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Qué tan lejos, un inmigrante más
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ENTREVISTA A Tania Hermida - cineasta ecuatoriana
¿Quién es? Guionista y directora cuencana, estudió cine en la
Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de Los Baños en Cuba desde los 18
años; fue asistente de dirección de la película Crónicas, de Sebastián Cordero
Tras su estreno europeo, Tania Hermida habla sobre la experiencia y el encuentro de la
película con el público europeo y ecuatoriano
El filme se estrenó el 21 de septiembre y ocupó los primeros lugares en la
taquilla española.
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¿Se imaginó que en España la película iba a ser tan exitosa?
En España hay una diferencia enorme entre las salas comerciales y las más pequeñas
conocidas como de cine arte. Son distintas en cuanto a programación, al público y el tipo de
experiencia que se vive. Qué tan lejos se estrenó en un circuito de cine independiente los
cines Verdi y Renoir. De pronto la película se convirtió en un fenómeno de cine comercial
con una gran cantidad de público que son los emigrantes ecuatorianos, quienes asisten al cine
con toda su familia. Los dueños de los cines no entendían que pasó. Salas de intelectuales
que van al cine de forma silencios y ver de repente a una avalancha de ecuatorianos que van en
grupo. Un fenómeno muy distinto, al que obtiene su programación habitual. Nos enfrentamos a
un empresario en Murcia que no quiso la película porque dijo que los inmigrantes no van al
cine y que no haría "un duro" en taquilla. A la semana estaba pidiendo que le den
una copia para exhibirla. Los ecuatorianos probaron que no solo van al cine, sino que se
llevan a toda su familia.
¿Cómo fue el proceso de conseguir coproducción española?
Cuando empezamos con la película yo intenté encontrar coproducción para arrancar con el
proyecto y no encontré a nadie porque era una primera película, porque no era el modelo de
película latinoamericana apta para una coproducción. No tenía un perfil de película
taquillera que se pudiera vender internacionalmente. Cuando estábamos cerca de filmar se
incorporó el coproductor español. En ese tiempo el Ecuador no participaba del proyecto
Ibermedia, tampoco habíamos firmado el convenio de coproducción iberoamericana que hubiera
exigido que un 50% de actores y técnicos de la película sean españoles y eso era algo que
yo no quería, sino un 100% de artistas ecuatorianos y la actriz española Tania Martínez.
Entonces, no se podía hacer una coproducción estándar, pero si un convenio financiero.
España poner un 20% de dinero y no exige distribución de técnicos y actores sino que es un
trato estrictamente económico.
Pero para todo esto no habíamos firmado un convenio que nos autorice a tener coproducción
extranjera y no podíamos oficializarlo. Por eso yo digo, en principio la película también
fue como un inmigrante en España, que llega sin papeles. Coprodujimos sin ninguna ley, la
película era española también, pero sin visa ni papeles. La productora española La
Zanfoña, le apostó al proyecto, puso en un monto pequeño y pago algunas cuentas de
laboratorio sin saber si eso se iba a poder oficializar como coproducción.
¿Cuál era el beneficio para La Zanfoña?
Ellos como productora tendrían un porcentaje de participación en los réditos de la
película si es que algún día los tenía. Era arriesgado para ellos y para nosotros.
Pero en el proceso ya pudimos firmar el convenio y legalizar la coproducción.
¿Qué obtiene Qué tan lejos de la coproducción española?
Cuando la película estuvo editada España puso la mezcla en dolby, que es un proceso muy
costoso que no hubiéramos pensado hacer sino era por la coproducción. Esto le dio la
oportunidad a la película de tener un factura final en sonido mucho mejor.
Y de la coproducción al estreno, ¿cuál fue el paso?
Era incierto el estreno en España. Ahí se estrenan pocas películas latinoamericanas e
incluso poco cine europeo en relación al hollywondense. Con la ventaja que el cine europeo
sí tiene leyes que defienden las cuotas de pantallas dentro del continente. Pero para
Latinoamérica, no hay ninguna ley. Cuando a la película le fue bien en el Ecuador, yo
insistía que le podía ir bien allá, pero los españoles decían que su éxito nacional no
era una certeza de nada en España. Además el costo de estrenar en Europa es cinco veces más
alto que aquí. Luego cuando la película fue a festivales.
¿Se esperaba que los ecuatoriano vayan al cine?
El estudio decía que los inmigrantes no van al cine. Los dueños de las salas decían, si le
están apostando a los ecuatorianos no lo hagan, ellos no vienen al cine. Finalmente apareció
Karma Films, una distribuidora de cine independiente y de autor. Ellos negocian con películas
pequeñas que son riesgosas pero que cautivan a un cierto público. Ellos planearon un estreno
pequeño para ir aumentando poco a poco si a la película le iba bien.
¿El estreno superó sus expectativas?
Finalmente cuando llegó el 21 de septiembre y nunca nos imaginamos la dimensión del estreno.
Por mas que a la prensa le gustó la película y esperábamos al público ecuatoriano siempre
era incierto. A mi me advirtieron que la prensa española es inclemente. Yo estaba preparada
para lo peor. Pero fue todo lo contrario, la distribuidora ya me había anticipado del buen
síntoma de que el estreno de prensa tuvo éxito.
