| |
¿Quién será el sucesor?
Las posibilidades de que el nuevo jefe de la
iglesia sea un cardenal de América son altas, ya que este es uno de los continentes más
católicos
El fallecimiento del papa Juan Pablo II crea
expectativas sobre quién será el sucesor.
Actualmente existe una alta posibilidad de que el nuevo Pontífice sea un cardenal de
América, ya que es el continente con el mayor número de católicos en el mundo. Entre
los más opcionados están: Darío Castrillón Hoyos (Colombia), prefecto de la
congregación para el clero y el arzobispo de Tegucigalpa; Óscar Rodríguez Madariaga
(Honduras); Jorge Mario Bergoglio (Argentina), de 67 años, arzobispo de Buenos Aires, y
Claudio Hummes (Brasil), de 70 años, arzobispo de San Pablo.
Aparte de los americanos, la Iglesia Católica dispone de muchas opciones, entre ellas: el
cardenal negro Francis Arinze, de 72 años, prefecto de la Congregación para el Culto
Divino; un cardenal de ascendencia judía; varios árabes, y hasta uno de procedencia
musulmana para reinar sobre más de 1 000 millones de católicos.
Dentro de los candidatos papables también han sido incluidos cinco italianos:
Giovanni Battista Re, de 71 años, prefecto de la Congregación para los Obispos y que
durante años fue vice secretario de Estado del Vaticano; Dionigi Tettamanzi (Milán), de
70 años; Angelo Scola (Venecia), de 63 años; Tarciso Bertone (Génova), de 70 años, y
Angelo Sodano, de 77 años, Secretario de Estado y número dos de la Santa Sede desde hace
14 años.
Para la elección del nuevo jefe de la Iglesia Católica, el Sacro Colegio, encargado de
elegir al nuevo sucesor, se reunirá de forma urgente y sin límite de tiempo.
El Sacro colegio está formado por 120 cardenales; de ellos: 59 europeos, 14
norteamericanos, 22 latinoamericanos, 12 africanos, 11 asiáticos y 2 de Oceanía, todos
ellos menores de 80 años.
Para este cónclave, los purpurados se reunirán en Santa Marta, un edificio habilitado
por el propio Juan Pablo II en la Ciudad del Vaticano con habitaciones suficientes -con
baños integrados- para albergar a los cardenales con derecho a voto.
Y es que, en 1978, cuando los cardenales eligieron Papa a Karol Wojtyla en la cuarta
vuelta, las condiciones eran precarias: unos biombos separaban las camas, y cada uno
disponía de un lavatorio con un jarro de agua, una mesita con una silla y los baños eran
comunes.
Cum clave (bajo llave)-, los cardenales estarán aislados del mundo sin derecho a
teléfono, fax o correo electrónico o hablar con personas ajenas al mismo y se
desplazarán desde Santa Marta en autobús hasta la Capilla Sixtina -en el otro extremo de
la plaza- para votar en el primer piso.
Una vez que el humo blanco ascienda de la Capilla Sixtina, el cardenal Medina Estévez
anunciará desde el balcón de San Pedro "quién ha sido elegido Papa y el nombre que
ha adoptado" para gobernar.  |