
El 19 de mayo pasado, Rafael Correa, ministro de Economía,
compareció ante el Congreso Nacional para dar a conocer las reformas que plantea para la
Ley de Responsabilidad,Estabilización y Transparencia Fiscal
El Gobierno de Alfredo Palacio nació de la reacción de la población urbana, sobre
todo de Quito, en contra del descalabro y manoseo político de las instituciones del
Estado. La ascensión del nuevo régimen generó expectativas en términos positivos. En
general, los planteamientos del nuevo ministro de Economía, Rafael Correa, son los que
mayor interés han creado, pero también mayor incertidumbre.
El analista y ex gerente del Banco Central en Cuenca, Carlos Cordero, se pregunta si es la
responsabilidad de un gobierno de transición el hacer cambios en el esquema económico,
que ha logrado mantenerse estable durante cuatro años. Sin embargo, Betty Tola, líder de
Pachakutik y miembro de Mujeres por la Vida y del Foro Urbano, considera que no es posible
pensar en la estabilidad política y en el refuerzo de las instituciones sin revisar el
esquema económico, en el que hay que poner como prioridad el desarrollo del potencial
humano, la activación de la producción y la generación de empleos.
Para Tola, la reorientación del Fondo de Estabilización, Inversión y Reducción del
Endeudamiento Público (Feirep) debe ir acompañada de una Ley de Responsabilidad Social,
para controlar el destino de los porcentajes destinados a educación, salud y
reactivación económica. También, Cordero anota la falta de planificación de las
inversiones provenientes del Feirep, y apunta a que la expectativa puesta en el Fondo es
injustificada e incluso pueda resultar inflacionaria.
Las pocas alusiones a la economía que aparecieron en los eslogans de rechazo al Gobierno
de Gutiérrez fueron relativas al Tratado de Libre Comercio (TLC). Primero, el nuevo
Gobierno se distanció del TLC y luego habló de preferir las relaciones sur-sur. Así
responde de una manera vaga a las exigencias del heterogéneo grupo de los 'forajidos' y
esquiva la improbabilidad de que el TLC pase por una Consulta Popular.
En el campo de las instituciones, el poder llamado a hacer los cambios exigidos a través
de la revuelta es el Legislativo. El Gobierno ha dicho que presionará para conseguirlos,
pero ha propuesto mesas de diálogo y una Consulta Popular para renovar el sistema
político. Sin embargo, en este ámbito, el deseo de una transformación más profunda
surge de la periferia, que no participó en el derrocamiento. En provincias, en especial
en Guayas, pero también en las del Austro, se habla ahora con mayor intensidad de las
autonomías. (SK)
MÁS DATOS
ESTABILIDAD
Betty Tola, líder de Pachakutik y miembro de Mujeres por la Vida y del Foro Urbano,
considera que se debe revisar el esquema económico.
GOBERNABILIDAD
En el campo de las instituciones, el poder llamado a hacer los cambios exigidos a
través de la revuelta de los 'forajidos' es el Legislativo.
DOLARIZACIÓN
Para Jorge Roca, miembro de la Cámara de Industrias de Cuenca, "la dolarización
se sostiene solo gracias a los altos precios del petróleo"
Autonomías, una salida a la crisis
Para el ex presidente del Congreso José Cordero una única salida al impasse político
son las autonomías: "La reflexión que debemos hacernos es sobre un desmantelamiento
del presidencialismo, para sustituirlo por otra forma de administración, en la que se
privilegie el régimen de los gobiernos seccionales autónomos, donde subsista un jefe de
Estado con un Consejo de Gobierno encargado de las grandes políticas.
¿Debe ser una autonomía como plantea el alcalde Nebot?
No necesariamente. Cada provincia debe hacer el análisis de sus ventajas comparativas y
privilegiar aquellas áreas en las que puede lograr un desarrollo armónico, empleo, altos
niveles de educación y óptima prestación de servicios públicos.
¿No existe otra salida?
Yo no veo cómo podamos seguir siendo 'menores de edad', que no podamos administrarnos
nosotros mismos. (RMT)
OPINIONES
'El país necesita recuperar la institucionalidad'
Todos los días, diario, HOY publica una columna de pendientes, con la cantidad de
días transcurridos sin que se haya designado a los miembros de la Corte Suprema de
Justicia (CSJ), al contralor ni al defensor del pueblo.
Según el ex vocal del Tribunal Constitucional, Enrique Herrería, al atraso en el
nombramiento de dignatarios de las principales instituciones se suma la falta de
respuestas a las demandas presentadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) por quienes formaron parte de la CSJ destituida en diciembre de 2004 y por los ex
miembros del Tribunal Constitucional (TC). Tarde o temprano, estas demandas deberán ser
resueltas por la CIDH y esta resolución será de cumplimiento obligatorio.
Coincide Vladimiro Álvarez, ex ministro de Gobierno, en que el mayor desafío para el
Gobierno actual es recuperar la institucionalidad, despedazada por Lucio Gutiérrez y su
mayoría parlamentaria.
Para el ex ministro de Trabajo, Roberto Gómez, es primordial que "los 'forajidos'
estén alertas para que estas instituciones menoscabadas cumplan su papel en su
ámbito".
Para el jurista Luis Antonio Arzube, el irrespeto a las instituciones no es generalizado
sino fruto del incumplimiento por parte de quienes deben elegir a dignatarios. (AM)