PRIMERA ENTREGA
"No estamos a salvo en Ecuador": refugiados
colombianos
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Un experto en explosivos huye de las FARC. No confía en el
"Plan Retorno", propuesto por el presidente colombiano Álvaro Uribe, en la cita
con su homólogo ecuatoriano Lucio Gutiérrez, que se realizó en Esmeraldas
Por Mariela Rosero Ch., Redacción Quito
"Nuestra organización ha desarrollado durante varios meses labores de
seguimiento e inteligencia, sabemos que viene de Cali. Estuvo prevenido y no hizo caso al
aviso, por eso, a partir de hoy, lo declaramos objetivo militar hasta que muera.
Jairo, de 45 años, recita con desesperación el contenido de la misiva que recibió del
Comando Alfonso Cortez de las FARC. Lleva dos meses en el Ecuador y está a la espera de
que la Cancillería y el Ministerio de Gobierno le otorguen la condición de refugiado,
para buscar un tercer país.
Acá no me siento seguro, sabemos que los guerrilleros entran al Ecuador como Pedro
por su casa. Un día, a mi señora la siguieron cuando iba a realizar un trámite,
dice.
La vida de Jairo adquirió el matiz de una película de guerra de un día para otro. Hasta
hace menos de dos años, ganaba 1 500 000 pesos, cuatro veces más que el salario mínimo
en Colombia. Era un experto manejando explosivos para abrir túneles y generar energía
para las hidroeléctricas.
Ahora este hombre se mantiene con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (Acnur), en una ciudad fronteriza junto a su esposa y dos niñas de 9
y 7 años. Ambas extrañan sus juguetes y, sobre todo, la escuela.
Ninguno sale de la habitación que alquilan: se sienten perseguidos. Las pequeñas miran
un parque por la ventana, la casera les prohíbe pisar el patio para que no
maltraten a sus perros.
Todo empezó un fin de semana en que Jairo tomaba una cerveza en un bar de Orcacia Caldas.
Un tipo se le acercó y le dijo que lo querían para volar puentes y casas y que le
pagarían bien si se unía a las FARC. Querían saber dónde estaban las bodegas de
pólvora y cuándo llegaba el material desde Bogotá.
Se negó y recibió amenazas telefónicas, cartas y, un día que volvió a su casa, un
motociclista vestido de negro le disparó seis tiros, que impactaron en la puerta y en la
pared.
Jairo conserva una carta de respuesta del presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien le
dijo que su caso estaba en manos de las autoridades y de los organismos de derechos
humanos.
También guarda certificaciones de las autoridades que respaldan su versión. Muestra una
de la Inspección de Policía Municipal de Zarzal del Valle, del 27 de agosto de 2004, que
indica que en lo que va del año, el despacho ha practicado 78 diligencias de
levantamientos de cadáveres por muertes violentas en la zona.
No cree que el Plan Retorno de Uribe sea una buena idea. Imagina que solo
estarían seguros en una especie de isla, con policías particulares, pero que algún día
deberían salir de ahí y serían encontrados por los guerrilleros que lo hicieron salir a
las malas.
3 de noviembre de 2004
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