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Cedric y Joel, dos hermanos franceses, pasan lista durante el viaje en
el tren a toda la indumentaria que cargan en sus pequeñas mochilas: máscaras para la
boca y anteojos para protegerse del gas, pañuelos, cámara, filmadora, Mylanta y explican
que es importante usarla cuando la policía lanza bombas lacrimógenas para que la piel no
se queme.
Se esperaba alrededor de 100 mil manifestantes, sin embargo lograron
reunirse apenas la mitad según cifras de los organizadores. En el caso de la policía se
había dispuesto que sean 16 mil efectivos para controlar la marcha y no faltó nadie. El
despliegue policial fue impensado. Cada avenida, puente, tienda, parque estaba bloqueado
por un cuerpo uniformado con trajes e indumentaria de avanzada que incluía filmadoras y
cámaras. La marcha dio inició con gran libertad, alegría y energía de los
manifestantes. En tono pacífico cada grupo recitaba sus consignas, hacía música y
llevaba sus estandartes contra el capitalismo, la esclavitud, los ocho hombres más
poderosos del mundo, la globalización, el calentamiento global. Los textos se traducían
muchas veces por altavoz en portugués, italiano, español e inglés. Sin embargo, se
podía percibir la alta tensión tanto en los manifestantes como en la policía, a la
espera de la más mínima provocación para actuar.
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Sobre la región de Mecklemburgo- Pomerania Occidental |
El arte que expone a Heiligendamm
En medio de las polémicas políticas, el arte del mundo trata de sobresalir para dar su
punto de vista personal, más allá de la protesta política como tal. Con ese motivo la
curadora Adrienne Goehler es la encargada de montar una serie de instalaciones a lo largo
de la región con motivo de la cumbre del G8. La muestra se conoce con el nombre de Art
Goes Heiligendamm y contará con la presencia de 100 artistas de 21 países que exhibirán
un total de 48 proyectos artísticos de temas diversos que van desde la globalización,
hasta la ecología, pasando por conflictos más íntimos del ser humano como lo que puede
significar recuperar el tiempo perdido.
Goehler explica que esta iniciativa artística, que es una forma de acercar el sentido de
la cumbre a las personas a través del arte, no tuvo ningún tipo de respaldo económico,
o de ningún otro tipo por parte del Gobierno, pero de la empresa privada lo cual a su
forma de ver era más sorprendente. La protesta artística busca que las imágenes que se
difundan por todo el mundo sobre las manifestaciones no sean las mismas de siempre,
agresión policial y violencia, sino integración y propuestas reales.
Entre los artistas participantes de la instalación, que tiene lugar desde el 24 de mayo y
estará en las calles y en los galpones del puerto de Rostock hasta el 9 de junio, se
cuenta el argentino Gustavo Romano, quien revela que justamente su proyecto consiste en
una manifestación intima de cada persona. Su invento artístico y social son los billetes
del tiempo. Cada billete son años de vida que las personas han perdido y a cambio de
conocer su historia e invitarle a la reflexión de como fue que perdió tiempo en su vida
se le paga a cambio con billetes de tiempo.
Otra propuesta audiovisual que se exhibe en los galpones del centro de Art Goes
Heiligendamm muestran a un policía que dirige el transito en las calles de Ramallah. Este
hombre parece más un bailarín profesional que un policía, da direcciones a vehículos y
peatones mientras baila y es un personaje real. La esperanza era difundir este video para
que la policía alemana pueda verlo.

Comparsas de Brasil con escuelas de Samba y Capoeira son las que
dominaron el desfile
En medio de un sol engañoso empezó el pasado domingo el Carnaval de
la Culturas en Berlín. Esta enorme fiesta que tiene una tradición bastante nueva en la
ciudad alemana - apenas de los últimos doce años- tiene lugar cada mes de mayo y reúne
masivamente a las distintas culturas de inmigrantes que se han erradico en Berlín y que
aportan una diversidad gastronómica, musical, de moda y estilo que deriva en un enorme y
colorido sincretismo que encuentra su mayor punto de expresión en el Carnaval.
