PRIMERA ENTREGA
Una familia sobrevive de la venta informal
Por Mariela Rosero Ch., Redacción Quito
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Desde hace un año no consiguen legalizar su estado
Daniel, nacido en Medellín, dice haber salido de Colombia porque la guerrilla mató a su
hijo de 16 años, quien se negó a trabajar con ellos. Sin embargo, el pedido de refugio
que presentó para él, su niña de siete años, su hijo de 18 y su esposa no fue
aprobado.
La familia, que toma café Sello Rojo y menestras de fréjol con arroz, vive de la venta
informal de CD y DVD piratas. Por cada uno gana $0,30, ya le quedan solo unos 10 CD para
ofrecer.
Daniel se siente desesperado porque lleva un año en el país y las posibilidades de
mejorar su forma de vida cada vez disminuyen. Su hija no está en la escuela.
Arriendan tres piezas: una con dos camas, para el matrimonio y la pequeña; otra, ocupada
por su hijo y una tercera, utilizada como cocina.
Hace poco terminaron de pagar las camas, pues, al principio, dormían en colchones donados
por el Acnur.
"No me gusta que algunos digan: mira esas niñas colombianas, son las próximas
prostitutas", asegura.
Esta familia se une a varias reuniones de una pequeña comunidad de colombianos, que bebe
café y come arepas en una panadería y más negocios de compatriotas.
Según el Acnur, los inmigrantes tienen la opción de legalizar su estadía, con una visa
de amparo, que se aplica si tienen un familiar (incluso, hijo) ecuatoriano. No pueden
trabajar sin legalizarse.
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