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El Papa ha muerto Eran las 21:37 (hora
de Roma) del sábado 2 de abril, la luz en una de las ventanas de los apartamentos del
Papa en el tercer piso del palacio renacentista se apago, fue la señal que anunció su
muerte. Después la plaza se quedó casi en penumbra.
Minutos después el arzobispo argentino Leonardo Sandri dio la noticia a los fieles de la
Plaza de San Pedro que entonaron una oración y guardaron un minuto de silencio.
A continuación, en medio de la fresca noche romana, el cardenal Angelo Sodano, secretario
de Estado del Vaticano, entonó el De profundis, tras el cual los fieles estallaron en un
sentido aplauso de homenaje al hombre que fue uno de los principales protagonistas de la
historia durante los últimos 26 años.
Después del anuncio, la campana mayor de San Pedro empezó a sonar para anunciar al mundo
la noticia de la muerte de Karol Wojtyla, y el mismo tañido de dolor se repitió en los
cientos de iglesias diseminadas por toda la ciudad y el mundo.
Horas después de anunciarse la muerte, decenas de miles de personas, unas 100 mil, según
fuentes municipales, se congregaron en la Plaza de San Pedro del Vaticano y sus aledaños
para expresar su dolor y su pesar por la muerte del papa Juan Pablo II.
Simultáneamente jefes de Estado y de Gobierno, de Reyes y de personalidades de todo el
mundo entero hicieron llegar sus declaraciones de pésame.
Juan Pablo II, murió a los 84 años de edad aquejado por el mal de Parkinson, pero en los
dos últimos días de agonía sufrió una serie de complicaciones en su salud como un paro
cardiaco, un paro cardiocirculatorio, septicemia y deficiencia renal.
La vida del Santo Padre se apagó en la gran cama blanca de su diáfana habitación con
vistas a la plaza San Pedro del Vaticano, tal como fue su último deseo, ya que se había
negado a morir entubado en el hospital.
Una vez que el médico confirmó la defunción del Papa el prefecto de la casa pontificia
anunció oficialmente la muerte: El papa muerto.
Todos los presentes en la habitación se arrodillaron y comenzaron los primeros responsos.
Después, por orden jerárquico se acercaron al cadáver, y besaron la mano del difunto
Pontífice.
Inmediatamente comenzó el turno de vela por parte de los canónigos penitenciarios. Se
encendieron cuatro cirios a los pies de la cama y se colocó un acetre con agua bendita y
el hisopo con agua bendita junto al lecho mortuorio para los responsos de los prelados
visitantes.
El cardenal camarlengo, que vestía de violeta (color de luto según la tradición) y que
es durante la sede vacante la más alta autoridad de la Iglesia, entró en la habitación
escoltado por un destacamento de la Guardia Suiza con alabardas, símbolo de la nueva
autoridad, para asegurarse oficialmente de la muerte del Pontífice.
En presencia del maestro de ceremonia y de los prelados de la casa pontificia, el
camarlengo se acercó a la cama, retiró el pañuelo que cubre el rostro del Papa e
inclinándose hacia el difunto lo llamó tres veces al Papa por su nombre de pila.
Después golpeó su frente con un pequeño martillo de plata y mango de marfil. Después
de verificar dijo "vere papa mortuus est" (de verdad el Papa ha muerto).
A continuación retiró del dedo el anillo del Pescador, símbolo del poder pontificio.
El anillo fue machacado junto con el sello de plomo del Papa ante los cardenales, para
evitar cualquier eventual falsificación de documentos papales.
Después el notario de la Cámara Apostólica levantó el acta de defunción y se
procedió a anunciar oficialmente al mundo de la muerte de Karol Wojtyla.
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