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Alfredo Palacio junto a José Miguel Insulza secretario de la OEAl
La reforma constitucional ha sido uno de los ejes fundamentales
de la gestión del presidente Alfredo Palacio, durante los primeros 100 días. Y para
ello, se planteó una agenda política cuyo puntal era "un proceso de concertación
nacional".
El proyecto se gestó hacia finales de mayo y se lo denominó Sistema de Concertación
Nacional con la Sociedad Civil. El objetivo, dijo el mandatario, es "ir a un acuerdo
nacional, alrededor de un proyecto de país, que devuelva la esperanza, la soberanía, y
la posiblidad de desarrollo".
No obstante, ese proceso se puso en riesgo cuando el propio presidente Palacio envió al
Congreso Nacional siete preguntas para su calificación de urgencia y que puedan ser
sometidas a consulta popular.
"El Gobierno cometió un error político al pasar por sobre un mecanismo que él
mismo había ideado", dijo el catedrático de la Universidad Andina, Hernán Reyes,
quien consideró que el presidente actuó con debilidad al negociar con el Congreso para
impedir que devuelva su proyecto.
Esto, a criterio del consultor político Luis Eladio Proaño responde a la falta de
liderazgo del jefe de Estado. "No se nota un presidente que esté conduciendo hacia
una meta clara, por el contrario, lo que se ve es un vacío y un Gobierno que no sabe a
dónde va", señaló.
De ahí que las encuestas revelan una caída del índice de credibilidad y popularidad de
Palacio. El ministro de Gobierno, Mauricio Gándara, sin embargo, confía en que "a
largo plazo, cuando empiece a funcionar públicamente la consulta popular, el presidente
recuperará la confiaza perdida".
Según Proaño, la falta de liderazgo llevó al mandatario a presentar al Congreso un
proyecto que en realidad no formaba parte de las sugerencias hechas por la ciudadanía en
el proceso de concertación, ya que se trataban de reformas que el mandatario venía
elaborando desde que ejercía la segunda magistratura del Estado.
De hecho, en su primera cadena nacional (el 24 de mayo), desde que asumió el poder,
Palacio ya habló de la distritalización, la bicameralidad, las autonomías,
descentralización y la despartización de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal
Constitucional y del Tribunal Supremo Electoral.
Pero más allá de los errores y los resentimientos causados al interior del Gobierno,
Reyes manifestó que es necesario avanzar en la concertación, ya que "aunque el
mecanismo no era el más óptimo, la ciudadanía confiaba en que iba a recoger sus
demandas".
Proaño es pesimista porque hay el riesgo de que salga una fórmula aceptable para el
Ejecutivo y el Legislativo, pero que no le guste a la ciudadanía", precisó.
Con este criterio discrepa Reyes, quien sí cree necesaria la intervención de los actores
políticos en el proceso. (GC)
MANEJO ECONÓMICO
La economía viró hacia la incertidumbre
Desde el segundo día del Gobierno de Palacio, la política económica del país dio un
giro de 180 grados, con el nombramiento del ministro de Economía Rafael Correa.
La primera medida fue el anuncio de la reforma del Feirep, privilegiando el gasto social
al pago de la deuda externa. Esto causó cierto resquemor en los agentes económicos y en
los organismos internacionales, lo que se reflejó en un incremento de casi 200 puntos del
riesgo país, que pasó de un promedio de 600 a más de 800 puntos, para recién en el mes
de julio comenzar a descender.
Paralelamente, el anuncio del ministro Correa de invertir unos 800 millones del IESS,
depositados en el Banco Central, en actividades productivas, hizo que el Congreso
resolviera devolver unos $734 millones de fondos de reserva a los afiliados del Seguro
Social, poniendo en riesgo al Fisco y a la propia economía.
Otro objetivo del Gobierno es bajar las tasas de interés activas que ahora se ubican en
9,40%, en promedio, porcentaje demasiado alto comparado con otros países, donde la tasa
de interés del crédito corporativo no rebasa el 7%.
