CAUSAS Y CASOS
Muerte súbita, la caída de los grandes en el campo de
juego
Las
constantes pruebas físicas a las que los deportistas están sometidos no suelen ser
suficientes para conocer su estado de salud. Los problemas cardíacos, aneurismas
cerebrales o el dopaje pueden atacar por sorpresa
Por Ma.
José Troya
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| El camerunés Marc
Vivien Foé falleció en el partido contra Colombia por la Copa Confederaciones 2003 |
Los
deportistas suelen ser el segmento de la población que se estima como el ejemplo del
paradigma de la salud y el bienestar físico. En el área de aquellos que pertenecen a
categorías élite, están sometidos a intensas horas de trabajo y acondicionamiento
físico exigente y supervisado. Los horarios son predeterminados así como el ritmo de su
actividad y su alimentación diaria. Todo está controlado hasta que, de pronto, vemos la
imagen de uno de ellos desplomándose en el campo de juego. La secuencia continúa con el
equipo médico que corre, realiza maniobras médicas rápidas, lo retiran de la cancha y
minutos más tarde, la noticia aparece: muerte súbita del jugador. Uno de los casos más
recordados e impactantes, probablemente por ser el primero televisado, fue el del
destacado futbolista de medio campo Marc Vivien Foé, de origen camerunés, quien cayó
desplomado en el minuto 72 en el encuentro de su selección contra la de Colombia en la
Copa Confederaciones en junio de 2003. El médico de la selección camerunesa, Olivier
Assamba, negó oportunamente cualquier posibilidad de que su jugador estuviera bajo
efectos de dopaje. Dos semanas después de su fallecimiento, se comprobó que
efectivamente, la causa de su muerte fue una miocardiopatía hipertrófica que es
caracterizada por el engrosamiento de la pared del ventrículo izquierdo del corazón,
encargado de bombear la sangre oxigenada hacia el cuerpo, lo que dificulta su contracción
y relajación.
Médicamente, a la muerte súbita se la define como el paro brusco de la actividad
cardiorrespiratoria durante la fase de ejercicio, que sucede además de manera no
traumática, abrupta e inesperada. Y es que, a pesar de que el índice más elevado de
muerte a escala mundial es a causa de paros cardíacos, esta impacta definitivamente por
su inmediatez y la sorpresa con la que sobreviene.
Sin
embargo, ¿en qué parte del proceso deportivo es cuando las cosas salen mal? Para el
deportólogo Óscar Vizuete, las responsabilidades de estos decesos son compartidas: los
médicos, preparadores físicos y directivos deben estar en total comunicación y
conocimiento de la ficha técnica y clínica del jugador. Así también, el mismo
deportista debe estar al tanto de sus capacidades físicas y cumplir con los requisitos de
pruebas deportivas y médicas para asegurar su buen desempeño. En el caso específico de
Foé, se determinó que hubo negligencia por parte del estadio de Lyon, en donde se jugaba
el partido, porque la ambulancia no estuvo en el momento indicado. "Los decesos
durante la práctica están relacionados básicamente con enfermedades congénitas y
patologías coronarias; sin embargo, hay múltiples razones e incidencias para que algo
así suceda. La conocida miocardiopatía hipertrófica es de origen genético o
hereditario y aparece como la causa más frecuente, pero definitivamente no es la
única", agrega.
Los aneurismas cerebrales son también causantes de la muerte súbita; es una apertura de
la arteria en donde un fuerte flujo de sangre la hace reventar y causa el deceso
automáticamente. A diferencia de una enfermedad coronaria, estos no son detectables y
tampoco existe ningún tipo de prevención o localización al respecto.
Es indudable, además, que socialmente la imagen del deportista ha cambiado. Las
exigencias comerciales en las que el deporte se ha involucrado no están exentas de ser
las responsables en cierto grado.
El deportista cada vez tiene más competitividad y presiones externas. A veces, la corta
vida útil de su carrera lo obliga psicológicamente a sobreentrenarse y, en el peor de
los casos, a subir su rendimiento con el consumo de sustancias químicas prohibidas o no
restringidas en la lista de su dieta.
El conocido doping, al combinarse con la actividad física, obliga al corazón y al
sistema nervioso a cambiar estrepitosamente su actividad y logran paralizar al deportista
ocasionándole hasta la muerte; "esto se cataloga como un suicidio programado",
afirma el Dr. Bolívar Augusto González, deportólogo de El Nacional. Por supuesto, pocas
veces estos casos salen a la luz pública, así se resguarda su imagen personal, la del
equipo y la de sus representados.
Existen sustancias que aún no han sido eliminadas o catalogadas no aptas para quienes
están entrenándose o dentro de actividades deportivas, principalmente por el tiempo que
tomaría estudiar y determinar y eliminar algunas de ellas de la lista de consumo.
Uno de los casos lamentables también para el fútbol es el de Serginho, jugador del Sao
Cayetano, quien bajo el conocimiento de una dolencia cardíaca insistió en continuar con
su actividad futbolística e incluso firmó un documento asumiendo la responsabilidad
total de cualquier percance. Sin embargo, esto debió ser controlado e impedido por los
cuerpos médico y técnico encargados de velar por la salud del jugador. Es así como esa
afectación cardíaca lo mató durante un encuentro deportivo y jamás se pudo emitir
responsabilidades en el caso. Los especialistas en medicina deportiva afirman que sí es
posible disminuir el riesgo manteniendo los niveles de preparación y exigencia con un
cuidadoso chequeo médico en cada uno de los jugadores. Es necesario un exhaustivo control
de su estado físico cada seis meses y no solo una vez al año, como actualmente se
acostumbra, la sobrecarga de competencias y el apretado calendario complica este
requisito. Ecocardiogramas, electrocardiogramas, exámenes de laboratorio son necesarios,
así como las pruebas ergométricas para conocer la capacidad inicial y máxima del
deportista.
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