El pasado domingo se celebró la 12. edición de este desfile y previamente durante tres
días el barrio alternativo de Kreuzberg acogió una feria de comidas típicas, música y
artesanías mayoritariamente de América Latina, Turquía e India, entre cuyos puestos se
alojaban también las tradicionales salchichas y cervezas alemanas, que se veían opacadas
por el ritmo del merengue y la salsa.
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La multuculturalidad que Berlín respira a diario en las estaciones de
metro, en los trenes, en las tiendas pero deja de ser un evento cotidiano cuando se exalta
a través de la alegría de la fiesta. El mercado recibe durante todo el día a miles de
personas que por doce horas pueden probar las especialidades de cada país y disfrutar
también de tres escenarios de música: rock, samba y percusión electrónica.
Cuando llega el domingo se preparan las comparsas con carros alegóricos para inundar las
calles durante ocho horas. Este año el desfile contó con la presencia de 71 países y se
movilizaron más de 90 caravanas. La presencia de Brasil fue la mas aplaudida y celebrada
por el publico que tras dos horas en las calles bajo el sol recibieron a continuación una
lluvia abundante que no paralizó ni un instante el baile y la música. Las comparsas
cariocas fueron las más animadas: hubo grupos de samba de varias escuelas, así como
bandas de percusión y escuelas de Capoeria. En el trayecto se iban sumando los adeptos
que hipnotizados en un clima lluvioso pero calido marchaban y se sacudían con fervor al
ritmo de la batucada. La diversidad cultural y el sincretismo que existe entre la sociedad
alemana, o mas específicamente berlinesa, y el resto de mundo se ve en los rostros
germanos pintados de colores, en sus cuerpos que visten plumas, trajes de brillos, bikinis
de Río de Janeiro, ponchos peruanos y bolivianos, taparrabos africanos. Hombre y mujeres
alemanes forman parte de cada una de las comparsas como asumiendo la simbiosis que ha
vivido su cultura en los últimos diez años. Un adulto alemán de 75 años desfila junto
a los brasileños. Encabeza la comparsa travestido con un hermoso traje de lentejuelas y
una corona de plumas al puro estilo de las garotas. En las veredas bailan, conversan comen
personas de todas las edades. Es una reunión masiva que convoca a las jóvenes familias
alemanas, hombres y mujeres en sus treintas con pequeños niños de dos y tres años que
corren libremente por las calles y bailan también con el merengue y la música asiática.
También hay adultos mayores y una diversa población homosexual. Un total de 600 mil
personas disfrutaron este año del doceavo carnaval de las culturas.
Entre las comparsas más llamativas estuvieron las representadas por
los grupos de activistas que hablaron en contra de la globalización y del calentamiento
global y a favor de la conservación, los animales y la conservación ecológica. Los más
coloridos y elaborados fueron los grupos asiáticos. Resalto Tailandia con un grupo de
bellas mujeres con
trajes tradicionales.
El desfile finalizo pasadas las 21:00 y a continuación la fiesta continuaba por las
calles de Berlín encendida, luminosa y con las últimas gotas de la lluvia de primavera.
Mayo 2007
Desde el pasado lunes un grupo de once periodistas de prensa escrita y televisión provenientes de países de América Latina: México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina y Paraguay se reúnen en Berlín invitados por el Instituto Goethe, el Ministerio de Relaciones Exteriores y las Embajadas de Alemania en cada país para un seminario. Este encuentro tiene la intención de generar un diálogo crítico y un reconocimiento histórico de Alemania a través de los siglos por parte de la prensa latinoamericana. Uno de los temas primordiales que resalta el encuentro son las relaciones de América latina con la Unión Europea.
En ese contexto el grupo fue invitado a dialogar el pasado miércoles con el embajador Gerhard Schomgens encargado de la política con América Latina y hubo un importante diálogo acerca de ecología, migración, derechos humanos, intercambio económico. Schomgens aseguró que la política de la unión europea con respecto a los gobiernos latinoamericanos es siempre de apertura y que su mayor preocupación es que se gobierne en un marco de respeto a los derechos humanos. Por otro lado aseguró también frente a las preguntas de los periodistas, que más temor había con respecto a América Latina durante la época de las dictaduras militares, que ahora que se sabe de un bloque de izquierda dominante. Sobre este punto insistió que la Unión Europea lo que esperaría de alguna manera es dejar de negociar con cada país por separado y que sería ideal que América Latina negociara en bloque.
