabajo en el que las
pinceladas, óleos, acrílicos,
pasteles y demás objetos
continuarán siendo el
centro de su obra. Eso sí,
cualquier forma de hacer arte
que se utilice, involucrará
al espectador como principal
protagonista. “Sin el
espectador, no hay obra. Es
decir, a una obra de arte la
hace alguien, con unas determinadas
técnicas, intentando
expresar algo, para que otro
alguien (el espectador) la mire
e intente descifrar el mensaje
del autor. Es como un juego”,
indica Sheila Sportman, artista
ecuatoriana.
En
la literatura
“El estado
de la literatura ecuatoriana
es irregular, pero dentro de
los desniveles, de los que somos
responsables todos, autores,
editores y lectores, hay un
conjunto de textos dignos de
celebración, en la poesía
y en la narrativa. Hay un esfuerzo,
quizás un poco desesperado
y precipitado, de traducir la
coyuntura inmediata actual de
un modo alegórico en
algunos textos y eso entraña
riesgo”, expresa Cristóbal
Zapata, crítico, escritor
y coordinador del Festival de
la Lira, Bienal Internacional
de Poesía de Cuenca.
Además indica que dentro
de la literatura se está
imponiendo la candente materia
del tejido social, político
y cultural del Ecuador contemporáneo.
Para Luis Carlos Mussó,
ganador del premio Jorge Carrera
Andrade 2006, la literatura
ecuatoriana vive un atrevimiento
mayor que en años anteriores.
“Con el pasar del tiempo,
los poetas se han vuelto más
osados que los narradores y
esto se debe a que el producto
final de los poetas jóvenes
tiene una mayor admisión
en cuanto a su obra”,
dice.
El poeta relata que los narradores
están incursionando dentro
de una visión urbana
o suburbana (lo que la ciudad
quiere que permanezca oculto,
tal vez olvidado), incluye en
esta referencia la última
novela de Gabriela Alemán,
Poso Wells.
En
la música
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Arriba.-
La banda de jazz gitano
Nuages fusiona ritmos
Abajo.- filme Esas no
son penas (2007) |
La combinación
de sonidos es una tendencia
generalizada que los grupos
ecuatorianos seguirán
poniendo en práctica
en el futuro.
La música electroacústica
también seguirá
en auge, las bandas seguirán
haciendo uso de este recurso
para realizar novedosos efectos.
“Con esta técnica
se pueden descubrir maneras
ingeniosas de yuxtaponer los
sonidos, sin el empleo de la
técnica de montaje”,
aclara el DJ Willman Ordóñez.
El pianista Manuel Larrea reconoce
que el jazz continuará
fortaleciéndose de la
mano de aquellos nuevos músicos.
“Puedo mencionar algunas
de las tendencias que se continuarán
usando, pero depende de la moda
y obstáculos que se presenten
en este ámbito para saber
lo que vendrá luego”,
señala.
Lo que sí queda claro
es que la fusión de ritmos
florecerá para dar vida
a las antiguas cumbias, baladas,
boleros y pasillos.
En
el cine
Las nuevas
producciones cinematográficas
ecuatorianas han despuntado
admirablemente en la última
década y más ahora
que el país cuenta con
una Ley de Cine, comenta el
director Mateo Herrera. “La
existencia de esta Ley va a
cambiar la realidad del cine
ecuatoriano. Se convertirá
en un cine más democrático
al que todos tendremos acceso.
La producción cinematográfica
va a crecer un montón
”, expresa.
En cuanto a la temática
de las nuevas producciones,
el cineasta indica que eso ya
depende del gusto del director,
y aclara que la diversidad es
lo más enriquecedor a
la hora de presentar proyectos.
Gabriela Calvache, directora
y editora del documental La
labranza oculta, coincide con
el criterio de Herrera y afirma
que, con el apoyo del Consejo
Nacional de Cine, los proyectos
serán viables siempre
y cuando el Estado se comprometa
a entregar anualmente el presupuesto
para las producciones. “Este
apoyo del Gobierno Nacional
te brinda una especie de seguridad
y libertad creativa”,
opina.
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