SEXTA ENTREGA
'INGRID BETANCOURT ES OBJETIVO MILITAR'
|
Regresar al inicio Especial Frente a
frente con la guerrilla
Los EEUU, que luchan contra los cultivos ilícitos, son los mayores
consumidores de droga, ahora con el Plan Colombia, el Gobierno estadounidense comenzó la
fumigación en los cultivos que causa graves daños
Por Fernando Villarroel G. Especial para HOY
Quienes recolectan hojas de coca protegen sus manos con vendajes para evitar cortaduras

Son seis grupos humanos sumergidos en la selva: los campesinos, los narcos, la guerrilla
conocedora del territorio, el Ejército, las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) o
paramilitares y la Policía. Los pobres siembran y cosechan coca que se entrega al negocio
mundial. Los consumidores están lejos, gozando del confort de la ciudad. Los Estados
Unidos, que lucha contra los cultivos ilícitos, son los mayores consumidores de droga del
planeta. Mientras tanto, militares ecuatorianos patrullan en Sucumbíos, Carchi y
Esmeraldas para que los guerrilleros no pasen al Ecuador; requisan precursores químicos y
destruyen las plantaciones de coca.
El polémico Plan Colombia sigue y no paran de fumigar; en la frontera solo se sabe que
desde que asomaron las avionetas, el aire no es el mismo; el agua está contaminada,
mueren cerdos y gallinas; adultos y niños sufren de males en la piel y se han detectado
varios tipos de cáncer. Pero la gente colombiana no deja los cultivos porque de eso
vive.Doña Magola, famosa curandera colombiana que vivía junto al puente internacional,
que atendía a 60 personas diariamente y 'adivinaba' la vida del enfermo, ya no está. Le
hablaron del Plan Colombia y le dijeron que del cielo lloverían químicos y ella
prefirió irse.El hombre común no puede entender el Plan Colombia y cuando le preguntan
"cómo va la guerrilla", contesta: "La guerrilla es Colombia, sin guerrilla
no hay Colombia".
O cualquier guerrillero que dice: "En todas partes siembran coca; nosotros pedimos
que no talen los árboles, que cacen con moderación y que por 3 hectáreas de coca tengan
una de productos. Algunos tienen hasta 50 hectáreas y todo lo compran en la tienda, que
especula. Siembran coca en El Cauca; en el centro del país, lejos de la frontera
ecuatoriana, y en Bogotá la siembran hasta en el subterráneo de un edificio. El Gobierno
quiere cortar el problema, pero sin solucionar la situación económica; es mejor sembrar
coca que yuca o plátano. El Plan Colombia genera secuelas y resentimiento en los pobres
de un sistema de vida enraizado, y el dinero internacional para reemplazar la actividad
coquera, siempre lo ha absorbido la corrupción".
Luis Alberto dice que en un cultivo de 5 hectáreas trabajan hasta 15 personas y de eso
viven familias enteras, la coca se cosecha hasta tres veces por año y la hoja la compran
todos; en la frontera se siembra coca para sobrevivir. Se persigue a quien apenas subsiste
y nadie toca a quienes se enriquecen."Hay ecuatorianos que tienen fincas
agroganaderas en su país y algunas hectáreas de coca al otro lado del río San Miguel.
Otros cruzan la frontera y trabajan con los coqueros por una paga; con el Plan Colombia
muchos se han pasado al Ecuador, pero vengan a ver cuántos ecuatorianos en tierra
colombiana se ganan el sustento que allá no tienen. El Gobierno del Ecuador se ofreció
como intermediario para mediar por la paz en su territorio, eso no deja de ser positivo
para nosotros. La verdad es que el cultivo ilícito ha aumentado en Colombia; la coca y la
guerrilla están en cualquier frontera, ni con todo el Ejército las eliminarán",
anota Luis Alberto.
- ¿Pero ustedes cobran tributos?-En la segunda fase de la coca procesada, 40 mil pesos
por kilo, unos $18; a 1 kilo se le saca 1 700 000 ($70). El campesino también paga un
pequeño tributo, de lo contrario no podríamos mantener un Ejército con miles de
hombres. Con el Plan Colombia se han regado químicos en cultivos equivocados perjudicando
a pobladores del Putumayo y Sucumbíos. Los efectos son notorios en Puerto Nuevo o los
Tetetes, pero hay cultivos ocultos en el Buri, en el río Tarapacá, que nace en Colombia
y desemboca en el Perú; a los Estados Unidos entra coca del Perú, Bolivia, San Salvador
y Colombia. "Si califican de terroristas a los guerrilleros, la fumigación es un
terrorismo psicológico que atormenta al campesino pobre, que más temprano que tarde
llega a plantearse: "Echo pa'la frontera o echo pa'l monte. ¡Eh!, mejor vendo mi
casa antes de perder todo. La ley rara vez favorece a una persona pobre".
- ¿Cuál es el error en todo esto?- Que el Gobierno colombiano no solo quiere acabar con
las plantaciones sino con todos los subversivos y eso es imposible.- ¿Pero ustedes
secuestran?-Para canjear, es difícil mantener un secuestrado en la selva, con medicinas y
alimentos; además, siempre es bien tratado. -¿Qué pasa con Ingrid Betancourt?
-Es un objetivo militar. Está viva, hemos dado prueba de ello.
-¿Se siente cansado?
-Mi vida ha sido dura y a la vejez (33 años) espero encontrar un refugio y vivir
tranquilo lo que me queda. Lo veo difícil, pero no pierdo la esperanza de que lleguen
nuevos días, que brillará la luz y la justicia para todos los pobres.
-¿Y si no resulta?
-Cogeré las armas y me sepultaré en la selva..
¿Cómo lo recuerdo?
Lo recuerdo esperando con la mirada triste y cansada. Preocupado cuando buscaba a sus
compañeros presos, golpeando las puertas de la ciudad y nadie quería decirle nada. Me lo
imagino poniéndose su gorrita metido en sus bluejeans, yéndose por las calles frías,
caminando como los guerrilleros, como si algo los aplastara.
Me lo imagino en la selva, en el lodo, soportando la lluvia, buscando la sombra. Lo pienso
cazando, pescando, limpiando el fusil, templando la hamaca; me parece verlo en la canoa en
el río Putumayo, quizá podría estar comiendo arepa, un verde con queso derretido o un
plato de arroz con rabadilla, huevo y yuca. Lo veo sin fijar la vista en el verde
infinito. A lo mejor está recogiendo los pasos en la frontera, los recuerdos de Pedro
Martínez, untando el dedo índice en la sangre de los muertos para que no se repita su
expresión o quizás está en el cementerio de Pueblo Arrecho para dejar una flor en la
tumba de Marcelita. Lo pienso fugitivo de sus propios pasos, escudriñando en la espesura,
presintiendo al avión fantasma. Lo veo desarmado y armado hasta los dientes, en una moto
a 120 km y el espíritu de Marcelita, como una sombra blanca, transparente, abrazado de su
cintura. Pero el comandante va solo.
Recuerdo a Luis Alberto esperando en el sitio del día anterior y ahí mismo estará
mañana; lo compartido no fue en enero, mayo o diciembre, ni el año pasado, esto será el
año próximo. Esto fue ayer, es hoy, no tiene día. Esto será siempre.
¿Estará en el campamento del río Caquetá? ¿En los fríos farallones del Valle del
Cauca?... Presiento que no volveré a ver al comandante.
2 de junio de 2005
Regresar al inicio Especial Frente a
frente con la guerrilla
|