El segundo 'papá' de
Otilino
Carlos Torres Garcés, director técnico que trabajó en las
divisiones formativas de Emelec, señala que el sueño de 'Otigol' era participar de la
Copa Mundial Alemania 2006

Torres Garcés lo miró fijamente, de pies a cabeza, y lo catalogó como un
niño dócil, fuerte y apasionado. 'Lloraba de alegría y tristeza'.
Corría 1989 y los problemas sociales, políticos y económicos del
país crecían aceleradamente como la espuma de la cerveza. En el barrio La Chala, al
sudeste de Guayaquil, las necesidades de la familia Tenorio Bastidas eran diversas, pero
las superaban con la colaboración de parientes y la 'bendición de Dios', según comenta
Clarisa Tenorio Quiñónez, quien recuerda cómo su sobrino Otilino ingresó (con algo de
suerte) a las filas menores del Club Sport Emelec. "Un amigo de su papá lo llevó a
un club del Banco Central para que juegue fútbol. Luego le consiguió un cupo para
probarse en Emelec".
Víctor Tenorio y su hijo acudieron a las prácticas de fútbol y vieron en la cancha, a
lo lejos, una espigada y curtida figura: el DT Carlos Torres Garcés, quien tres años
atrás se había retirado del balompié, luego de sembrar una importante semilla en el
cuadro 'eléctrico'.
"Tenía 9 años y empezaba su profesionalismo. En su mente navegaban muchas ideas,
pero su sueño, el más hermoso, era ser futbolista".
Torres Garcés lo miró fijamente, de pies a cabeza, y lo catalogó como un niño dócil,
fuerte y apasionado. "Lloraba de alegría y tristeza. Cuando anotaba un gol celebraba
con sus compañeros, luego los abrazaba y otra vez lloraba desconsoladamente".
El técnico ecuatoriano se encargó de pulir el 'diamante en bruto', con la transmisión
de consejos y secretos del fútbol.
No obstante, diez años después, Tenorio cristalizó uno de sus sueños: fue convocado
por Carlos Torres a la selección nacional Sub 20 para representar al país en el torneo
juvenil en Mar del Plata, Argentina.
Para ese entonces su madurez futbolística se notaba a leguas, mientras la afinidad con el
DT esmeraldeño crecía. "Lo conocí a fondo. En las charlas me escuchaba y
respondía inteligentemente".
Pero Otilino, más allá de la suerte, tuvo resbalones. Uno de ellos fue en el 2001 cuando
dejó el cuadro del 'bombillo' y (en calidad de préstamo) pasó a formar parte del equipo
de Santa Rita. Según los directivos del club del astillero, su pase fue motivo de una
sanción que, aunque no perjudicó al jugador, le permitió perfeccionar su técnica de
juego.
En el equipo fluminense jugaban reconocidas estrellas, entre ellas Carlos Luis Morales,
Raúl Avilés (Tenorio imitaba su juego), Eduardo Smith y Luis Capurro, quienes le
desinteresadamente le aconsejaron y
estrecharon su mano. "Parece mentira, se fue un ser inigualable. Un caballero a carta
cabal. No tengo más palabras para describirlo", sostuvo Morales, ex golero de
Barcelona, cuando escuchó la trágica noticia que dio la vuelta al mundo.
Torres Garcés hace un pausa para recordar que hace dos meses 'Otigol' le manifestó unas
palabras que le llenaron de alegría y orgullo: Profesor, gracias por sus consejos, lo
quiero como mi segundo padre".
Aquello ocurrió tras el partido Perú-Ecuador (2-2) en Lima, el pasado 30 de marzo, en
donde Tenorio no jugó, pero sí fue convocado por el estratega Luis Fernando Suárez.
"Otilino quería jugar los dos tiempos, pero no se lo tomó en cuenta. Esto le llenó
de tristeza. En el camerino dialogamos y le manifesté mi respaldo. Luego lo abracé y
felicité para darle ánimo".
Con estas anécdotas y recuerdos, el ex jugador de Emelec y Toluca de México, se retira a
sus actividades cotidianas en la estación radial Sucre, ubicada al norte de Guayaquil.
Allí, en un programa deportivo, no se cansa de hablar de su amigo Otilino Tenorio, un
mito viviente del fútbol ecuatoriano. (CHM) |