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SEXTA ENTREGA
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'INGRID
BETANCOURT ES OBJETIVO MILITAR'
Son seis grupos humanos sumergidos en la selva: los campesinos, los narcos, la guerrilla
conocedora del territorio, el Ejército, las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) o
paramilitares y la Policía. Los pobres siembran y cosechan coca que se entrega al negocio
mundial. Los consumidores están lejos, gozando del confort de la ciudad. Los
Estados Unidos, que lucha contra los cultivos ilícitos, son los mayores consumidores de
droga del planeta. Mientras tanto, militares ecuatorianos patrullan en Sucumbíos, Carchi
y Esmeraldas para que los guerrilleros no pasen al Ecuador; requisan precursores químicos
y destruyen las plantaciones de coca.
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San José
de Apartado (Urabá) no acepta la presencia de las FARC, del Ejército ni los
paramilitares.
Dejaron el
poblado vacío para levantar el asentamiento San Josesito, una 'Comunidad de Paz'.
En esta
comunidad hay 130 muertos, 20 por las FARC, el resto por el Ejército y los paramilitares.
Entre 1986 y
1999 la CÍA informó que en los países andinos los sembríos de coca disminuyeron.
En cambio, en
Colombia, en ese lapso, el cultivo de coca aumentó de 24 200 ha a 122 500 ha.
En marzo de
2005, las FARC montaron una emboscada en las cercanías de Puerto Leguísamo.
Puerto
Leguísamo es un pueblo de 9 000 habitantes, localizado a orillas del río Putumayo.
Según la
Unicef más de 6 000 niños han ingresado a la guerrilla. El 85,72% voluntariamente.
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QUINTA ENTREGA
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'...NOSOTROS
SOLO PONEMOS EL DISPARO'
Es el hombre de las evocaciones que siente que la vida se le va: "Cualquier rato me
matan, escriba pronto para leerme, ya estoy viejo ¿no ve que tengo 33 años?", suele
decir. Él piensa que un guerrillero solo cuenta con el monte y sus compañeros, ahí es
donde se aprende a compartir, a amar, a morir.
"Vivimos en guerra y cuando muere alguien, la tierra siempre recibe el cuerpo de un
guerrillero, puede o no haber cementerio; no hay funerarias, ataúdes, mausoleos ni
lápidas, no admitimos el negocio de la muerte. El cortejo somos nosotros, sin fila de
carros, pero siempre hay una hilera de combatientes con el fusil listo; lloramos al muerto
y esas lágrimas de dolor nos hacen más fuertes todavía". Información
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CUARTA ENTREGA
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'LE
DISPARÉ EN LA NUCA Y TORCIÓ LOS OJOS'
Dicen que nació en El Tigre; tenía rasgos de shuar, mediana estatura, 50 kilos y bien
formada. Pelo largo, negro, ojos cafés; era atractiva, exótica y alegre. Le gustaban las
cumbias y creía en Dios, ante el peligro, 'echaba la cruz' (se santiguaba).
Marcelita era de una familia de coqueros que un día fue a Bogotá a pedir limosna. Ella
retornó a El Tigre; prefería el calor pegajoso al frío serrano; bañarse en el río y
no en las piletas; comer arroz con verde antes que una taza de café con pan.
Un día, la chica le pidió a Luis Alberto:
-Comandante, lléveme con Ud.
-Eres muy niña... Información completa
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Desde 2000,
con los diálogos de paz rotos, las FARC aumentaron la violencia para los civiles.
Se les culpó
de la muerte de 119 personas y de herir a más de 80, y de la destrucción de Bojayá.
Desde que
Uribe llegó a la Presidencia (2002), lo hizo decidido a combatir al grupo armado.
En ese
instante la Interpol, emitió 14 órdenes de captura en contra de la cúpula del
movimiento.
Una encuesta
del PNUD, en 220 municipios, concluyó que la guerra interna es de perdedores.
Además
reveló que en cuatro décadas de lucha, las FARC y el ELN, no han llegado al poder.