El desempleo sigue igual porque no se han creado nuevas fuentes de trabajo, mientras la
inflación se acelera. (MA).
POLÍTICA EXTERIOR
El giro del 'mejor amigo' al 'buen vecino'
Una política de respeto no tiene por qué ofender a nadie. Ese concepto ha esgrimido el
canciller Antonio Parra Gil ante la posibilidad de que el cambio de posición ecuatoriana
respecto al conflicto colombiano vaya a afectar la relación con el mayor socio comercial
del país: Estados Unidos.
"Es una actitud prudente y objetiva que refleja una idea jurídica y política bien
concebida", dice el ex canciller Julio Prado Vallejo. Por eso, su balance a los 100
días del gobierno de Alfredo Palacio es positivo como lo es para otros ex cancilleres,
como José Ayala Lasso, quien -en el caso colombiano- ha sostenido que falta definir una
estrategia propia.
El punto principal, dice el analista Carlos Estarellas, es que se ha devuelto el sentido
de la defensa de los intereses nacionales, versus el 'entreguismo' del gutierrismo en la
errada idea de que ser el 'mejor amigo' es ventajoso. Según Estarellas, la nueva línea
permitido reconstituir ese principio, a partir de lo cual es necesario construir
políticas de Estado con aporte de toda la sociedad.
Desde el 20 de abril, el giro de la política exterior ha determinado nuevos escenarios.
Los puntos prioritarios han sido Colombia y el acercamiento a Venezuela, por la
sensibilidad hemisférica. (LB).
LAS ENCUESTAS

La popularidad de Palacio ha caído en picada desde que asumiera
el cargo hace 100 días, tras la caída de Lucio.
La credibilidad del Gobierno apenas llega al 36,88%, mientras que en abril el 59% creía
en sus ofrecimientos.
Según Market, la popularidad de Alfredo Palacio cayó al 38%, cuando el 20 de abril
tenía una aprobación del 78%.
El mayor rechazo a la gestión de Palacio está entre los jóvenes, pues el 71% de ellos
no cree en su palabra.

El muñequeo es pan del día en Carondelet
El juego de poder también se manifiesta con fuerza al interior
del Gobierno de Alfredo Palacio. A los 100 días de haberse posesionado, el presidente
tiene un entorno donde se revela una puja entre tres sectores: el círculo familiar, los
amigos y cercanos colaboradores y los aliados. María Paret y Cecilia Palacio son
protagonistas
Amediados de julio circuló en Carondelet una supuesta
"lista negra" de ministros que dejarían sus cargos. En las volantes, tituladas
"Reajuste de Gabinete", se ubicaba con resaltador a los ministros Mauricio
Gándara (Gobierno), Solón Espinosa (Defensa), Consuelo Yánez (Educación), Galo
Chiriboga (Trabajo) y Héctor Espinel (secretario de Semplades). El grupo de los llamados
"ministros serranos".
Ese fue el primer indicio de una posible puja interna en el Gobierno de Alfredo Palacio,
en cuyo régimen se revela la existencia de al menos tres grupos a los 100 días de
gestión: el del círculo familiar, de los amigos y colaboradores más cercanos y de los
aliados.
El sector más influyente es el círculo familiar, a la cabeza del cual aparecen la
primera dama, María Paret, y la hermana del presidente, Cecilia Palacio, a quienes se
atribuye decisiones clave, como la selección de algunos ministros y funcionarios, según
un sondeo de HOY en Quito y Guayaquil.
Allí aparece la figura de Lourdes Luque, delegada del presidente Alfredo Palacio al
Cedegé, a quien se señala como el "brazo político" de Cecilia Palacio, con
quien admite tener una muy buena relación.
Entre los "pesos pesados" del Gobierno, no familiares del presidente, están el
canciller Antonio Parra Gil, los ministros Mauricio Gándara, Rafael Correa (Economía),
Oswaldo Molestina (Comercio Exterior), y el secretario de la Administración, Luis
Herrería.