En el ámbito de la diplomacia y la cultura, los periodistas tuvieron ocasión de entrevistar al director del Instituto Cervantes para Berlín, quien aseguró que en representación no solo de España sino de Iberoamérica, el Cervantes funciona como un importante puente entre los ciudadanos berlineses y la cultura hispana. Esto se pudo confirmar con un auditorio lleno y bilingüe que acudió para oír al escrito chileno Antonio Skármeta, quien fuese Embajador de Chile hasta 2003. En una ponencia sobre su experiencia como exiliado en Berlín Skármeta fue quien disfrutó del público atento que halago su obra tanto en sus libros como en su antiguo programa de televisión El show de los libros.
A continuación con el seminario, el tema de rigor es a la par la memoria histórica. Esto en función esencialmente de la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y la caída del muro de Berlín en 1989 que son cicatrices que Alemania discute en la actualidad con distintos matices que varían entre ejes políticos, económicos y arquitectónicos. Los berlineses conviven hasta hoy con nociones marcadas de las diferencias entre lo que fue la ciudad divida, el oriente y el occidente. Y por otro lado sostienen con responsabilidad aquello referente al Holocausto que es una historia con la que tratan de convivir ya no con culpa, especialmente generaciones jóvenes que no lo vivieron, pero sí con responsabilidad.
El encuentro de periodista tendrá lugar hasta el próximo 9 de junio y
avanza con discusiones sobre el manejo de los medios masivos tanto en la Unión Europea
como en América Latina, así como el delicado tema de la cumbre de la G8 a realizarse en
Alemania los primeros días de junio entre un fuerte movimiento de oposición que se deja
sentir en las calles de Berlín con pancartas, muestras de cine, etc.
Mayo 2007

En el marco de un ciclo de literatura organizado por el Instituto
Cervantes, en Berlín llegó el escritor Antonio Skármeta a la ciudad teutona para
conversar con un público emotivo y curioso. Skármeta, autor de la afamada novela El
cartero de Neruda, traducida a más de 30 lenguas cerró la noche del pasado martes el
ciclo Yo también soy berlinés, en el que otros escritores han hablado sobre sus
experiencias en Berlin.
En el caso de Skármeta fue exiliado tras el golpe de Estado en su país en 1973. Se
trasladó a Alemania, país que lo acogió hasta 1989 y al que más tarde entre 2000 y
2003 volvería para ser Embajador. Durante la velada Skármeta tuvo ocasión de leer
fragmentos de su obra en los que se refiere a un joven personaje que hará las veces de
alter ego durante el exilio huyendo de Pinochet.
El autor asegura que para el Berlín es "Una experiencia minuciosamente política y
cultural, con una vida de clubes de jazz, estudiantes, artistas y un escenario de
libertades que incluía la anciana y el punk". La ponencia tuvo una duración de más
de 40 minutos y a continuación respondió a las preguntas de un público bilingüe
fascinado con su obra y sus anécdotas. Grupos de intelectuales, tanto latinos como
berlineses y un buen número de jóvenes alemanes encantados de conocer al autor de El
cartero de Neruda, libro que acababan de leer en su curso de español.
Luego de agradecerle le preguntaron porqué no le daba más protagonismo a Neruda o si lo
haría en otra novela. A lo que el novelista con seguridad que no lo haría pero demostró
su admiración por Neruda recitando la Oda al aire.
Otro tema que surgió en el conversatorio fue la necesidad en América Latina,
específicamente en Chile, de una televisión digna y de calidad. Este tema indignó a
Skármeta quien coincidió con el joven chileno que planteaba la inquietud, en que no
había preocupación estatal por la televisión como el medio educativo que puede ser.
La noche terminó con la firma de autógrafos en un ambiente cálida adornado además con
una interesante muestra de afiches de propaganda de movimientos de izquierda de la época
previa a la dictadura de Franco.
Mayo 2007
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