Los
paramilitares no han liquidado a la guerrilla y el Gobierno tampoco ha podido hacerlo.
Febrero 2002:
las FARC secuestraron a Ingrid Betancourt, candidata a presidenta de Colombia.
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TERCERA ENTREGA
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SANGRE
Y MUERTE EN LAS DELICIAS
Un pequeño grupo de hombres y mujeres se arrastraban en la vegetación para tomarse el
cuartel de Las Delicias en un caserío de 200 habitantes y llevarse las armas. Fue una
calurosa tarde de agosto de 1996 y Luis Alberto no lo olvida.
"Cayeron muchos soldados y guerrilleros; éramos 450 hombres contra unos cuantos
militares pertrechados y preparados, pero no para pelear contra nosotros. En la base de
una hectárea y 15 puestos de guardia, había fusiles, ametralladoras punto 30 y M-60 y
lanzagranadas MGL; un área daba al río Putumayo. Calculamos 30 militares y no 120, una
buena parte del cuartel era subterránea".
"Se atrincheraron y, en la oscuridad, disparábamos al fogonazo. Sacábamos a los
heridos, pero ellos estaban acorralados; el olor a muerto, sangre y orina fue
insoportable. A las 05:00, por radio, 'Tiro Fijo' ordenó la retirada y Pedro Martínez se
negó. Combatimos todo el día y, al anochecer, terminó todo". Información completa
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SEGUNDA ENTREGA
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EN
TIERRA DE COMBATIENTES
Cuando la guerrilla lleva a alguien a su territorio, lo hace a través de un eslabón de
contactos que forman una larga cadena. Desde Dureno, el carro enfiló hacia Puerto Nuevo,
a orillas del río San Miguel; se habló del pueblito con el problema del Plan Colombia y
los refugiados, pero no se tocó mucho el mundo interior de esa gente que trae historias
del otro lado y las guarda en el silencio de su alma.
Cuando visité Puerto Nuevo, comprobé que allí nadie preguntaba y tampoco pasaba nada,
por eso el colombiano se siente mejor que en casa. "Aquí los niños se crían
seguros y tranquilos; Puerto Nuevo es una pequeña isla de Colombia", fue una de las
frases que oí.
En el lugar, hay personajes únicos. Morocho es uno de ellos, algunos cariñosamente le
dicen 'Morochito'; hombre macizo, cuarentón, demasiado fuerte, pelo zambo; habla con
pasión. "Tenemos nuevo Gobierno y ya subieron el hijueputa precio de la gasolina.
¿No dijeron que no sería así?". Él es colombiano y lo demuestra cuando habla. Es
el hombre del río, estrecha nuestra mano con la fuerza que le han dado miles de
travesías; ha surcado el San Miguel tantas veces que no podría precisarlo, anda feliz en
su canoa y hace sentir seguro al pasajero. Información completa
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PRIMERA ENTREGA
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¿A
CUÁNTOS HA MATADO?
Siempre pensé que cuando tuviera un guerrillero al frente, estaría meciéndose en una
hamaca, fumándose un cigarrillo barato, espantando los mosquitos y con un sombrero echado
en los ojos. Solo él podría ver la expresión de mi rostro, pero yo no la de él.
Sería en la selva, con aguaceros torrenciales y tendría que caminar horas para llegar a
su campamento. Siempre me imaginé el río San Miguel, de Sucumbíos, y todavía tengo en
la memoria el pueblo de Puerto Asís y aún me parece oír el estampido de varios disparos
en una noche de discoteca con una rubiecita de apenas 22 años llamada Gloria. Cuando
empezaron los balazos apagaron la luz, comenzaron a volar las botellas y las sillas y la
gente se metía bajo las mesas. Hicimos lo mismo y alguien, por señas y a gatas, nos hizo
salir por la puerta de atrás; fuimos a parar a una callejuela estrecha. Corrimos en la
oscuridad porque todo el pueblo estaba sin luz, se había ido al momento de los disparos.
¿Fue la salvación? Nunca podré saberlo, pero sí fue lo mejor. Información
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