¿Finalmente que opinó la crítica y el público?
La película sintonizó con la gente. Por ejemplo el hecho de que la española sí les
recuerda al turista europeo. Y otros elementos que son más universales, porque la historia
que se cuenta va más allá de lo anecdótico. Por eso yo encuentro que la película ha ganado
premios de audiencia en Texas o Sao Paulo, porque al final la historia es muy humana, no tiene
necesariamente que ver con Ecuador o España sino con la búsqueda del se humano de una
identidad.
A excepción de algunas personas que sintieron que la película era muy folclorista, La
mayoría de periodistas tuvieron lecturas muy profundas y emocionadas de la película. Me
gustó que leyeran que la diferencia entre los personajes iba más allá de la nacionalidad,
que una protagonista era más Quijote y la otra más Sancho.
Fue una gran sorpresa que el día del estreno los periódicos nos dieron un gran espacio,
reportajes largos y una serie de opiniones sobre el hecho de que se estrene en España una
película ecuatoriana.
¿Le pone España más atención al estreno por la cantidad de ecuatorianos que
viven ahí?
Yo creo que sí, que tiene relación. El hecho de que desde hace años la población
ecuatoriana sea significativa en España marca una pauta.
¿Pudo estar entre ecuatorianos?
Tuve relación con los ecuatorianos que pudieron asistir a los preestrenos. Tratamos de
convocar a los dirigentes de movimiento de inmigrantes, a quienes están involucrados con
medios de comunicación de latinos. Lo cual fue una gran sorpresa porque hay muchísimos:
periódicos, revistas, radios una red enorme que existe entre los ecuatorianos y los latinos
que no está en los medios de comunicación oficiales sino que es alternativo y que tiene una
gran presencia. Intentamos que todos esos medios puedan estar al corriente del estreno. Al
preestreno en Barcelona y Madrid llegaron muchos ecuatorianos y eso ya fue emocionante. Estuve
con personas que no han regresado al país en siete, ocho, 10 años y salían del cine
llorando. Algo que ya supera la experiencia cinematográfica o el estreno de la película.
Sino que tiene que ver con todo el fenómeno de la migración. Que tiene que ver con el sentir
que el Ecuador está en todas partes.
¿Se encuentra con compatriotas seguido?
Ya me había pasado en otros lados. En todos los festivales a los que he ido me he encontrado
siempre con ecuatorianos. En Montreal, en Toulouse, en Málaga, en Texas, en Los Ángeles,
siempre alguno, aunque en San Diego me encontré con una gran comunidad y fue muy emocionante.
En Barcelona había otavaleños y ellos disfrutaron la secuencia en quichua aunque explicaban
que el que ellos hablaban no era el mismo. También me encontré con una hermana de Mónica
Chuji, que es de Sarayacu que vive en Barcelona. Además, siempre recibimos también muchas
correos que nos piden que la próxima película sea en la Costa, en el Oriente.
Fue emocionante ver que la gente siente que la película les devuelve una imagen del Ecuador
que no es la que nos venden los grandes medios. El Ecuador solo es visible frente a desastres
políticos, naturales o la marginación económica y la violencia. Y la película si propone
otra manera de vernos.
¿Cierra la película un ciclo?
Sí, claro, la película ha ido cerrando círculos desde que se estrenó en el Ecuador y luego
del ciclo de festivales. Pero así se abre otro, el hecho de que le vaya bien en taquilla en
España la abre a la película posibilidades de estreno en otras salas en Europa y en
Latinoamérica. Va a haber también un proceso de lanzamiento del dvd, que no sabemos bien
como será porque más allá de la piratería no hay una industria y vamos a tener que
inventarlo todo. El dvd profesional se hizo en argentina y la reproducción en Colombia. Ahora
los mecanismos de venta son los que estamos creando. Buscando circuitos de venta para llegar a
la mayor cantidad de gente posible. Va a salir con la banda sonora también.
¿Todo esto le da tiempo a la directora para escribir un nuevo proyecto?
Aunque tuviera 24 horas para hacerlo, creo que todavía no tengo la cabeza para hacerlo. Por
lo pronto ya empecé a esbozar las historias.
¿Le causa tensión pensar que una segunda película puede no ser exitosa como la
primera?
He asumido desde ahora que la segunda película puede decepcionar al público. No porque crea
que no va a ser tan buena. Eso habrá que verlo, la primera crítica y espectadora de mi
película soy yo y podré darme cuenta si quedó mejor o peor. Pero al público le va a
decepcionar porque no va a ser Qué tan lejos, ni su segunda parte, ni su continuación. Por
supuesto que es un riesgo paralizarse pensando que una segunda película no va a ser ni tan
popular, ni tan querida. También las exigencias serán muy altas de parte de los productores.
Yo lo que quiero repetir es el gusto de hacerlo, la libertad. Hacer un proyecto sin pensar en
fórmulas de éxito. Yo nunca imagine que Qué tan lejos iba a ser taquillera. Y así mismo
espero que mi segunda película me guste a mi, sea un ejercicio de la pasión. Y luego si es
taquillera o no será impredecible. (07 oct 2007)
Paulina Simon Torres
psimon@hoy.com.ec |
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