SOCIEDAD
La Selección nacional ´exorcisa los demonios´
Debieron
pasar muchos años para que los ecuatorianos pudieran disfrutar de los triunfos
deportivos. Muchos aún recuerdan frases como aquella de 'jugamos como nunca, perdimos
como siempre'

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| Geovany Espinoza
abraza a Marlon Ayoví tras el juego con Uruguay que nos clasificó a Alemania o |
En las
antípodas de lo que pasa con el Ecuador político, económico y social, donde el
egoísmo, la descalificación y los intereses sectarios son la marca indeleble, el
estratega de la Selección, Luis Fernando Suárez, se llena la boca para elogiar y valorar
el trabajo de sus antecesores, y reconocer que lo que ocurre con la 'Tri' es fruto de un
esfuerzo sostenido, iniciado por Dussan Draskovic, seguido por Francisco Maturana, Hernán
Darío Gómez y continuado por él.
Las palabras de Suárez dichas a los editores de HOY, antes de que la Selección se
clasificara a Alemania 2006, son la prueba fehaciente de que lo que ocurre en el fútbol
es diferente a lo que pasa en los aspectos político y económico, que, en los últimos
tiempos, han sido llenos de frustraciones.
La verdad es que mientras el Ecuador político y económico no logra superar los
conflictos regionales ni raciales, en la Selección se ha logrado vencer estas 'taras'; se
han dejado atrás los egoísmos a la hora de convocar a los jugadores, a quienes se los
invita a formar parte de la 'Tri' no por su procedencia o militancia en algún equipo y
hasta por su condición racial, sino por su habilidad y destreza para el juego.

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| Iván Kaviedes y todo
el país celebraron la primera clasificación, que rompió todos los esquemas |
Al tomarse
decisiones profesionales como estas, en lo futbolístico se han superado años de
frustraciones y de complejos deportivos, aunque en otros ámbitos siguen siendo una carga
difícil de superar.
Por hechos como estos, los ecuatorianos han elevado a la Selección a la condición de
referente de lo que el país sí puede ser y conseguir, en especial cuando se cuenta con
objetivos concretos y se trabaja para conquistarlos.
Quizá,
aquí se encuentre una de las claves del éxito de la Selección, que es contar con un
líder, un estratega que conduce al equipo, y que sabe a dónde quiere llegar, por lo que
no le resulta difícil impulsar a que cada jugador aporte con su mayor esfuerzo.
Y es que no se trata de magia o de suerte; pero en la 'Tri', el estratega ha sabido ubicar
a cada quien en el sitio donde mejor puede rendir, tras ejercitar lo suficiente y sacando
a flote las destrezas de cada uno. Esta es otra diferencia sustancial con el país
político donde la improvisación, la ubicación en base a contubernios o compromisos han
llevado a que buenos profesionales fracasaran en determinadas funciones, ya que su
formación no les permitía ese trabajo.

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| Los
hinchas de diferentes partes del país se concentraron en el estadio para vivir de cerca
la clasificación |
Pero lo
que los ecuatorianos no entendemos bien es que no siempre fue así: "Ustedes son de
otra generación, vienen al estadio confiados, enarbolando la bandera ecuatoriana, con
certezas de triunfo", decía con un aire de melancolía un veterano periodista, que
narraba el dolor que tenían los colegas cuando años atrás la Selección recibía
"tremendas goleadas", o cuando habiendo hecho un gran partido terminaban
repitiendo una y otra vez:
"Jugamos como nunca y perdimos como siempre".

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| Con los triunfos de la selección
también se ha reactivado el comercio por la venta de diferentes artículos |
El tema
entonces es analizar qué sucedió para que hayamos cambiado incluso los hinchas, los
periodistas y el país entero de cara al fútbol.
Los entendidos subrayan algunas claves: hablan de que se venció el regionalismo, pues
ahora no se mira de dónde viene el jugador sino las condiciones en las que está para
integrarlo a la 'Tri'; repiten que finalmente tenemos un conductor, un lider capaz de
hacer respetar su posición y no someterse a las presiones; que se tuvo la capacidad y la
decisión para no interrumpir un proceso de más de 10 años de formación de los
jugadores, y, sobre todo, que se vencieron los complejos de 'equipo chico' que se
amilanaba frente a los grandes. Ahora, igual se puede derrotar, en Quito, a un Brasil
tetracampeón o a una Argentina con una constelación de estrellas o a quien venga a
desafiarnos.
Por todo
esto, el fútbol posee la magia de transformar en realidad los sueños, como cuando al
convertir un gol decisivo para una victoria, un ser humano 'común y corriente' alcanza la
dimensión de ídolo de multitudes, en tanto el pueblo, su pueblo, eleva colectivamente su
autoestima. Eso ha pasado ahora con el Ecuador, cuyo pueblo ha hecho del triunfo de la
Selección y su segunda clasificación continua a un Mundial de Fútbol, una suerte de
catarsis colectiva; un acto en el cual se exorcizan los demonios de la inequidad, la
desigualdad y las frustraciones del país político, económico y social que no encuentra
un rumbo. (TFF)
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