Una fuente de Carondelet señala que su influencia está dada por el grado de amistad con
el presidente, como Parra y Herrería, o la relación estratégica, como Correa por su
discurso económico, o una mezcla de esos factores, como el caso de Gándara y Molestina,
el primero, amigo de Palacio y símbolo visible de los "ministros serranos", y
el segundo, conocido empresario costeño y alto directivo socialdemócrata.
Iguales consideraciones habría, según la misma fuente, para algunos líderes a los que
el presidente consultaría sobre temas específicos. Lo mismo que para Marcelo Arcos,
gerente del Fondo de Solidaridad, y Rubén Barberán, presidente del IESS, cercano
colaborador de Palacio en la etapa vicepresidencial.
Otro sector se ubica entre los 20 asesores y funcionarios de Carondelet, cuyo peso
específico estaría mediatizado por su gestión y su trayectoria, entre ellos, las
"caras nuevas" a quienes el presidente del Congreso, Wilfrido Lucero, ironizó
al decir que "hay asesores que se quieren lanzar al estrellato".
Entre quienes han roto la solemnidad, por declaraciones muy personales, están Modesto
Apolo (conocido en círculos periodísticos por sus opiniones en temas portuarios),
Roberto González (subsecretario Jurídico) y Andrés Seminario (secretario de
Comunicación), todos guayaquileños, a quienes se suma el secretario de la Presidencia,
Maximiliano Donoso. En los corrillos de Carondelet, se les imputa la pugna en contra de
los amigos de Palacio y los "ministros serranos" y de ser el eslabón entre los
"pesos pesados" del Gobierno y sus líneas operativas.
Nadie admite los vínculos, solo hay coincidencias. Una es la de Donoso y Lourdes Luque,
ambos funcionarios de Gustavo Noboa, subsecretario de Gobierno y ministra de Ambiente.
Luque, consuegra de Noboa, se deslinda de los nombramientos de otros asesores, como de
Helena Uscocovich, que trabajó con Marcelo Santos, ex secretario de la administración de
Noboa. Uscocovich maneja la agenda de Palacio y controla el acceso al despacho
presidencial. (LB) (31 jul 2005).
A la mayoría de la gente le preocupa la crisis económica
Las
encuestas realizadas sobre los 100 días de gestión del Gobierno de Palacio coinciden en
que a la mayoría de la población le preocupa la crisis económica.
Ramiro Crespo, analista económico, sostiene que esta opinión obedece a que la gente
percibe que subió el riesgo país, que la calificación del Ecuador bajó, que los
empresarios se abstienen de invertir y que la calidad del gasto fiscal desmejora.
Crespo sostiene que las buenas intenciones del ministro de Economía, Rafael Correa,
cambiaron las expectativas de la ciudadanía, que sabe muy bien que las crisis son
permanentes y las bonanzas, temporables. "Por ello, provincias y cantones, manejados
por los partidos políticos, exigen plata antes de que se acabe", dijo Crespo.
La prueba está en el pedido de los jubilados para que les suban las pensiones y los paros
como el de Manabí a la que se le dio plata para agua potable que podría servir para todo
el país, dice Crespo.
Marcelo Merlo, analista económico, sostiene que, a través de las encuestas, la gente
repite "basta ya", exigencia que la expuso en las calles desde el 16 de febrero,
con la marcha por la dignidad y la democracia, hasta el 20 de abril, cuando cayó
Gutiérrez.
Esto significa que el Gobierno de Palacio debe dar prioridad al manejo económico y
resolver cuatro temas básicos: política a largo plazo del endeudamiento público,
eficiencia del sector eléctrico y del telefónico, que son los peores y los más caros
del continente, y reestructura de la seguridad social, porque el IESS no sirve para nada,
aunque recibe el 28% del ingreso total del país, señala Merlo.
Los dos analistas consultados por HOY coinciden en que la crisis económica es estructural
debido a que la política está fragmentada y es carente de legitimidad. (MA) (31 jul
2005). |
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