¨HISTÓRICO
¨Bolillo¨ Gómez: el hombre que plasmó en realidad el
´sí se puede´
'Un
técnico de selección debe tener experiencia, trabajo y trayectoria, pero se vuelve un
manejador de grupos que es, también, papá, amigo, hermano, de todo", sostiene el
timonel 'paisa'
Diego
Sánchez León
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| El período del
estratega colombiano concluyó luego de la Copa América de Argentina 2004 donde fuimos
últimos |
El
colombiano Hernán Darío Gómez llegó al Ecuador en agosto de 1999 y, ni bien pisó
territorio nacional, contagió e inyectó de su optimismo a un seleccionado acostumbrado a
las frustraciones (en 40 años de Eliminatorias) y encontró eco en la ilusión de llegar
por primera vez a un Mundial de fútbol.
Se apeló a su exitosa experiencia ya que estuvo con la selección de Colombia en los
mundiales de Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998. En los dos primeros fue
asistente, mientras que en el último fue la cabeza de la tercera clasificación
consecutiva del cuadro 'cafetero' a una cita mayor.
Su formación está directamente ligada al también colombiano Francisco 'Pacho' Maturana,
su amigo, colega, compañero y maestro, quien lo antecedió en el fútbol ecuatoriano
entre abril de 1995 y noviembre de 1997, pero, luego de quedar descalificado, Maturana se
fue, admitiéndose como principal culpable.
A pulso de triunfos se ganó el afecto de la afición y se tornó en el personaje más
popular y más querido del Ecuador.
La energía de 'Bolillo' fue el principal estimulante de la aletargada afición
ecuatoriana. Sus briosas salidas en los partidos de la 'Tricolor' como local para avivar
al público confirman su comunión con la parcialidad.
La gente agradeció, en especial, los cuatro triunfos consecutivos -históricos- sobre
Chile (1-0), Venezuela (2-1, Maracaibo), Brasil (1-0) y Paraguay (2-1) y en torno a este
éxito en el Ecuador se observó algo inusual: un sentimiento de unidad nacional del que
Gómez lucía como principal gestor.
Entonces devino la desgracia, el 16 de abril de 2001 fue agredido por elementos afines al
ex presidente Abdalá Bucaram, que reclamaban la incursión en el seleccionado Sub 20
clasificado al Mundial de Argentina, del hijo del depuesto mandatario, Dalo. El vil ataque
le provocó a Gómez una herida de bala en el muslo derecho y una fractura nasal. Las
muestras de repudio abundaron y múltiples fueron las señales de respaldo al
seleccionador, que se recuperaba en una clínica en Guayaquil.
Tras reponerse retornó a su natal Medellín, donde lo invadió la idea de no volver más.
Los jugadores, con el entonces capitán Álex Aguinaga, quien viajó desde México, e
Iván Hurtado, lo visitaron para solidarizarse y requerirlo para terminar la misión: la
de clasificarse al Mundial.
Aguinaga resaltó el don de gente de 'Bolillo', quien se convirtió en: "Confidente,
amigo, padre de los seleccionados. Muchas veces solo te veía y ya sabía qué nos pasaba
y acudía para ayudarnos de alguna manera. Siempre defendió los derechos de los jugadores
por encima de los de ellos ante todos y eso caló profundamente en el grupo",
recordó el emblemático jugador.
Convertido en mártir, Gómez continuó con las prácticas dirigiendo con los ojos
amoratados e hinchados, pero selló el pasaporte mundialista con un empate en Bogotá
(0-0), un triunfo en Bolivia (5-1) y un empate en Quito ante Uruguay (1-1) el 7 de
noviembre de 2001.
Fuimos al Mundial de Japón-Corea 2002, donde anticipó: "Vamos a aprender". En
junio de 2004 se fue a Medellín y renunció.
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