¿POR
QUÉ SE ARRIESGARON A LA RULETA RUSA?
Por
Diego Araujo Sánchez
Diego Araujo Sánchez es subdirector editorial de Diario HOY
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El policía Iván Bravo
durante el Consejo de Disciplina |
Es difícil
explicar las razones profundas por las cuales un individuo, después de hacer girar el
tambor del revólver con una sola bala, dirige el frío cañón hacia su propia sien y
aprieta el gatillo. Al igual que en el mortal juego, resulta un reto explicar, con cierta
lógica, el riesgo que corrieron las más de 30 mil personas en el juego financiero de
depositar en manos del notario José Cabrera Román entre $400 y $1000 millones. La
magnitud de los fondos que captó el notario de Machala es el primer ingrediente para el
asombro. En una actividad ilegal, al margen de todo control, Cabrera consiguió acumular
tanto dinero en depósitos como los que recibe cada uno de los dos o tres bancos más
grandes del Ecuador.
¿Cómo se pudo sostener, por varios lustros, un negocio ilícito? ¿Qué circunstancias
explican la insólita actividad financiera al margen de todo control? No era un negocio de
acceso selectivo, según se infiere del apreciable número de nombres que aparecen en las
nóminas de depositantes. Tampoco era un negocio que se realizaba de forma oculta o en
secreto. Por el contrario, se había regado la noticia de su alta rentabilidad fuera de
Machala y la provincia de El Oro: intereses que fluctuaban entre el 8% y 10% mensual, en
dólares; por eso acudían a la oficina del notario, como en peregrinación,
'inversionistas' de diversas ciudades y provincias del Ecuador; habían hallado una mina
de oro. ¿Cómo se mantuvo un tejido social tan complejo, por tanto tiempo, sin una red
institucional formal que le diera sustento? Cabrera Román solo contaba con las
destartaladas oficinas de la Notaría, a cargo de menos de una docena de empleados. La
forma de llevar el negocio era, al parecer, tan rudimentaria que, cuando militares y
policías saquearon las oficinas, se hallaron guardados en baldes fajos de dólares, en
billetes de diversas denominaciones. ¿Por qué nadie hizo nada por investigar este
negocio?
La ruleta rusa deja al descubierto, como toda situación límite, la precaria condición
de quien se sujeta, por razones difíciles de explicar, a las azarosas reglas del juego
mortal. El caso Cabrera deja también al descubierto el precario cuerpo institucional
ecuatoriano. Es una suerte de espejo en el que puede mirarse el más oscuro rostro del
país. ¿Pero, por qué más de 30 mil personas arriesgaron a la ruleta rusa?
El problema individual versus el problema social
Imaginemos el dilema de un típico depositante del notario el primero de cada mes:
"¿Dejo mis ahorros con Cabrera un mes más o los retiro? Sé que confiarle mi dinero
implica un riesgo; de otra manera, no se explica que me paguen un interés
astronómicamente superior a aquel que me acreditaría cualquier banco. Sin embargo, si
tengo alguna certeza de que el negocio del notario seguirá en pie hasta finales de mes,
¿por qué sacar mi dinero hoy y no 30 días después? Es más: cómo no sucumbir ante una
tasa de hasta el 10% mensual que, en menos de 12 meses, duplicaría mi inversión?"
La evidencia de que el negocio estaba en pie varios años era suficiente para pensar que
lo seguiría estando unos meses más. Tras decidir mantener el dinero en manos del notario
un mes más, el depositante volvía a plantearse la misma pregunta el mes siguiente. Y la
respuesta era la misma. Este es un típico caso en el cual los incentivos individuales
entran en conflicto con los incentivos sociales. Por supuesto, la decisión que tomaban
los depositantes cada mes no es la que representa un óptimo social.
La variable del corto plazo
El Ecuador es un país de horizontes cortos. La vida pública tiene el carácter tan
voluble como el del clima, que está sujeto a cambios caprichosos y que percibimos como
imprevisibles. Existe incertidumbre y se emiten pocas señales claras sobre el futuro; los
políticos no logran inyectar certeza en el sistema. De ahí que las personas estén
acostumbradas a tomar decisiones fijándose únicamente en horizontes temporales de muy
corto plazo. Es decir, cuando un ahorrista consideraba si dejaría o no su dinero en manos
de Cabrera, valoraba más, mucho más, la probabilidad de ganar el 8% de interés dentro
de 30 días que la probabilidad de perder los ahorros de toda su vida dentro de unos pocos
años.
Los equilibrios múltiples
¿Por qué existen escuelas donde ningún estudiante copia y otras donde copian todos?
¿Por qué existen sociedades donde todos llegan tarde y otras donde todos son puntuales?
Estas y otras normas de comportamiento social evolucionan como resultado de la percepción
que cada individuo tiene de los costos y beneficios que conlleva su comportamiento en
relación al comportamiento de otras personas en el contexto en donde todos se
desenvuelven. Por ejemplo: si sé con certeza que los otros van a llegar tarde a una cita,
¿por qué esforzarme por ser puntual si aquello representará una perdida de mi tiempo?
Por el contrario, si sé con certeza que todos llegarán puntuales, será costoso para mí
llegar con retraso. De igual manera, si la sociedad tolera la subsistencia de negocios
turbios, existen pocos incentivos para que un individuo o un grupo pequeño se desvíen de
la norma establecida y los denuncien e investiguen. Seguramente los costos de un
comportamiento de este tipo -amenazas, desprestigio, chantaje-, por sugerir algunos, se
perciben como mayores a sus beneficios individuales.
Las tres reflexiones anteriores describen algunos (seguramente no todos) de los elementos
que puede generar una institución socialmente indeseable como la creada por el notario
Cabrera. Una institución así no surge porque los ecuatorianos sean más o menos tontos o
más o menos corruptos que los ciudadanos de otros países. Surge porque no existe un
Estado o un gobierno que vigilen el cumplimiento de las reglas del juego ni que propongan
correcciones cuando existen discrepancias entre el interés social y el interés
individual.
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